Dolor en la ingle tras el deporte: cómo detectar y tratar las lesiones de cadera
El traumatólogo Nicolás Fiz explica las causas más frecuentes del dolor de cadera en deportistas y cuándo conviene acudir al especialista
Empieza como una molestia leve. Un pinchazo en la ingle tras entrenar. Un tirón al levantarte del sofá después de estar sentado mucho rato. Nada grave, pensamos. “Será una sobrecarga”. Pero cuando el dolor se repite, no desaparece o empieza a limitar el deporte y la vida diaria, la cadera suele estar detrás.
“El síntoma más habitual por el que la gente consulta es el dolor. En la cadera es muy raro que haya pérdida de movilidad sin dolor previo”, explica el doctor Nicolás Fiz, especialista en Traumatología del Hospital Quirónsalud Vitoria y experto en tratamientos preventivos de la artrosis de cadera.

El doctor Nicolás Fiz y la doctora Ane Miren Bilbao.
Diferentes tipos de dolor
No todos los dolores alrededor de la cadera son iguales. Muchos tienen que ver con lesiones musculares habituales, como roturas de fibras, sobrecargas en aductores o músculos cercanos, que suelen resolverse sin mayores problemas. Pero hay un tipo de dolor que va más allá.
“El dolor más característico y que más alarma genera es el dolor en la ingle”, señala Fiz. Ese dolor profundo, en la parte anterior de la cadera, suele indicar que el problema está dentro de la articulación.
A partir de ahí, los pacientes suelen dividirse en dos grandes grupos. Por un lado, personas de más de 50 años con dolor en la parte lateral de la cadera, lo que popularmente se conoce como "trocanteritis". En estos casos, el origen suele estar en un tendón: "Se trata normalmente de forma no quirúrgica".

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Lesiones en personas deportistas
Por otro lado, están los pacientes jóvenes y muy activos. Deportistas que entrenan mucho y que presentan lesiones dentro de la articulación de la cadera. En este caso, uno de los problemas más frecuentes es la lesión del labrum, una estructura clave dentro de la cadera.
“En la cadera del adulto joven nos encontramos lesiones de una estructura que se llama labrum, que es un poco equivalente al menisco de la rodilla”, explica el doctor Fiz. Estas lesiones suelen aparecer en el contexto de lo que médicamente se conoce como choque femoroacetabular: "La bola del fémur no encaja perfectamente en la cavidad que debería alojarla". Dicho de forma sencilla: la articulación roza donde no debe.
El problema es que, si se deja evolucionar durante años, “se ha visto que es la principal causa de artrosis de cadera”, advierte Fiz.
¿Cómo lo nota el paciente?
Los síntomas son bastante reconocibles. “Dolor intenso en la ingle, sobre todo después de hacer deporte o tras estar sentado mucho tiempo”, describe Fiz. Es típico ese momento en el que uno se levanta tras un tiempo prolongado y los primeros pasos duelen como un tirón. “También se nota más al dar zancadas largas al caminar. Es muy característico de la cadera”, añade.
Ante la duda, el mensaje es claro: el dolor no es algo que haya que normalizar. “Es una señal de alarma del cuerpo. Si dura dos días puede no tener importancia, pero si se mantiene dos semanas o más, hay que estudiarlo”, recomienda el especialista. Hasta entonces, conviene parar o adaptar la actividad deportiva.
La pubalgia
La pubalgia es una de las lesiones más frustrantes para muchos deportistas, porque cuesta que termine de curarse. La pubalgia, explica el doctor Fiz, no afecta solo a una zona concreta: “Están implicados la musculatura abdominal, la articulación del pubis y la musculatura aductora”. El problema suele aparecer cuando hay desequilibrios musculares. “El aductor es un músculo muy potente y normalmente trabajamos más el tren inferior que la musculatura abdominal”, señala.
Por eso, insiste en la prevención: “Si tienes un core y unas abdominales fuertes, haces bien la contra a los músculos de abajo”. Mantener ese equilibrio es, en sus palabras, “la mejor prevención de la pubalgia”.
Las consecuencias
El gran riesgo de las lesiones de cadera no es tanto tratarlas mal, sino no tratarlas. “Algunos pacientes piensan que son simples contracturas o sobrecargas y lo van dejando”, explica Fiz. El problema es que, cuando llegan a consulta, la articulación ya puede haberse dañado.
“Algunos pacientes piensan que son simples contracturas o sobrecargas y lo van dejando”
Y cuando ese daño avanza, las opciones cambian. “Si llegamos tarde, ya no podemos hacer cirugías que salven la articulación. Solo podemos aplicar tratamientos para frenar el desgaste, pero muchas veces el proceso acaba desembocando en una prótesis”.
Tratamientos para ganar tiempo
Ahí entran los tratamientos preventivos. “En pacientes jóvenes o de mediana edad, estos tratamientos pueden retrasar varios años la necesidad de una prótesis de cadera”, subraya el traumatólogo. En muchos casos, primero se corrige la causa mecánica del problema y después se aplican terapias biológicas para mantener la articulación el mayor tiempo posible.
Cuando es necesario intervenir, la artroscopia ha cambiado por completo el tratamiento de la cadera. Se trata de una técnica mínimamente invasiva que permite reparar lesiones internas con pequeñas incisiones y una cámara.
¿Cuándo consultar?
El mensaje final es sencillo y directo. “Cuando hay dolor persistente en la parte anterior de la cadera, durante más de dos o tres semanas, que impide hacer deporte o afecta a la vida diaria, lo mejor es consultar”, resume el especialista.
Para cualquier duda o consulta relacionada con el dolor de cadera, contacta con el equipo de Traumatología del Hospital Quirónsalud Vitoria a través de su sitio web o llamando al teléfono de contacto (945 252 500).
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