Puerta a puerta y cierre del contenedor gris para aumentar el reciclaje

9 febrero, 2026

El contenedor gris solo abre dos veces por semana en varios municipios de Rioja Alavesa, y la orgánica se recoge puerta a puerta tres días a la semana

Es jueves por la mañana en Elciego. Por las calles del pueblo brotan cubos marrones junto a cada puerta. Son los cubos que, hasta tres veces por semana, tienen la basura orgánica que generan las viviendas. Los residuos orgánicos son la mayor parte de lo que habitualmente tiramos en el contenedor resto. Y, sin embargo, es la más reutilizable y manejable.

Por eso Rioja Alavesa ha implantado la recogida puerta a puerta de esta fracción. Comenzó en 2021 en Kripán, en 2022 se unió Elciego y Lanciego en 2024. En 2026 se sumarán Samaniego, Yécora y Moreda, pero también la hostelería de Laguardia.

Aquí únicamente hay puerta a puerta de orgánica. El resto de fracciones mantienen su propio contenedor. El vidrio, los envases y el papel se pueden tirar en cualquier momento a su respectivo contenedor. No ocurre lo mismo con el contenedor gris, el de 'resto'. Estos contenedores grises solo abren dos días por semana: jueves y domingos de 7:00 a 23:00.

El contenedor gris solo abre dos días por semana con una tarjeta identificativa

Y, esos dos días, abrirlo requiere de una tarjeta identificativa, lo mismo que ocurre en Vitoria con el marrón de orgánica. "Hay personas con necesidades especiales (como familias que usan pañales) que sí pueden abrirlo otros días",

Una apuesta arriesgada que, con los datos en la mano, está dando sus frutos: la recogida orgánica se ha disparado, pero también ha aumentado el reciclaje de envases. Y, al mismo tiempo, los contenedores de resto están en mínimos. "Al usar el orgánico, al resto no va nada. Yo lo sacaré cada 15 días", explica Txema Elvira, presidente de la Cuadrilla de Laguardia-Rioja Alavesa.

Aquí tienes la comparativa de Kripan (175 habitantes) y Elciego (996 habitantes) con el conjunto de Álava.

¿Qué se hace con la orgánica?

El destino de la recogida orgánica es el compostaje. Cada bolsa que recogen los operarios se abre después en una compostera gigante. Allí los residuos urbanos orgánicos se mezclan con el llamado estructurante. Es decir, con restos biológicos como hojas secas, paja, virutas o restos de poda. Todo ello se mezcla y se deja fermentar. Así se consigue no solo compost de calidad, sino también una importante cantidad. Una vez compostado, se traslada a una finca en la que concluye el proceso.

El compost obtenido se destina a algunos agricultores, y también en una ocasión han repartido a la ciudadanía. "La realidad es que muy poca gente se anima a coger el compost directamente, porque tiene huesos, cáscaras de mejillón,...La gente quiere una tierra buena", explica Aitor Senar, técnico de Medio Ambiente de la Cuadrilla. "Tenemos una tamizadora y, cuando creemos que está bien, repartimos".

Un compost ideal como abono: "Cuidado, no eches mucho a la planta porque, si te pasas, puedes quemar la planta. El compost es un fertilizante, no es tierra", aclara Senar.

El puerta a puerta

La orgánica se recoge lunes, jueves y sábados en todos los domicilios, puerta a puerta. Y los miércoles y viernes también en la hostelería. "El esfuerzo no es mayor que el de dejar el cubo en la puerta de casa". Los jueves y domingos abren los contenedores de resto. Eso sí, hogares con niños pequeños o personas mayores tienen permisos especiales para que puedan abrirlo siete días por semana.

El cierre del contenedor gris también ha aumentado la separación de envases un 30%. Y no precisamente con impropios: "La gente separa más al tener solo dos días abierto el contenedor de resto". Y es que habitualmente "en el contenedor resto se encuentran tantos o más envases que en el contenedor de envases", recuerda Elvira.

Para los vecinos de 'fin de semana' también existe la opción de llevar directamente la fracción orgánica a la zona de compostaje. Pueden acceder con la tarjeta y depositar allí el orgánico.

Cubos identificativos

Más allá de la tarjeta para resto, cada cubo es personalizado. Así, todos los cubos tienen un código identificativo, que detectan las pulseras que llevan las personas que recogen. En realidad, esta función no está activa por ahora: "No necesitamos esos datos, de momento estamos viendo que hay resultados, pero no hacemos un seguimiento de cuántas veces baja cada persona el cubo", aclara Senar.

Senar y Elvira restan importancia a quienes no quieren reciclar o separar. "Llevamos 30 años con negacionistas del reciclaje que tienen un contenedor de envases en la calle y no lo han utilizado en su vida".

¿Quién separa más? "Muchas veces las personas mayores están hasta más concienciadas que los jóvenes", explica Senar. Aunque aclara que separar "va más con nuestra mentalidad que con la edad. Hay un sector de incrédulos a los que va a ser difícil llegar", tengan la edad que tengan.

Eso sí, más allá de los negacionistas del reciclaje, es importante enseñar qué va en cada contenedor. Por eso, cada vez que un pueblo se suma al puerta a puerta, es importante enseñar qué va en cada recipiente. "Siempre hay 1 o 2 personas que nos dicen que no quieren hacerlo. Pero hay otros 100 que no te dicen nada o que tienen dudas que les aclaramos". Los pañales (que van al resto) o el terrario de los gatos son la principal fuente de consultas.

También insisten en que no hay problema alguno con los olores por la orgánica: "La orgánica no huele, huele mucho más un plástico de pescado que la espina de pescado. La gente reticente es la que no quiere separar", insiste Txema Elvira.