La Revista del CSIC analiza el beneficio que ha tenido para Vitoria-Gasteiz ser capital de Euskadi

27 octubre, 2014

El Estudio certifica la transformación de la ciudad desde 1980


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Vitoria-Gasteiz ha sido la ciudad vasca con mayor crecimiento urbano entre los años 1980 a 2010. Una ciudad que se ha transformado a lo largo del siglo XX
. Primero con la industrialización de los 50 y 60, pero desde los años 80 el cambio llegó de la mano de la Administración. Se ha producido una transformación de la imagen de la ciudad, de la estructura del empleo y de las funciones urbanas.

Entre los factores de esta transformación destacan la designación de la ciudad como sede de las instituciones autonómicas por parte del Parlamento Vasco, pero también ha influido de forma decisiva el papel de políticas autonómicas concretas, tanto de localización de establecimientos de instituciones comunes (Academia de la Policía Autónoma, Universidad), como políticas económicas de innovación y promoción industrial. El resultado de ambos efectos ha sido un cambio radical respecto al modelo de ciudad anterior.

La revista Estudios Geográficos del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha publicado recientemente un artículo del catedrático Joseba Juaristi Linacero, del Departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, que lleva por título ‘Vitoria-Gasteiz: la transformación de una capital autonómica (1980-2010)’ y que forma parte de un número monográfico sobre la geografía urbana de las capitales autonómicas españolas. El trabajo se enmarca en el proyecto de investigación ‘Las ciudades españolas en la etapa autonómica. Dinámicas, procesos y políticas’, dirigido por Manuel Valenzuela Rubio de la Universidad Autónoma de Madrid.

El texto de Joseba Juaristi analiza el crecimiento de la ciudad de Vitoria-Gasteiz en los treinta primeros años del período que se abre con la transición democrática en España y que se inicia en la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV) con la aprobación del Estatuto de Autonomía del año 1979. A lo largo de esta etapa la capital alavesa experimentó una serie de transformaciones, algunas de ellas ligadas a la nueva función de capital administrativa del nuevo ente autonómico y otras muchas debidas a factores propios de la nueva situación autonómica, tales como política industrial, decisiones de localización de centros universitarios, así como la adaptación de algunas instituciones alavesas ya existentes a la nueva situación.

La consecuencia de todo ello es el surgimiento de una nueva imagen de la ciudad, ligada al crecimiento urbano de este período. La nueva denominación ‘Vitoria-Gasteiz’, frente a la de ‘Vitoria’ preautonómica, es la nueva marca que indica cierta ruptura con la imagen anterior de ciudad asociada a algunos clichés de urbe provinciana.

En el primer aspecto, desde la designación de Vitoria-Gasteiz como sede de las instituciones autonómicas de Euskadi puede observarse un crecimiento y una transformación de la ciudad muy importante. Vitoria-Gasteiz es una ciudad muy conocida por sus estándares urbanísticos, por su calidad de vida basada en el medio ambiente y en la diversidad social y cultural. Desde el punto de vista económico, la ciudad ha mostrado una mayor pujanza que las zonas de antigua industrialización del País Vasco, y qué duda cabe que la capitalidad ha contribuido a aumentar el empleo, a mejorar su calidad, y a modernizar el sistema productivo. Las políticas autonómicas han ayudado a esta modernización y cambio de imagen, tanto las políticas industriales como las políticas de distribución de establecimientos del sector público, especialmente educación universitaria.

El modelo de crecimiento urbano de estas tres décadas ha sido un modelo expansivo en el aspecto residencial, bajo unas condiciones que ya estaban establecidas con anterioridad, basadas en la disponibilidad abundante de suelo y el predominio de la gestión pública de esta expansión, lo que ha dado lugar al surgimiento de nuevos barrios de la etapa autonómica. Este modelo expansivo no se ha producido en otras ciudades vascas, sumidas en procesos de reconversión del suelo industrial y regeneración urbana. Pero Vitoria-Gasteiz tampoco ha apostado por introducir grandes innovaciones en la reforma de la ciudad, como nuevas infraestructuras de transporte, espacios de nueva centralidad o grandes proyectos culturales.

Por otra parte, el mantenimiento de las sedes institucionales y de centros que sirven al conjunto de la CAPV implica unos costes de movilidad altos. Hay más de 12.000 puestos de trabajo en la ciudad que son ocupados por personas que se trasladan diariamente desde lugares lejanos, muchos de ellos desde otras provincias.

Respecto a la capacidad de representación, Vitoria-Gasteiz se sitúa en inferioridad de condiciones frente a San Sebastián o Bilbao. Esta inferioridad reside, en parte, en su condición de ciudad interior, algo alejada de las infraestructuras de transporte más importantes, pero también en el hecho de que Vitoria-Gasteiz es la capital de una comunidad autónoma no-unitaria, en el sentido político, y ésta es una diferencia fundamental del País Vasco respecto a otras comunidades autónomas (el papel de las Diputaciones Forales no tiene nada que ver con el de otros territorios). “Vitoria puede reclamar por ley su derecho a que se localice en la ciudad las sedes comunes de Gobierno (Gobierno Vasco, Parlamento y residencia del presidente), pero es más difícil reclamar que los nuevos equipamientos o infraestructuras comunes «centrales» se localicen ahí, ya que el carácter foral de los territorios impedirá las políticas de concentración y centralización”, se afirma en el artículo.

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