"No podemos más": nervios y preocupación en Bruno Villarreal por una lonja ocupada

2 julio, 2024

Desde inicios de año, Policía Local ha realizado 27 intervenciones en la lonja por altercados, discusiones y ruidos

La preocupación, incomodidad y nervios se extienden como un manto entre los vecinos y comercios de la calle Bruno Villarreal, en el barrio de Coronación. El motivo de su desasosiego es una lonja ocupada, donde en los últimos meses proliferan las peleas, discusiones y gritos.

Se trata de un local que hace años Cáritas utilizó como una de sus tiendas Berjantzi, a través de su red Koopera. Su inactividad prolongada hizo que algunas personas la ocuparan como lugar de residencia. Y su número va en aumento. Tanto que ahora rondan la veintena.

27 intervenciones policiales

lonja ocupada Bruno Villarreal Coronacion

Una cifra que no facilita la convivencia, sobre todo entre ellos. Pero de sus problemas, muy públicos, se resiente todo el vecindario. "La semana pasada, el 26 de junio, fue terrible. Empezamos a oír gritos, roturas de cristales, estaban con palos, vimos una silla volando... Nos encerramos en la tienda y avisamos a la Policía", detalla una comerciante.

No fueron los únicos. Otros vecinos, al ver el panorama, también dieron la voz de alarma. Además de Policía Local, también se presentaron "los beltzas con escudos y una ambulancia para atender a los heridos". La presencia policial se repitió otros dos días consecutivos.

Y es que, en lo que va de año, ya son 27 las intervenciones que la Guardia Urbana ha realizado en esta lonja. En su mayoría, por ruidos, altercados y discusiones. Amén de las visitas a domicilio de la Ertzaintza.

Tensión y nervios

lonja ocupada Bruno Villarreal Coronacion

"No podemos más", reiteran en el vecindario. Es el sentir generalizado. "Hay mucha tensión, estamos muy nerviosos y preocupados", insisten. Porque, aunque por ahora los ocupas mantienen las peleas y agresiones entre ellos, temen que, al final, salpiquen y afecten a cualquier vecino o viandante que, simplemente, pase por allí.

Por eso, hay quien, de manera ya habitual, se cambia de acera. Prefieren no tentar a la suerte. Y clientela de los comercios de la calle que, en determinados momentos, opta por no salir y permanecer en el local hasta que se calmen los ánimos. "De seguir así, podría terminar afectando a los negocios", advierten.

"Estamos muy preocupados, hay un ambiente extraño y difícil y no sabemos ni qué hacer. Es la comidilla del barrio", indican comerciantes y vecinos. Creen que el dueño de la lonja ocupada "es de Galicia, y se rumorea que ha puesto una denuncia a la Guardia Civil de allí, pero no sabemos a ciencia cierta nada".

Poco margen de maniobra sin orden judicial

lonja ocupada Bruno Villarreal Coronacion

"La policía se limita a identificarlos y ya, hasta la próxima", denuncian. Pero es que, en situaciones de este tipo, el propio Ayuntamiento tiene las manos atadas. Porque la ocupación no es responsabilidad municipal como tal. "Estamos a expensas de las actuaciones judiciales al respecto", recuerdan fuentes municipales.

Es decir, que si las personas propietarias de los locales no denuncian, o si los jueces no dictaminan un lanzamiento que acabe con la ocupación y, por ende, con los problemas asociados, el margen de actuación es el que ya se hace. Acudir a los avisos vecinales, intervenir dentro de las competencias policiales, tomar declaraciones e identificar a los participantes y testigos de la situación.

Así que, mientras no haya orden judicial al respecto y las peleas sigan en Bruno Villarreal, la preocupación no abandonará a sus vecinos.

Coronación no es el único barrio de Vitoria-Gasteiz con lonjas ocupadas. A finales del año pasado, también saltaron las alarmas entre los residentes de Arana por los problemas de convivencia con los ocupantes de otro local similar. Tanto que hubo una asamblea vecinal para intentar buscar soluciones.

Entonces, las asociaciones vecinales de Arana, Coronación, Casco Viejo y Judimendi unieron fuerzas para pedir al Consistorio ampliar los recursos sociales permitir que estas personas se integren en los "itinerarios normalizados" a la mayor brevedad.