Las denuncias por acoso escolar se duplican en Euskadi, ¿hay más bullying o se detecta antes?
Educación asegura que este aumento se debe a la mayor sensibilización
El acoso escolar se dispara en Euskadi. Si en el curso 22-23 se abrieron 1.543 protocolos y se confirmaron 218 casos, en el curso 24-25 han sido 2.263 protocolos abiertos y 522 casos confirmados. Educación justifica este aumento por una "mayor sensibilización, hay más detección temprana y más confianza en los procedimientos", asegura la consejera de Educación, Begoña Pedrosa.
Lo cierto es que el bullying ha existido siempre, y son múltiples los testimonios que así lo atestiguan. Pero en los últimos años se ha puesto más el foco en proteger al agredido y censurar a los agresores. Aún así, la respuesta de centros y profesorado no es siempre uniforme. El Departamento de Educación defiende que "los colegios vascos actúan con rapidez, discreción y coordinación para escuchar, proteger, intervenir y acompañar".
El Gobierno Vasco ha lanzado varios vídeos en los que repasa algunas de las claves. Carmen Buzenchi, profesora, destaca que la prevención tiene que ser algo diario: "Antes de empezar la materia, lo primero es mirar al grupo y asegurarse de que todas y todos estén bien. Trabajar emociones, respeto y empatía forma parte del aprendizaje".
La inspectora Eva Martínez remarca que "la Inspección acompaña y garantiza la correcta aplicación de los procedimientos. Somos un sistema que aprende y mejora". Esta es también otra clave: mejorar y aprender en los procedimientos.
Educación también apela a construir esa confianza necesaria entre alumnado y maestros o profesores: "Gracias a la concienciación y a la relación de confianza que se construye en las aulas, muchos niños y niñas acuden a su docente o a la dirección de referencia para pedir ayuda. Esa mirada cercana y profesional detecta de forma temprana situaciones de desprotección en el ámbito familiar o personal y activa, desde el propio centro, los apoyos necesarios con los servicios especializados".
¿Cómo actúan?
Ante cualquier señal de bullying, "cada colegio adopta de inmediato medidas de protección, designa una persona adulta de referencia y mantiene una comunicación cercana con las familias".
Un equipo lidera operativamente el caso y, junto con la Inspección Educativa y los Berritzegunes, articula una intervención rápida, discreta y técnicamente sólida.
Todo el proceso se documenta para "asegurar la trazabilidad y evitar la revictimización. Y, cuando procede, se activa el trabajo en red con servicios sociales, salud o la Ertzaintza".
Cada situación cuenta con un plan de intervención ajustado y revisable. Así, combina la protección individual con actuaciones sobre el clima del grupo para restaurar las relaciones y la convivencia del centro. Los protocolos de actuación —acoso escolar, conducta suicida, violencia machista, acompañamiento a alumnado trans y desprotección— ordenan estos pasos y garantizan transparencia, trazabilidad y coordinación.
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