Uxue y Ainhoa: así es la vida de dos jóvenes sordas en Vitoria

2 junio, 2022

Ainhoa Ruiz de Angulo y Uxue Franco se enfrentan día a día a las barreras de una sociedad que "no está preparada para las personas sordas"

En Vitoria-Gasteiz hay alrededor de 350 personas con discapacidad auditiva. Algunas de ellas nacieron sordas y otras han perdido la audición como consecuencia de alguna enfermedad. Ainhoa Ruiz de Angulo y Uxue Franco son dos jóvenes sordas que se comunican tanto en lengua de signos como de forma oral, pero lo que para Uxue ha sido durante muchos años "un tema tabú", Ainhoa lo ha sentido siempre como "una identidad".

Ainhoa tiene 33 años y es trabajadora social. Actualmente dirige su propia academia de lengua de signos, Zeinu Kaxa. Creció comunicándose tanto con las manos como de forma oral, ya que sus padres, hermano y dos de sus tíos también son sordos. Estudió en el colegio San Martín y posteriormente en Unamuno, rodeada de personas oyentes: "Me integré muy bien. Sabía leer los labios y hablaba oralmente, mis compañeros ya estaban acostumbrados a mi voz y el profesorado se adaptó a mí, ya que en esa época no había intérpretes".

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Blanca, de Aspasor, junto a Uxue y Ainhoa

El padre y la hermana de Uxue también son sordos, pero su madre es oyente, por lo que creció leyendo los labios y hablando, ya que en casa nunca utilizaron la lengua de signos. Acudió a un colegio ordinario, a Escolapios. "Cuando era pequeña no tenía problemas, pero al cumplir los 12 me empecé a sentir muy aislada. A esa edad se empieza a hablar en grupitos y no podía seguir las conversaciones porque no se respetaban los turnos, así que en el patio estaba sola y sentía que nadie me entendía", cuenta.

Para Uxue la palabra 'sorda' ha sido durante mucho tiempo "un tabú", pero con 19 años decidió aprender lengua de signos en Zeinu Kaxa. "Una semana antes de comenzar la carrera de Trabajo Social decidí que lo mejor era contar con una intérprete para las clases, pero me la denegaron porque tenía que haberla pedido en junio, así que tuve que dejar la carrera", cuenta. La joven se decantó entonces por un grado de integración social: “Mi tutora era pedagoga y me decía que, como llevaba audífono, no necesitaba intérprete. Pero para mí es muchísimo esfuerzo mantener la atención”.

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"Si conoces a la persona, sabes cómo vocaliza y puedes leer sus labios, pero con gente nueva es más difícil", explica Ainhoa. Algo tan cotidiano como ir a una tienda, a las personas sordas les genera "ansiedad y miedo". Además, hay quienes desconocen que ser sorda no es igual a ser sordo-muda: "Como hablo, hay gente que cree que soy oyente y tengo que estar continuamente aclarando que no, que tengo muchas limitaciones. A veces prefiero signar para que vean que soy sorda", cuenta Uxue.

Ocio, formación y mercado laboral

Las actividades culturales y de ocio son una utopía para la comunidad sorda de Vitoria. En 33 años Ainhoa solo ha podido acudir al teatro en una ocasión y el cine se limita a la sesión en versión original subtitulada de los martes: "Tienen subtítulos, sí, pero no están adaptados. Para ello las letras tendrían que tener colores y habría que hacerse referencias al sonido ambiente. Nos dicen que hay que invertir mucho dinero, así que nos quedamos sin poder ver películas".

Pero la formación tiene también aún muchas barreras que derribar. "Estamos limitadas a acceder a lo que se ofrece por la rama pública, que es la que tiene el servicio de intérprete subvencionado. Si nos interesa un curso privado, tenemos que pagar al intérprete de nuestro bolsillo. La palabra igualdad esta de moda, pero aquí hay que conseguir equidad", reivindica Uxue.

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Para tener el título de Euskera nos piden Entzumena ¿Cómo lo vamos a hacer si somos sordos?

Para acceder al mercado laboral, la comunidad sorda también se da de bruces con decenas de problemas de accesibilidad: "Un compañero sordo aprobó las oposiciones como trabajador social y le suspendieron en la valoración médica. Por no hablar del euskera; nos piden un título, pero para conseguirlo tenemos que realizar el 'entzumena'. ¿Cómo lo vamos a hacer si somos sordos? Son situaciones que no se pueden permitir. Tenemos titulaciones y podemos trabajar en cualquier puesto, pero hace falta dotarlos de recursos", exigen.

Escasez de intérpretes

Recursos como el servicio de intérprete de lengua de signos, que está bajo mínimos en Vitoria-Gasteiz: “Solo hay tres intérpretes. Hay que solicitarlas con dos días de antelación y los fines de semana no hay servicio. Si nos surge una urgencia, nos quedamos desamparados. Es una barrera enorme, una lucha constante y un desgaste”. Y es que la formación como intérprete actualmente solo se puede cursar en Madrid: “Si la lengua de signos estuviera oficializada, se podría aprender en centros educativos y universidades, tendría mayor poder y habría una mayor sensibilización”, reclama Ainhoa.

Las jóvenes reconocen que su círculo de amistades se limita, en su mayoría, a personas sordas y CODA (hijo de padres sordos). Son amigos que han hecho en Aspasor, Asociación de padres, madres y amigos de personas sordas, y con los que pueden comunicarse con total libertad. Esta asociación trabaja para que las personas sordas sean competentes y autónomas en su día a día. Ofrecen atención social, servicio de mediación laboral y programas de socialización para niños, donde se centran en las relaciones afectivas.

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Visita de Aspasor a Mendizorrotza./ Aspasor

Uxue y Ainhoa acuden a Aspasor desde pequeñas: "Es un centro de referencia para los niños y jóvenes sordos. En el colegio, con personas oyentes, les cuesta más socializar y aquí no tienen limitaciones para expresarse; es como un confesionario al que acuden a desahogarse”. Eso sí, admiten que llevan “tres años esperando a cambiar de sede. Esta se nos queda muy pequeña y, aunque ya tenemos una lonja concedida en Zabalgana, necesitamos presupuesto para poder adecuarla, pero no hay compromiso de gestión pública para dotarla de recursos”.

De la sociedad oyente reclaman “empatía y paciencia. Somos conscientes de que lo desconocido a veces asusta, pero si intentamos comunicarnos, seguro que lo conseguimos. También sabemos que estas barreras no son culpa de la sociedad, ya que la lengua de signos es desconocida para la mayoría. Ojalá poder normalizar la discapacidad auditiva y poder comunicarnos y adaptarnos entre sordos y oyentes”.

¿Cómo comunicarse con una persona sorda?

  • No hablar nunca sin que te esté mirando
  • Llamar su atención con una discreta seña antes de hablar
  • Hablar de frente para facilitar la labiolectura
  • No mantener nada en los labios
  • Vocalizar bien, pero sin exagerar ni gritar. Y siempre con voz
  • Ayudar a la comunicación con gestos naturales de apoyo o alguna palabra escrita
  • Respetar los turnos
  • Si no nos entienden, repetir el mensaje o construir la frase de una forma más sencilla