25.000 alaveses viven en riesgo de pobreza, según Cáritas

3 noviembre, 2014

En el año 2013, en Cáritas Vitoria atendieron a 5.100 familias alavesas. Un cifra muy pequeña si tenemos en cuenta el número de personas que pueden estar en exclusión o riesgo. Según el secretario general de Cáritas Vitoria, Ramón Ibeas, si usamos la tasa Arope, que es la que se usa para realizar este cálculo […]

En el año 2013, en Cáritas Vitoria atendieron a 5.100 familias alavesas. Un cifra muy pequeña si tenemos en cuenta el número de personas que pueden estar en exclusión o riesgo. Según el secretario general de Cáritas Vitoria, Ramón Ibeas, si usamos la tasa Arope, que es la que se usa para realizar este cálculo en Europa, en Álava habría entre 25.000 y 30.000 personas en riego de exclusión o en situación de pobreza. Estos datos coinciden con la tasa de paro.

Dentro de la exclusión encontramos varios tipos. Técnicamente, se suele hablar de pobreza, pobreza severa y de riesgo de exclusión. El riesgo de exclusión es gente que empieza a tener algunos problemas para mantener el nivel de calidad de vida pero todavía no tiene que recortar grandes cuestiones en lo que es su vida diaria; la gente pobre es la que tiene problemas para pagar el gas y la luz o para poder hacer 3 comidas de carne o pescado a la semana y los excluidos o en pobreza severa son los que ya no llegan ni siquiera a unos mínimos. Estos últimos estarían en Álava entorno al 3 y 4% de la población.

Fundamentalmente al ser gente que no recibe otro tipo de ayudas, a Cáritas la mayoría de la gente que acude es gente inmigrante. Sin embargo, Ibeas destaca que no es porque no haya otros perfiles sino porque es el perfil que más complicado lo tiene en nuestro territorio. Asimismo desde el año 2007 han detectado que el perfil de nacionales es el que más ha subido porcentualmente. Cuando empezó la crisis atendían a un 3% de españoles y ahora son casi el 15%.

  • Cómo funciona Cáritas

Cuando alguien va, habla con la primera red, la Cáritas de base, que son trabajadores sociales y voluntarios y lo que hacen es escucharles para intentar ver realmente como pueden ayudarles. Su objetivo es el de intentar promocionar a las personas y no tanto mantenerlas en la situación de necesidad ofreciéndoles la bolsa de comida. Aún siendo eso necesario en determinadas circunstancias si se convierte en la manera habitual de funcionar, la persona no evoluciona.

Además, en los últimos años ha aumentado el número de personas que acuden sin empleo. Con ellos se trabaja en formación, abriendo talleres ocupacionales y alguna empresa de inserción. También atienden últimamente a mucha gente con problemas para llegar a fin de mes. En este caso valoran otras posibilidades. El año pasado dieron en torno a 1.700 ayudas económicas para que estas personas pudieran llegar a fin de mes.

También hay muchas personas con problemas de adaptación, de dependencia, de salud... Desde Cáritas acompañan a la persona en aquello que necesita y eso hace que muevan y cierren programas. Hace unos años bajaron mucho el trabajo en la cuestión de las unidades familiares monoparentales, porque en Álava se habían normalizado de una manera importante. Sin embargo la crisis ha vuelto a romper hogares y hay muchísimas personas, principalmente mujeres que tienen a los niños en casa, con tremendas dificultades.

En cuanto a la polémica de si deben endurecerse el acceso a la RGI, desde Cáritas Vitoria entienden que las personas, son personas todas. Ramón Ibeas, secretario general de Cáritas Vitoria afirma que cuando alguien quiere empezar a clasificar a las personas por cuestiones de origen , su respuesta es "no".

Al mismo tiempo señala que "las personas tienen la dignidad que tienen, tienen los derechos que tienen y hay que acompañarles en la situación en la que están". Entiende además que "los niveles de fraude siempre son un discurso", ya que "todavía no hay ningún político ni partido que haya podido demostrar que el fraude vaya más allá de los errores técnicos de la administración, que los hay, pero que no son fraude, sino otra cosa distinta".

Respecto a las ayudas, Ibeas asegura que las políticas vascas han supuesto que se ha elevado el 50% las cantidades que se dedican a la a RGI. En concreto, se está gastando 450 millones al año en este tipo de políticas; lo que demuestra que la sociedad vasca es más equilibrada que otras.

La apuesta de Cáritas Vitoria va en el mismo sentido. Piden que se cumplan las normativas, que cuando haya un incumplimiento, que a la persona o al grupo que incumple se le corrija su situación y si tiene que ser expulsada del sistema puntualmente, que lo sea.

Sin embargo, creen que ese discurso de endurecimiento termina generando un espacio peor que el que tenemos. Para Cáritas Vitoria es tremendamente importante la convivencia. En este sentido destacan que hay discursos políticos a día de hoy que quieren medrar en votos, rompiendo la convivencia y ahí aseguran no les van encontrar a favor.