Amvisa envió 18.000 millones de litros de agua potable a la ciudad en 2014

31 octubre, 2015

Según el gerente de Amvisa. Angel Llamazares en general el agua es de buena calidad y no está especialmente contaminada.

Estamos acostumbrados a tener agua en nuestro grifo, todos los días del año, la cantidad que necesitamos y a la hora que queremos. Sin embargo, para que esto suceda es necesario gestionar todo el ciclo integral del agua urbana.

AMVISA se encarga no sólo de la captación, la potabilización, la distribución y la gestión de aguas residuales sino también, de leer los 120.000 contadores de los usuarios, de emitir el cobro y de atender las reclamaciones.

Según explica el gerente de AMVISA, Angel Llamazares la materia prima cae del cielo, es el agua de lluvia que se almacena principalmente en el Zadorra y en el embalse de Albina. Este agua junto a la procedente del bombeo del pantano de Ullibarri llega a la Planta Potabilizadora de Araka donde se transforma en agua potable.

En general el agua es de buena calidad, no está especialmente contaminada, tan solo en algunos periodos del año, que por razones naturales cambian las temperaturas superficiales y se remueve el embalse y sube el manganeso”.

En una primera fase para potabilizar el agua se añaden una serie de reactivos en unos depósitos llamados decantadores que provocan que las partículas que hacen que el agua esté un poco turbia se junten, aumenten su peso y se vayan al fondo. La contaminación se queda abajo y el agua limpia arriba.

Una vez que el agua ha sido decantada se pasa a través de un lecho de arena. Todas las partículas se quedan entre los huecos y el agua sale por la parte de abajo. Cuando el filtro se llena, se para y se lava durante 10 minutos con agua y aire en sentido contrario. “Ahora ya está el agua en condiciones físicas y químicas de potabilidad”,

A la entrada y la salida de la depuradora se añade cloro o un desinfectante algo más fuerte para que no entren ni se desarrollen elementos contaminantes biológicos. “Se sabe que cuando hay cloro no hay bacterias”

En 2014 se mandaron 18.000 millones de litros de agua potable a la ciudad a través de la red de tuberías y algunos pequeños bombeos.

A través de 700 kilómetros de tubería de agua potable y unos 750 de saneamiento se recoge el agua que ha sido usada por los ciudadanos y las empresas junto a las pluviales y se lleva hasta la depuradora de Crispijana para tratarla. “ Se retira todo lo que la ensuciado para poder devolverla al medio natural en las condiciones que marca la legislación vigente de calidad de agua para que no tenga impacto en el medio ambiente”.

A la depuradora de Crispijana llegan más de 45 millones de metros cúbicos de agua mientras que al río se vierten unos 35 millones. “En invierno cuando ha llovido mucho o hay nieve llega mucha agua limpia que se aporta a la red de saneamiento, incluso 5 o 6 veces más, que en tiempo seco”.

Lo primero que se hace cuando llega el agua a la depuradora es el desbate que consiste en eliminar los residuos de más tamaño como comida, plásticos o preservativos con unos tamices. Después se quitan las arenas del agua residual que viene del arrastre de las aguas fluviales de las calles con un sistema de desenredado y desengrasado. Las arenas como pesan mucho se van al fondo y se quitan rápidamente. Lo que flota es grasa mezclada con colillas que se elimina con un desengrasador. Tras este paso, el agua se somete a un proceso de decantación en depósitos donde el fango se va al fondo y se retira. El agua que queda se mete en unos depósitos grandes durante más de 8 horas, se le mete aire desde el fondo y se consigue que se desarrollen unas bacterias que se comen la contaminación. Esas bacterias se eliminarán para que el agua sea vertida al río en condiciones.

A diferencia del agua potable, en las residuales no llega ni la misma contaminación ni la misma cantidad de agua. “No es lo mismo a las 9:00, a las 15:00 o por la noche. Hay puntas de contaminación como las cuatro de la tarde donde llegan los residuos de la comida y del lavado de platos”.

El fango que se ha retirado durante la depuración, se concentra quitándole el agua y la materia orgánica para que no fermente en su destino final produciendo malos olores. Tras espesarlo se introduce durante 25 días en unos depósitos, donde la mitad de la contaminación orgánica desaparece en forma de gas. Con ese gas se produce la energía que después se usa para el 40% del funcionamiento de la depuradora.

Por su parte, el fango deshidratado se trasporta , a canteras para su regeneración paisajística o para abono agrícola en el campo o para producción de compost. De este producto se sacan a lo largo del año 15.000 toneladas aproximadamente.

Leer más...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  Acepto la política de privacidad