"Me levantaba, bebía y, para las 12, ya estaba borracha"

18 noviembre, 2022

Edurne, Lourdes, Fátima, Luis y Ulpiano nos cuentan cómo el grupo 24 horas les ayuda a afrontar el alcoholismo

Cuando Fátima atraviesa las puertas del local de la calle Burgos, 19, en Vitoria-Gasteiz, los problemas que le angustiaban desaparecen. O, al menos, disminuyen. Allí siempre encuentra una mano amiga, un oído atento y unas palabras comprensivas. Da igual el día o la hora que sean. En el grupo 24 horas de Alcohólicos Anónimos siempre hay algún 'compañero' (como se llaman en el argot) disponible. "Abrimos más que los bares", apuntan con sorna.

Porque quien llega allí ha tocado fondo. Necesita ayuda y no encuentra más salidas. Y eso puede ocurrir en cualquier momento. Ella lo sabe bien. "Estando ya en el grupo, he tenido que venir a las 2 de la mañana por algún problema que me había surgido. Aquí hablé, lloré y la tormenta pasó. Con los compañeros es más fácil", reconoce.

Puertas abiertas

Alcohólicos Anónimos 24 horas

Ella, junto con Edurne, Lourdes, Luis y Ulpiano son algunos de los integrantes actuales de este grupo vitoriano, el único de todo el País Vasco, que este sábado 19 de noviembre cumple su séptimo aniversario. Y lo celebran con una sesión de puertas abiertas en el colegio Inmaculada Concepción a las 12 horas, para que la ciudadanía les conozca. También para compartir sus experiencias y que, quienes tengan este problema, no se sientan solos.

Porque, como dice Lourdes, "hablando en plata, quién mejor que un borracho para entender a otro borracho los problemas que tiene". Todos ellos coinciden en asegurar que este grupo les ha salvado. En él se sienten comprendidos y arropados, no sienten la vergüenza, el dolor, la desesperación, culpa o la soledad que les acompañan en otros momentos. Y que les incitan a beber. "Dicen compañeros que es una enfermedad del alma, de sentir", añade Fátima.

"Bebes y te sientes sucia, pero una vez que empiezas, no puedes parar"

"Es una enfermedad mental y, como tal, no tiene cura", puntualiza Edurne. Ella lo sabe bien. Durante toda su vida ha buscado ese algo más que la llenara. Y lo hacía refugiándose en la bulimia, las drogas duras, las compras compulsivas o el alcohol. "Sufría por contratiempos, todo era un drama, cualquier cosa me afectaba muchísimo, era hipersensible y vivía con mil estados de ánimo al día", explica.

Alcohólicos Anónimos 24 horas puertas abiertas

Cartel con la sesión de puertas abiertas con motivo del 7º aniversario del grupo 24 horas de Alcohólicos Anónimos.

Con 36 años le diagnosticaron trastorno límite de la personalidad. "Me dije, ya está, era por esto. Pero no encontraba explicación para lo que me pasaba. Buscaba la paz y no la encontraba", resume. Así que, en cuanto amanecía, "iba a por una botella de vino y una barra de pan, no fueran a pensar que era una borracha. Tenía un abridor y un vasito y bebía. Paseaba a la perrita e iba al chino, porque al súper no me atrevía, a por una botella de whisky".

Beber sin parar

Alcohólicos Anónimos 24 horas sede

Calle Burgos, 19, bajo. Sede del grupo 24 horas de Alcohólicos Anónimos en Vitoria-Gasteiz.

Una rutina en la que "me levantaba a las 7, empezaba a beber y para las 12 ya estaba borracha y no salía de casa". No aguantaba sin beber y, como su trabajo de funcionaria le permitía cogerse bajas, lo hacía. A veces durante dos años.

Nunca se atrevió a pedir ayuda a su familia. Y eso que no tiene ningún problema con ellos. Al contrario. "Con mis hermanas bien, el estudio, el trabajo… Pero siempre me he comparado con ellas, con otras chicas, me veía más fea, me machacaba por cualquier cosa que me dijera la gente… Es un sufrimiento continuo de pensamientos torturadores", desvela.

La soledad empujó a Lourdes, viuda, a beber sola en casa

A ello se añade la culpa, la sensación de fracaso. "Bebes y te sientes sucia", confiesa. Para afrontarlo, lo intentó todo. Ingresos en Las Nieves, en la séptima planta del hospital Santiago, psicólogos privados durante años… Y nada funcionaba durante mucho tiempo.

Hasta que aterrizó en el grupo 24 horas de Alcohólicos Anónimos. Se había provocado una úlcera de estómago y quería buscar ayuda de nuevo. "Nunca me he sentido identificada con nadie y aquí lo hago. Los compañeros me enseñan. Sé que he llegado, que no tengo que buscar más. Vengo, me siento, subo a la tribuna, hablo de mi día a día", detalla.

