La cigüeña continúa su expansión en Vitoria-Gasteiz

4 febrero, 2020

182 parejas de cigüeñas anidaron en Álava en 2019, y muchas otras vienen desde Europa a pasar el invierno

Las cigüeñas se han convertido en el símbolo de Vitoria-Gasteiz. Aves que han vuelto a Álava tras unos años en los que casi desaparecieron. En 1940 había unas 30 parejas, pero en 1984 tan solo quedó una pareja de cigüeñas. Fue la que habitó durante años el nido de la Iglesia de Gamarra. En 1985 Legutiano recibió a una segunda pareja y, desde entonces, las cigüeñas son cada vez más. En 2019 anidaron 182 parejas en Álava, y se calcula la población total en unos 500 ejemplares, según los datos aportados por el experto en cigüeñas Gorka Belamendia. Las Balsas de Salburua son el mayor oasis para estas aves.

cigueñas alavaPero las cigüeñas que vemos en primavera no son las mismas que en otoño. Las cigüeñas son aves migradoras: se desplazan de norte a sur a lo largo del año. Desde octubre hasta diciembre las cigüeñas que vemos son suizas, holandesas, francesas o alemanas: vienen a Salburua a pasar el invierno. Y, mientras tanto, las cigüeñas alavesas bajan esos meses a África, Madrid o Tudela. "Solo un 10% de las aves que anidan en Álava pasan también aquí el invierno", asegura Belamendia.

  • El regreso

Las cigüeñas aprovechan el inicio del invierno para seleccionar el lugar de anidamiento y comenzar a crear sus nidos. Aunque las fechas se han ido adelantando. Belamendia también considera caduco el dicho popular 'Por San Blas la cigüeña verás': "Antes se detectaban los primeros ejemplares de regreso en enero, pero ya en los 90 fueron adelantando su regreso". Actualmente pueden verse cigüeñas de regreso del sur ya incluso a finales de noviembre.

Por otro lado Álava es un lugar reciente de hibernación para las aves europeas. Hasta 1997 no se detectó en Álava la primera pareja de cigüeñas europeas que eligió nuestro territorio para hibernar.

Las cigüeñas buscan árboles altos para elaborar sus nidos. Así se puede ver en varios de ellos ubicados en Salburua. Aunque los más espectaculares son los que están en las iglesias, como la de San Vicente.