Gran Hermano ya tiene al primer concursante vitoriano de su historia: Iñigo

7 noviembre, 2025

Este gasteiztarra de 32 años es el primer concursante alavés en la historia de Gran Hermano

Iñigo es el primer concursante vitoriano en la historia de Gran Hermano. Este gasteiztarra es concursante de la 20 edición que arrancó este jueves. Iñigo fue uno de los últimos concursantes de la edición 20 en entrar en la casa, cuando ya era más allá de la 1 de la madrugada. La entrada de Iñigo en Gran Hermano es muy simbólica, porque es el primer concursante vitoriano que participa en una edición de anónimos de Gran Hermano.

Íñigo tiene 32 años y es de Vitoria. Un ingeniero que se define así: "Tengo mucho carácter, soy muy estricto conmigo mismo y con los demás". En su vídeo de presentación Iñigo se define: "Soy un tío natural, honesto, soy Aries y tengo un carácter muy marcado". "Cuando me tocan las narices, se me nota". Y asegura: "Aunque tengo pinta de vasco rudo, en realidad soy un cachito de pan”.

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En su vídeo de presentación  ocupa un espacio importante Bruma, la perra de 3 añitos con la que vive y que incluso tiene su propio Instagram. Iñigo considera que ‘Gran Hermano’ llega en el momento de su vida y no se cierra las puertas al amor dentro de la casa. "Si me enamoro, me enamoro". Un vídeo que, por cierto, no está grabado en Vitoria-Gasteiz, sino en la playa. En dicho vídeo Iñigo sale practicando crossfit, caminando por el campo y termina en la playa.

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Iñigo comienza Gran Hermano

Nada más entrar en la casa, Edurne saludó efusivamente a Iñigo. Ambos se conocieron en el casting de Barcelona, y el programa intentaba provocar un acercamiento, al hacer que ambos se encontraran antes de conocer al resto de concursantes: "Los dos concursantes se conocieron en el 'casting' de Barcelona y, al parecer, surgió la chispa entre ellos", explicaba Jorge Javier Vázquez. Aunque, a juzgar por el momento, fue Edurne quien recordó a Iñigo. "Lo sabía, te lo juro que estaba pensando en ti", le decía ella. Él, sin embargo, aseguró que le costó "reconocerla".

El inicio de Iñigo en la casa ha sido además extraño: vivirá junto a Edurne en un espacio llamado 'la pajarería'. Es una jaula con comida de pájaros donde mantendrán una estrecha convivencia con la ventaja de que no pueden salir nominados. Iñigo y Edurne llegaron a este lugar tras competir por ello buscando el huevo del tesoro.

Iñigo fue el primero en encontrarlo y se ganó el derecho a vivir en esta jaula, sin las comodidades de la casa pero con el hecho de no poder ser nominado. También fue él quien eligió a su compañera Edurne para entrar con él en la jaula. Eso sí, la labia de Edurne contrasta con el sosiego de Iñigo, hasta el punto de que el vitoriano le llegó a decir: "No paras de hablar", y le aseguró que en algún momento le iba a pedir "sosiego".

Tras ganar el huevo, Iñigo tuvo que vestirse un traje de pájaro, al igual que su compañera Edurne. Así que el propio Iñigo se cuestionó si merecía la pena vivir en la pajarería.

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