Las procesión prohibida de San Mangarrán en los 80 en la Semana Santa de Vitoria
Vitoria-Gasteiz organizó en los 80 distintas procesiones ateas
Vitoria ha sido desde siempre uno de los bastiones de la fe católica, haciendo gala de ese dicho de "ciudad de curas y militares". A mediados de siglo acontecimientos como la Semana Santa o el Corpus Christi eran auténticas muestras de fervor religioso en las calles.
Sin embargo, con la llegada de la democracia, la asistencia a estos eventos religiosos sufrió un bajón espectacular, hasta el punto de que hubo manifestaciones sin apenas público ni cofrades. La Semana Santa vitoriana cayó a mínimos y las procesiones estuvieron a punto de desaparecer.
Incluso, en contraposición a las ideas religiosas, se llegaron a organizar procesiones ateas alternativas. Años en los que la tensión en Vitoria era importante en todos los ámbitos y que se trasladó a lo religioso. Una década en la que la juventud gasteiztarra hizo gala de una rebeldía propia de los 80, con el final de la dictadura, donde el punk sonaba con fuerza y la norma fue cayendo poco a poco.
El profesor de la UPV Jon Martínez Larrea recoge como fueron estas procesiones. La primera convocatoria de procesión atea llegó en 1984 tras una asamblea de Hala Bedi. Patxi Ardanaz definía así entonces la convocatoria: "Estábamos unas 50 personas, se hicieron cruces de madera hacia abajo y carteles con el lema 'Yo Soy Ateo y Poteo'. La gente estaba muy cortada, éramos conscientes de que era una cosa muy extraña".
Un año después la polémica llegó con un cartel en el que la virgen salía haciendo una felación a Cristo Crucificado. Tras la procesión atea de Jueves Santo de 1985 se llegaron a lanzar piedras contra la sede del Obispado. En 1985, de hecho, la procesión atea debía haber coincidido con la del Santo Entierro, pero esta última se suspendió por el mal tiempo. Participaron, según recoge Martínez Larrea, unas 200 personas.
En 1986 se procesionó a San Mangarrán pese a la prohibición
En 1986 la procesión fue prohibida por la Delegación del Gobierno. La gobernadora civil argumentó: "No hay que confundir libertad con libertinaje. No voy a permitir que se realicen actos basados en la mofa y el escarnio de las tradiciones". Pese a la prohibición, hubo una manifestación atea por la Kutxi. En Zapatería las cargas policiales disolvieron la procesión.
Pese a todo, se llegó a llevar en procesión a San Mangarrán, un santo punki que fue llevado a hombros. Estas procesiones ateas se reprodujeron por Euskal Herria y por el conjunto de España. hoy en día hay procesiones ateas con gran éxito, como las de León.
- Carteles de Hala Bedi recogidos por la Fundación Sancho el Sabio
Estas procesiones ateas concluyeron en los años 80, y durante toda la década tuvieron también su reflejo en La Blanca. Las fiestas vivieron distintos enfrentamientos entre colectivos punks o ateos y los más tradicionalistas, entre los cuales estaban la mayoría de los blusas y concejales de todos los partidos.
El pregón de la Semana Atea de 1989 venía a contraponer "la libertad y la formación del individuo" frente a "la sumisión ciega que la religión ha provocado".
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La procesión del Silencio comienza a las 20:30 en Jueves Santo y la del Santo Entierro, el Viernes Santo, sale a las 21 horas


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