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Vivir de alquiler es más caro que pagar una hipoteca

10 febrero, 2017

Los jóvenes alaveses tienen que pagar más para vivir en alquiler que si quieren hacerlo con una vivienda en propiedad

El coste de acceso a la vivienda para la juventud alavesa ha descendido de forma importante desde 2015. Según el Observatorio Vasco de la Juventud los alaveses tienen que destinar el 45,4% de su sueldo medio para las viviendas libres en propiedad, cuando en 2007 tenían que dedicar el 93,7%. Este descenso se explica por la bajada de los precios y, sobre todo, por la bajada de los tipos de interés.

Aún así la diferencia respecto a un piso protegido es evidente: si un joven compra un piso protegido 'apenas' debe destinar el 25,2% del sueldo a pagar la hipoteca. Sin embargo, en el caso del alquiler, los jóvenes tienen que destinar de media el 54,1% de su salario para pagar la renta.

  • Precios máximos tolerables

Según los expertos una persona no debería destinar a la renta o hipoteca más del 30-35% de su sueldo. Sobre esta base, el precio máximo tolerable para su vivienda sería de 110.284€. En cuanto al alquiler la 'renta máxima tolerable' para un joven alavés debería ser de 401€.  Por desgracia los precios están muy por encima de estos límites deseables.

Ahora mismo para los jóvenes es más rentable alquilar que comprar

Lo más  sorprendente que el coste de los alquileres es muy superior al de la vivienda en propiedad. Para poder vivir de alquiler un joven de entre 18 y 34 años tiene que destinar el 54,1% del salario. Una vez más los elevados precios del alquiler libre en Vitoria-Gasteiz son un problema para la emancipación de muchos jóvenes.

Este informe ha comparado los salarios medios de los jóvenes entre 19 y 34 años con el precio medio de compraventa de las viviendas en cada uno de los territorios históricos de Euskadi. También se analizan los tipos de interés medios de los préstamos hipotecarios contratados y la duración media de estos préstamos, o las rentas medias de alquiler.

Se trata de una estimación teórica, dado que en todo momento se habla de valores medios sin atender a las especificidades de cada caso en relación al salario, precio de la vivienda o condiciones del préstamo hipotecario.