Cromo a cromo la tradición vuelve cada domingo a la Plaza de España

6 noviembre, 2013

Estas imágenes son del pasado domingo, pero si regresásemos a los años 60 la fotografía sería la misma. Sólo varían los protagonistas. La plaza de España sigue siendo, domingo tras domingo, el escenario para el intercambio de cromos entre coleccionistas. Jóvenes, menos jóvenes y mayores disfrutan de esta afición que no decae con el paso […]

Estas imágenes son del pasado domingo, pero si regresásemos a los años 60 la fotografía sería la misma. Sólo varían los protagonistas. La plaza de España sigue siendo, domingo tras domingo, el escenario para el intercambio de cromos entre coleccionistas. Jóvenes, menos jóvenes y mayores disfrutan de esta afición que no decae con el paso del tiempo.

Como siempre, son los jugadores de la Primera División los que más pasión despiertan entre los coleccionistas. Muchos de ellos han terminado casi toda la colección. Tan sólo buscan los ‘últimos fichajes’ y los llamados ‘colocas’, cromos publicados posteriormente a la edición inicial del álbum.

Este año vuelven a ser los cromos de La Liga de Panini los que triunfan, pero no son la única colección. Panini también tiene la colección Megacracks, y Mundicromo, competencia de Panini, también cuenta con su propia colección, con mucho menor éxito.

Más allá del fútbol también hay vida. Entre ellas están las colecciones de animales y las de los ‘Invizimals’, unos muñecos procedentes de un videojuego y que se utilizan también como cartas.

¿Quiénes se pasan por la Plaza? Los hay de toda edad y condición, pero los más pequeños se dejan llevar siempre por sus padres, quizás más inquietos e impacientes estos últimos. También están los que recurren al nieto para pasar el domingo, según nos reconoce una señora que ofrece cromos guardados en una caja de zapatos llena. Es ella misma la que tiene tres colecciones y disfruta cambiando cada domingo.

Bolígrafo en mano, los padres aconsejan a los más pequeños, y van tachando aquellos que  consiguen. Miren es la primera vez que viene este año con su colección de animales. Le quedaban cerca de 70 y en una hora ha conseguido tachar 20. Su madre calcula que en cuatro visitas más será posible concluir la colección. Eso sí, recuerda que “los últimos son los más difíciles de conseguir”.

También están quienes vienen de ciudades cercanas a buscar los cromos que faltan para concluir su colección. El viaje no importa cuando se trata de concluir la colección, y cuando en lugares como Donosti o Pamplona la tradición no es tan fuerte.

Pero en medio de estos corros también hay quien quiere sacar negocio, quien vende los cromos por encima de su precio. Hay quien acepta ese negocio, pero la mayoría busca el intercambio o, en su defecto, la compra por el precio base.

 

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