La copropietaria de la casa alquilada a 'Los Pichis' insiste en que sólo les ha alquilado su mitad

16 diciembre, 2016

La familia gitana, con la que convive en un "ambiente muy bueno", reside en la planta baja, mientras que Remedios asegura que la parte de arriba de la vivienda pertenece a su única hija, quien "no se ha involucrado en este asunto"

Han pasado quince días desde que 'Los Pichis' salieron de la vivienda que ocupaban ilegalmente en Abetxuko. Desde entonces viven de alquiler en otra casa situada a apenas diez metros de su anterior domicilio, en el que permanecieron durante casi cuatro meses como ocupas.

En el número 48 de la calle El Cristo, una vecina del barrio les ha arrendado la planta baja de un inmueble en el que figura como copropietaria junto a su hija. "El contrato es completamente legal. Yo soy viuda y sólo les he alquilado la mitad que me corresponde. La zona de arriba, que pertenece a mi única hija, está sin tocar", asegura Remedios a Gasteiz Hoy.

La hija y cotitular de la casa debería atravesar la planta donde residen 'Los Pichis' para poder acceder a su mitad del inmueble

De esta manera, la hija y cotitular de la vivienda debería atravesar la parte de la casa donde residen 'Los Pichis' para poder acceder a su mitad del inmueble, en caso de que decidiera irse a vivir allí. Además, la cocina se ubica en la planta alquilada al clan gitano.

Se trata de una situación que genera en ciertos ámbitos muchas dudas sobre la legalidad del contrato. A la pregunta de si su hija pretende ir a juicio, esta mujer de 62 años asegura que "no se ha pasado por aquí ni se ha involucrado en este asunto". Y expresa abiertamente su deseo de que se mantenga al margen.

Varios abogados consultados sobre esta cuestión coinciden en que "el contrato de alquiler podría declararse nulo si no hay asignado un porcentaje de la propiedad de la vivienda para cada uno de los cotitulares" como afirma Remedios. Es decir, si la casa perteneciera en su totalidad tanto a ella como a su hija y esta última "se mostrara disconforme con el arrendamiento, aunque fuera de una parte de la vivienda, podría poner una denuncia en los juzgados de Vitoria para invalidarlo. Y la sentencia le daría la razón".

El contrato de alquiler sería nulo si no hubiera una división de la propiedad de la vivienda y la hija decidiera ir a juicio

Además, "es bastante probable que no hayan hecho esta división de la propiedad", opina alguno de los letrados. Porque "repartir un proindiviso inmobiliario es algo inusual y complicado. Sobre todo en una casa con esa distribución de las estancias", añaden otros.

En este contexto, y sólo si hubiera un desacuerdo entre las dos copropietarias, "se trataría de un problema entre particulares, que tendría que resolverse en los juzgados por la vía civil". Así que la anulación del contrato de alquiler "podría tardar un año o más". Hasta entonces, por tanto, no se podrían iniciar los trámites para desalojar a 'Los Pichis' de la vivienda alquilada ni darles de baja en el padrón.

Remedios afirma que hay un ambiente muy bueno dentro de la casa y niega cualquier altercado con 'Los Pichis'

arantxa abetxuko pichis'Los Pichis' se empadronaron en su actual domicilio el 29 de noviembre, el mismo día que cerraron el contrato de alquiler con Remedios. Formalizaron este trámite municipal poco tiempo después de recibir la orden judicial de desalojo que les obligaba a abandonar antes de cinco días hábiles la casa ocupada, propiedad de otra vecina de Abetxuko, Arantxa. Sin embargo, no se trasladaron a su nuevo hogar hasta que ese plazo estaba a punto de concluir.

Tengo más gente a mi favor que en contra entre los vecinos del barrio

  • Convivencia en la casa

A pesar de ser "propietaria de varias viviendas", Remedios y su actual pareja, que posee un piso en otra calle del barrio, conviven con la familia gitana en la casa de Abetxuko. "Hay muy buen ambiente y no hemos tenido ningún altercado". En este sentido, varios vecinos aseguran que el miércoles por la tarde tuvo lugar "algún desencuentro entre 'Los Pichis' y la propietaria, por lo que acudió la policía. También fue Fede García", portavoz de SOS Racismo, "para mediar en el asunto".

Algo que Remedios tilda de "rumor" y niega tajantemente. "Yo estoy muy feliz y ellos también. Las patrullas están aquí siempre y ese día no pasó nada fuera de lo normal". A este respecto, la Policía Local afirma que no consta ninguna ficha con actuación en el barrio.

Sólo quiero ayudar a esta familia, que tiene un historial de antecedentes más limpio que muchos de Abetxuko

Al parecer, el origen del supuesto desencuentro se remonta al domingo pasado, según relatan fuentes vecinales. La familia gitana "aprovechó que Remedios estaba en su casa de Burgos para invitar a otros miembros del clan y celebrar un ruidoso encuentro. Y cuando la propietaria volvió a Abetxuko se encontró con que habían revuelto sus pertenencias personales". Por eso, "ha pasado algún día de esta semana en la vivienda de su pareja". Ayer por la mañana, cuando Gasteiz Hoy contactó con Remedios para escuchar su versión, la mujer ya estaba viviendo otra de vez en su casa de la calle El Cristo junto a sus nuevos inquilinos.

"Sólo quiero ayudar a esta familia, que tiene un historial de antecedentes más limpio que muchos vecinos de Abetxuko", declara Remedios en referencia a 'Los Pichis' que conviven con ella. Y "tengo más gente a mi favor que en contra entre los vecinos del barrio. Pero me apoyan de forma anónima para evitar represalias".  También afirma que en su casa "siempre he acogido a quien lo ha necesitado. Por aquí han pasado un montón de niños de la calle". Sus nuevos inquilinos "son gitanos, pero no por ello mala gente", señala.

Antes tenía que agachar las orejas, pero ahora todo es legal y me estoy hartando, dice Pedro Mari Manzanares Cortés

Pedro Mari Manzanares Cortés, cabeza de familia de esta fracción del clan gitano, corrobora las palabras de Remedios en cuanto a la "convivencia tranquila" que existe dentro de la casa. Y critica las actuaciones vecinales que se llevan a cabo frente a la vivienda donde ahora reside con su familia. "Se ponen a bailar y a cantar. ¿Cómo pueden hacer esas cosas con una persona mayor (en referencia a Remedios) viviendo aquí también? Antes ocupaba una casa que no era mía y tenía que agachar las orejas. Pero ahora tengo un contrato de alquiler y todo es legal. Por eso me estoy hartando de la actitud de algunos vecinos de Abetxuko", enfatiza.