“Con la cabeza alta, no hay que esconderse”

30 julio, 2021

Decenas de personas arropan a Eva, la última víctima de la transfobia en Vitoria-Gasteiz

Con la cabeza alta, no hay que esconderse, hay que denunciar”, ha asegurado hoy Eva, la mujer que la semana pasada sufrió una agresión tránsfoba. Ella ha tenido hoy el apoyo de muchas personas, y se lo ha agradecido tras la concentración de hoy. Lo ha hecho con unos gestos muy evidentes: puños cerrados y barbilla hacia arriba. Eva ha hecho hincapié en la necesidad de estar unidos ante las agresiones y discriminaciones.

Decenas de personas se han concentrado a la entrada de la calle Cuchillería para condenar la agresión a Eva. Eva recibió tres puñetazos al grito de maricón de mierda, cuando salía de un bar. El agresor fue detenido en el momento, pero poco después quedó en libertad y está a la espera de juicio.

Tanto los vecinos del Casco Viejo (Gasteiz Txiki) como los locales hosteleros (Kutxiko Taskeroak)  se han unido a la protesta, impulsada por la coordinadora 28J.

“Estamos afrontando el auge de agresiones y discursos de odio, mientras que el fascismo y sus aliados y legitimadores están ganando espacio en las calles, medios y parlamentos. El fascismo, machismo, racismo o LGTBIfobia no son opiniones o ideas tolerables. Son un crimen que hay que combatir y eliminar”.

Agresión tránsfoba Vitoria

Los convocantes también han denunciado el papel de los medios de comunicación, “convirtiendo los delitos de odio en narrativas morbosas y prensa amarilla”.

LGTBIfobia

Desde mayo de 2021 el Observatorio ha detectado  en Álava 7 discursos de odio, 3 agresiones físicas y 4 discriminaciones. Son 5 casos de homofobia, 7 de transfobia y 2 de lesbofobia. Preocupa en el Observatorio el aumento de la gravedad de los casos.

De las últimas agresiones, 6 son en el espacio público, 4 en instituciones, 2 en colegios, y otras dos en una vivienda y una comunidad de vecinos.

Entre los casos más graves está el que se ha producido en la comunidad de vecinos. Una persona colocó un cartel señalando a una persona que estaba llevando ligues a casa. Dicho cartel señalaba el piso concreto, y desvelaba la condición sexual de esa persona.

El segundo caso tuvo lugar con “tres adolescentes que se mofaron de dos personas mayores”. Según el relato recogido por el Observatorio: “Uno de los adolescentes les pidió un cigarro y, al decirle que no, emitieron insultos homófobos y les lanzaron piedras allí donde estaban”.