"He llegado a caerme en el pasillo y despertar al día siguiente tirada ahí"

Es consciente de que, aunque no vuelva a beber, "seré una enferma alcohólica siempre. Pero sé lo que me pasa y lo atajo". Porque un trago, una copa, les lleva de nuevo a la perdición. "Nosotros no podemos beber solo una copa porque se desata la tormenta. Una vez que empiezas no puedes parar. Es la diferencia entre un alcohólico y el que no lo es, incluso entre el alcohólico y alguien que bebe mucho", indican.

Borracheras en casa

Alcohólicos Anónimos grupo 24 horas

A Lourdes, el primer trago de las 9 de la mañana le sabía "asqueroso". "Te dan arcadas pero sigues bebiendo, y enseguida tienes la segunda copa". Ella es viuda y fue la soledad "que te aplasta" la que la empujó al alcohol. Maquillada y arreglada, salía a la calle. En los bares que frecuentaba se controlaba. Nadie sospechaba. "Me ponía una máscara e iba estupenda", señala. Se la quitaba al volver a casa. Allí era donde prefería beber a escondidas. "Las mujeres tendemos a hacerlo así", señala.

"Bebía para acallar las voces en mi cabeza sobre la vida de mierda que tenía"

"Mis verdaderas borracheras eran en casa sola. Según me levantaba, empezaba a beber. A diario. He llegado a caerme en el pasillo y despertarme al día siguiente tirada ahí", admite. Cuesta confesarlo ante extraños. La emoción es palpable.

Un principio de cirrosis marcó el punto de inflexión. Encontró el grupo 24 horas. Al principio iba "y solo hacía bulto". Un día, de repente, descubrió que "me faltaba tiempo para venir, de verdad me sentía bien". Fue consciente "de la vida de mierda que tenía y me di cuenta de que bebía para acallar las voces en mi cabeza sobre ello. La enfermedad del alcohólico es terrible".

Bien lo sabe Ulpiano, que en una ocasión estuvo "20 días seguidos bebiendo, sin trabajar". O que en una de sus últimas borracheras, se gastó 170 euros "solo en un rato". Y Luis admite que beber le sentaba "fatal, pero no podía parar". Conocen casos de compañeros que han llegado a beber, incluso, colonia o alcohol etílico.

Liberación y tranquilidad ficticias

Alcohólicos Anónimos 24 horas grupo

¿Por qué lo hacen? "Buscas el efecto, o esa tranquilidad que te da el alcohol al principio. Aunque es ficticio. Algunos porque recuerdan la primera borrachera y la chispa que les da, otros porque han llevado una vida de mierda y quieren callar ese dolor y desesperación. Sin darse cuenta, se lían con copa tras copa y se enganchan", contesta Lourdes.

"Eres tu peor enemigo. La gente dice que bebe para olvidar y es mentira. Empiezas a las 9 de la mañana y a las 12 de la noche sigues bebiendo. Y no has olvidado. El alcohol te lo graba a fuego para que siga ahí más presente", recalca.

"Te sientes culpable. No sabes que tienes una enfermedad y que el problema es la primera copa"

Para Fátima, el alcohol al principio suponía cierta liberación y desinhibición. "El día a día me cuesta. Me cuesta comunicarme, defenderme en el trabajo, en casa, con la familia. Defenderme en el sentido de no permitir. Hay cosas que me voy tragando desde niña, vergüenzas que te callas. Son pequeños detalles", relata.

Al beber descubrió una personalidad desconocida "que me gustaba porque me veía mejor, más guapa, bailaba, hablaba con la gente, me soltaba y parecía que tomaba y no pasaba nada".

"Compraba el vino en cartón para que no hiciera ruido en el carro"

Se dio cuenta de que no era cierto. El alcohol se había convertido en su muleta indispensable: "Sentía que la vida iba a toda velocidad y yo no la alcanzaba. Siempre estaba frenada". Pero no podía parar. "Te sientes culpable. No sabes que tienes una enfermedad, porque eso no lo eliges, y que el problema ahí es la primera copa", recalca. Los psicólogos no la ayudaron "porque yo tampoco era honesta".

Alcohólicos Anónimos 24 horas carteles

Entre tanto, hacía lo posible por disimular en su casa. "Metes lo consumido al fondo de la basura, debajo de la ropa, detrás de la lavadora o dentro, entre las herramientas. Incluso en el trastero. Comes chicle para no oler. Dices que vas a por pan o tabaco y acabas en el bar. Es la supervivencia del alcohólico", enumera. Lourdes asiente y apunta su truco propio: "Cada día iba a un súper distinto y compraba el vino en cartón para que no hiciera ruido en el carro. Que nadie supiera que llevaba alcohol".

