El histórico Bar La Unión se traspasa
El bar fue adquirido en 1938 por María Tellería, abuela de Mariajo
El mítico Bar La Unión se traspasa. Este establecimiento nació hace casi un siglo y sigue la senda de otros históricos como el Albéniz o el Felipe: sus actuales dueños buscan ya un nuevo gestor. Mariajo, Arri y el cocinero Igor (los socios actuales) han tomado esta decisión pensando más allá del negocio, sabiendo que a sus clientes les apenará.
"Lo hemos hecho bien; había que tomar la decisión y es mejor cerrar cayendo de pie", reflexiona Mariajo, siempre con una sonrisa. Cree que el traspaso es la mejor decisión: nació en La Unión, un bar que adquirió su abuela en 1938, y ahora ha decidido tomar otro rumbo vital en una decisión consensuada.
La Unión es uno de los pocos bares del Centro en los que, cuando entras, aún te llaman por tu nombre. Ese local unido a la historia de Vitoria-Gasteiz: el local del vino caliente, el local que asumió como suya la Cirila tras el cierre de Casa Felipe, el local donde las paredes y 'El Abuelo' se visten de cada evento de ciudad, y el local en el que todos son amigos. Porque amigos era la palabra más escuchada desde la parte trasera de la barra.
[pullquote]La Unión seguirá abierto hasta que encuentren a "un novio" para el traspaso[/pullquote]
Carteles del festival de Jazz, junto a la frase del día
Una frase diferente anima cada día la jornada a los clientes del local. La de este jueves parece premonitoria: "Lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años".
Por ahora La Unión seguirá siendo el mismo establecimiento familiar de las últimas décadas: "Seguiremos hasta que aparezca alguien interesado en el traspaso". Mariajo tiene claro que el nuevo gestor de La Unión "tiene que ser alguien potente para poder trabajar este bar".
Este establecimiento abre a las 6:30 de la mañana y durante todo el día trabaja sin parar sirviendo cafés, tortillas rellenas ("la de bacalao está caliente, que acaba de bajar", comenta Carlos), gazpacho, crema de verduras ("hoy tenemos de guisantes, muy rica")... "Quien venga deberá poner su espíritu, lo importante es que encuentre su alma". No sabe quién vendrá, y por ahora no han pensado si el que venga optará por mantener el nombre o no.
- Adiós de Iñaki
En 2015 La Unión se sobrepuso al fallecimiento de Iñaki, socio y hermano de Mariajo, con la entrada de otros tres socios. El bar recibió un nuevo empujón (incorporó pintxos por la tarde y 'platazo' a mediodía) también con el apoyo puntual de la familia. Pero, tras tres años intensos, las vidas de trabajadores y socios parecen separarse: jubilaciones, cambios de aires laborales y necesidades familiares llevan a esta decisión.

El Abuelo se viste desde hace años para cada evento de ciudad
- Un bar con casi un siglo de vida
La Unión nació a comienzos del siglo XX, de la mano de Pablo Mantegui y Valentina Asurmendi. En 1938 'la señora María' se hizo con el establecimiento, que posteriormente heredaron las hijas Margari y Pepi Mendizabal. Las hermanas se repartieron después el local: el actual almacén pasó a ser el negocio Telas Marte, mientras La Unión quedaba en manos de Pepi y su marido Mario, hasta el fallecimiento de este en 1985.

La cristalera del almacén refleja la historia de La Unión, desdelas primeras gestoras hasta Iñaki, en la parte inferior
Mariajo e Iñaki reformaron el local y en 1987 tomaron las riendas del negocio familiar, convirtiéndolo incluso en restaurante durante 5 años. En 2003 tomaron una decisión difícil: cerrar por las tardes. Necesitaban tener tiempo para sus familias: poder disfrutar más allá del bar, y así lo explicaron a los clientes en una carta emotiva. Durante una década mantuvieron este horario, hasta que hace un lustro decidieron reabrir.
Mariajo recuerda que ella, sus hermanos y primos nacieron dentro del bar: toda una vida en el negocio familiar. "Cuando éramos niños teníamos el almacén en la actual Oficina de Turismo (que en su día fue la farmacia Ormazabal) y los primos íbamos ahí a ordenar botellas".
Ahora su horizonte y el de sus compañeros está fuera de la barra. La Unión quedará como un pedazo de la historia de Vitoria-Gasteiz, y sólo el futuro dirá si sus nuevos gestores optan por la tradición o la modernidad.
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