Los contactos estrechos por positivo se han "triplicado", según Sagardui

22 julio, 2021

El personal de Enfermería sufre la saturación propia de la pandemia

Los equipos de rastreo de Osakidetza tienen mucho trabajo estas últimas semanas. La situación epidemiológica está dificultando y ralentizando mucho el rastreo de los nuevos casos. De hecho, la Consejera de Salud, Gotzone Sagardui, ha asegurado en comisión de salud que "se han podido hasta triplicar" los contactos estrechos por cada caso positivo.

Esta situación hace que la carga de trabajo de los rastreadores sea mayor, y que se estén produciendo retrasos. Las llamadas de rastreo no están siendo rápidas, y se están retrasando varios días. "Normal que se haya más tarea para hacer. Si hay más contactos y más casos, claro que hay más trabajo", aseguró la Consejera de Salud.

sagardui contactos triplicados

A esta alta carga de trabajo se le suman las vacaciones del personal. Aún así, Sagardui asegura que las vacaciones que se programaron "en una situación epidémica concreta, pero también con un margen para que fuera más favorable, o menos favorable".

Sin embargo, Osakidetza no ha cubierto todas las vacaciones de su personal. Y en el caso de los rastreadores, además, parece no contemplarse ampliar los equipos. De hecho, Gotzone Sagardui habló en comisión de Salud de "sustituir las ausencias y contrarrestar la tarea en esta situación de ascenso" por vacaciones "en la medida en que crezcan los casos", pero no de ampliar los equipos, pese a los retrasos en el rastreo.

Falta de enfermeras

Pero en Osakidetza la situación del personal de enfermería (principal encargado del rastreo) no es buena. Las habituales vacaciones de verano no se están pudiendo sustituir como siempre se ha hecho. Hospitales y centros de salud también están notando esta falta de sustituciones. ¿Por qué?

La primera razón es que las enfermeras han asumido el trabajo de vacunación, de rastreo y de realizar pruebas PCR y antígenos. Un trabajo que otros veranos antes de la pandemia no había que realizar, y que supone que todas estas personas no puedan cubrir todas las sustituciones.

La otra viene derivada, también de la pandemia. En el último año y medio, muchas enfermeras que no tenían habitualmente derecho a vacaciones, ahora sí que lo tienen. El realizar sustituciones durante todo el año, con contratos cortos que se finiquitaban, hacía que muchas personas tuvieran los llamados "contratos de verano" sin acumular días para pedirse vacaciones en los meses de verano. Osakidetza jugaba con esta acumulación de distintos contratos.

Esto ha cambiado: la gran carga de trabajo de este colectivo en los últimos meses ha llevado a que muchas personas tengan contratos mucho más largos. Por tanto ahora tienen derecho a vacaciones. Unas vacaciones que no se pueden cubrir, ante la propia falta de personal.