Bar Aldapa: los monarcas del café

Martín Eguiluz y Aloixe Cieza son los propietarios de este local que desde 1982 triunfa en el Casco Viejo de Vitoria-Gasteiz

El café gusta en Vitoria-Gasteiz. No importa la hora, siempre que disfrutemos de su aroma y sabor reconfortante. En la capital alavesa existen varios tostadores, y cientos de establecimientos que ofrecen su solo, su cortado o su café con leche. Sin embargo, hay un local que destaca sobre el resto: el 'Bar Aldapa'.

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"Nosotros la montamos con mimo y está buena. Somos muy golosos"

Martín Eguiluz y Aloixe Cieza son los propietarios del Aldapa. En 2020 recogieron el testigo de sus respectivos padres para afrontar este proyecto, en el que el café reine por encima de cualquier otra bebida. Además de los clásicos cuentan con 9 tipos de café especiales. El capuccino con nata y el jamaicano son los que más triunfan. Este último va acompañado por 'Tía María', un licor de café. "El distribuidor de Tía María dice que somos los que más compramos de España", explica Eguiluz sobre el café jamaicano.

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Pero, más allá del café, el producto estrella del local es la nata. "Es una nata que está al alcance de cualquiera. El truco está en que nosotros la montamos con mimo y está buena. Somos muy golosos", destaca Martín.

Más de 40 años de historia

El 3 de agosto de 1982, el padre de Martín y el de Aloixe abrieron el Aldapa. 1 año y medio después pasaron a ser 3 socios. Durante los primeros años era un local como cualquier otro del Casco Viejo: ofrecía cubatas, bailes por las noches y era una zona de poteo los domingos. Pero todo cambió cuando el dueño del 'Soinu', el bar de al lado, enseñó al padre de Eguiluz cómo hacer cafés.

"'El Soinu' hacía los irlandeses grandes y le enseñó a mi padre. Él los ponía en formato más pequeño. Los sábados a la noche los clientes venían a por su irlandés y con el tiempo han ido cambiando los hábitos de la gente", recuerda Eguiluz. Así fue como en los años 90 se especializaron en esta bebida y, tras a aprender su elaboración, ampliaron la carta.

"La gente antes era más de irlandesito y carajillo sin nata, pero se ha ido abriendo el abanico para todos los públicos y paladares. Si les gusta más fuerte, lo piden con whisky o ron. Para los que les gusta más suave, está el jamaicano. También tenemos escocés con whisky y helado en lugar de nata".

Aunque el más extraño de todos tiene su solera: "hay diferentes gustos. Por ejemplo, los blusas de toda la vida piden carajillo con pipermín". Sí, un sabor que recuerda en parte al famoso Vaca Verde.

El Aldapa adquirió protagonismo en el sector del café con los años y, desde 2010, no solo triunfa por las noches, sino que se adueñó de las tardes vitorianas.

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El producto y el secreto del éxito

El éxito siempre viene acompañado por varios factores. En este caso, para Martín se produce por varias combinaciones: "El producto es bueno, ya que es café de 'La Brasileña'. Además, nuestros cafés gustaban antes y les sigue gustando. La gente que ha venido ha repetido y lo hemos mantenido".

"La gente, cuando sale a comer, sabe que el Aldapa va a estar abierto"

Y es que no solo deben su fama al producto, ya que la zona donde están ubicados es muy atractiva para su público. Situado en la Cuesta de San Vicente, el Aldapa es uno de los bares con más afluencia de la zona. De hecho, durante las visitas guiadas, los guías turísticos lo recomiendan a los visitantes. "Cuando paran con el farolón, hablan del Aldapa y suelen venir bastante. Desde la pandemia, hemos visto mucho aumento de turismo nacional", comenta el hostelero.

Los fines de semana, La Cuesta se llena de gente que se sienta café en mano, sobre todo los días de Sol. "La gente, cuando sale a comer, sabe que el Aldapa estará abierto. El sitio está muy bien, porque gusta cuando hace buen tiempo. Es especial, pero el éxito se debe a la cantidad que ponemos nosotros, el nombre, el sitio, la ubicación y el haber hecho las cosas bien dese hace tantos años ", añade.

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Los nuevos tiempos y la demanda

El Aldapa se ha adaptado a los nuevos tiempos y se ajusta a lo que los clientes piden, ya que ellos marcan la línea de su negocio. "Lo marca la gente. Hay cafés que han sobrevivido en la sombra como el Alavés (café con nata y licor de naranja Karpy, hecho en Amurrio). Mucha gente lo pide porque sabe que existe, pero no está en la carta. Nuestra clave es hacer lo de siempre con el ambiente de siempre. Muchos nos dicen: 'No cambiéis nunca' ".

"Alcanzamos los 600 cafés en 3 horas. Un sábado normal hacemos 1.000 mínimo"

También han incorporado a sus cafés productos para la gente con intolerancias. "Sí que, por clientes, hemos añadido leche de soja sin lactosa y en un futuro nata vegana sin lactosa", explica.

De padre a hijo, Martín aprendió con 18 años la técnica para elaborarlos. De manera jocosa, relata: "No tomo café y lo hago a ojo. Sé si un café está bien". Lo cierto es que el Aldapa elabora un número desorbitado de cafés diarios. "Alcanzamos los 600 cafés en 3 horas. Un sábado normal hacemos 1.000 mínimo", detalla Martín.

la nata del cafe del Aldapa

De esta manera es como 2 socios han continuado con el legado de sus padres y han mantenido lo que durante tantos años ha triunfado. Ya sea por el lugar, la fidelidad o el producto, la realidad es que poner 1.000 cafés en una tarde es motivo suficiente para considerar al Aldapa el rey en su ámbito.