"Decía que iba a andar y en cuanto pasaba por la puerta del bar, entraba"

Porque para las familias tampoco es sencillo. Hay quien no comprende por qué beben, hay quien se avergüenza de sus seres queridos. "Te van dejando de lado porque se cansan. O lo viven como un fracaso, pensando que por qué se ha desviado así. Te han visto mal, pero les cuesta asumirlo y no se habla de ello. Y tú te sientes perdido y culpable. Pero no puedes parar. ¿Cómo se lo explicas?", plantean.

"En el fondo, sabes que no lo haces bien y por eso te escondes", admiten. "Yo ponía la excusa de salir a andar porque pasaba muchas horas sentado. Pero, en cuanto pasaba por la puerta de un bar, automáticamente, entraba", añade Luis.

Dar el primer paso

Alcohólicos Anónimos 24 horas junta

Hay personas que llegan al grupo solas. Él no se atrevía. Muchas veces se acercó a la puerta del local y se retiró. Al final, fue su hermana quien le acompañó. Vive en el extranjero, y los mensajes que recibía de Luis bajo los efectos del alcohol la alertaron. "Pensaba que no se daba cuenta, pero sabía más de mí que yo. Ella me decía que viniera, que necesitaba ayuda, que no era yo solo, que no era tan especialito y no me diera vergüenza", sonríe con cariño.

"Si vienes con frecuencia y te implicas, no sueles fallar"

Todos asumen que el alcoholismo "no tiene cura, es una enfermedad mental de miedos, inseguridades y complejos. Trabajando y hablando sobre ello se mejora". Por eso quieren transmitir sus vivencias y que personas en su misma situación sepan que tienen un refugio seguro si lo necesitan. "Nosotros estamos las 24 horas. Si te entra el ansia, aquí estamos pendientes del teléfono o siempre va a haber alguien para atenderte y ayudarte", insisten.

Son consciente de que dar el primer paso es el más doloroso. Desnudar los sentimientos y pensamientos más profundos ante extraños no es fácil. "Soy Edurne D. y soy una enferma en recuperación" fueron las primeras palabras de Edurne cuando llegó al grupo 24 horas. "Estuve en Alcohólicos Anónimos tradicional y no lo decía. Admitir que eres impotente ante el alcohol y reconocerte que eres una enferma cuesta mucho", sostiene.

Para ellos, el grupo es su mejor medicación. ¿Y funciona? "Si vienes con frecuencia, no faltas a las juntas, cuidas a los que acaban de llegar y te implicas, no sueles fallar", asegura. Tanto ha mejorado que, en el último aniversario, "mi familia me dijo que estaban muy orgullosos de mí".

El grupo 24 horas

La dinámica de funcionamiento es sencilla. "Hacemos juntas de dos horas y los compañeros suben a la tribuna. Hablan de su vida y miserias, lo que llevan por dentro. Y los que estamos abajo reconocemos esa situación y nos ayuda a comprendernos y comprenderles", añade Lourdes.

Otros grupos de 24 horas del país vienen este sábado a Vitoria para celebrar el aniversario

Esa falta de juicio, ese sentirse arropados es lo que han encontrado en este colectivo vitoriano. El único en la zona norte hasta Galicia. Porque los grupos surgen según las necesidades de los 'compañeros'.

Este movimiento de las 24 horas nació en México cuando un alcohólico notó que las ganas de beber "no eran un martes de 5 a 6 o un jueves de 8 a 9, que eran constantes". Un español que residía allí, al volver a España, fundó el primero en Ourense. Poco a poco, el movimiento se ha expandido hasta hoy.

Alcohólicos Anónimos 24 horas sede Vitoria

Y los integrantes de todos los grupos se juntan varias veces al año en las diferentes sedes. Incluso viajan a México o Estados Unidos. Este sábado, serán muchos los que vengan a Vitoria-Gasteiz para celebrar este aniversario y estrechar lazos. "A los 20 días de llegar al grupo era mi cumpleaños. Me encontró en otra ciudad y el arropo que tuve de compañeros de otras zonas, que no me conocían de nada, tardaré muchos años en olvidarlo", concluye Luis.

Si necesitas contactar con el grupo 24 horas de Alcohólicos Anónimos, puedes hacerlo aquí:

  • Sede: calle Burgos, 19 bajo.
  • Teléfono:  945 03 32 06672 116 571
  • Email: info@aa24horas.com
  • Web: www.aa24horas.com
  • Facebook: https://www.facebook.com/aa24horas/