Varias ambulancias sufren otro sabotaje a la espera de la sentencia sobre el convenio

13 diciembre, 2017

Los trabajadores llevan en huelga tres años

Las ambulancias de Álava han sufrido un nuevo sabotaje. Esta vez los vehículos han aparecido con las puertas encadenadas y fijadas con candados. Los trabajadores de la contrata de Osakidetza, Larrialdiak, llevan más de tres años en conflicto por las condiciones en las que trabajan. En octubre ocurrió el último ataque a estos vehículos, que fueron manchados de pintura y huevo.

Los conductores y operarios de las ambulancias llevan tres años en huelga. Sin embargo, los servicios mínimos de este trabajo en estado de huelga son del 100 %. Por lo tanto, en la práctica la huelga es inexistente; los trabajadores están obligados a cumplir todo su horario de trabajo.

El conflicto comenzó con la empresa Emerbask. Sin embargo, Larrialdiak ganó el último concurso y la sustituyó en 2016. Los trabajadores de Emerbask fueron subrogados a Larrialdiak, por lo que pasaron a la nueva entidad encargada de las ambulancias alavesas con las mismas condiciones que tenían anteriomente. Sin embargo, Larrialdiak se niega a aceptar el convenio firmado en su día por Emerbask. De ahí el conflicto con los trabajadores.

La empresa fue llevada ayer a juicio por los empleados para que aceptara el convenio. La sesión duró unas tres horas en la que los trabajadores “tienen la sensación de haber ganado“, según Blanca Iglesias, portavoz de los trabajadores. No obstante, deberán esperar a la resolución del juez y a los recursos que probablemente surjan después, por lo que el conflicto aún está lejos de resolverse.

El objeto de disputa entre ambas partes es una prórroga del convenio firmado con Emerbask entre 2008 y 2012. Se centra, entre otras cosas, en igualar el salario de sanitarios y conductores, dado que los primeros cobraban menos. Larrialdiak se negaba a aceptar esta prórroga porque la consideraban ilegal. Sin embargo, un juez declaró la legalidad del convenio el pasado junio.

Iglesias denuncia que la empresa solo “aplica lo que quiere” de dicho convenio. “No lo estaban aplicando al 100 %, aplican las condiciones que les interesan a ellos, como el horario de trabajo”, afirma la portavoz del comité de trabajadores.

  • Condiciones precarias

Los operarios de ambulancia han denunciado muchas veces las condiciones con las que tienen que trabajar, inferiores a las que supuestamente deberían tener. Entre ellas están la falta de equipamiento necesario en los vehículos, como emisoras, GPS o elementos medicinales, además de emplear más de una vez colchones y material que debería ser de un solo uso.

En septiembre también denunciaron el lamentable estado de sus instalaciones. Son sólo algunas de las protestas, que también tienen que ver con la falta de mantenimiento de los desfibriladores, la ausencia de equipos de protección (botas, guantes o ropa de abrigo) y escasez de guantes, medicación o sueros.

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