El derecho al honor y la libertad de información

2 enero, 2015

Autor: Estibaliz Galilea ¿Que sucede si soy actriz o cantante muy popular, incluso una persona anónima y me sacan una foto comprometida? Es una cuestión que se ha tratado desde tiempo atrás y que siempre ha existido entre fotógrafos y medios de comunicación que divulgan las fotografías y obviamente la persona fotografiada. Aquí entran en […]

Autor: Estibaliz Galilea

justicia-2¿Que sucede si soy actriz o cantante muy popular, incluso una persona anónima y me sacan una foto comprometida? Es una cuestión que se ha tratado desde tiempo atrás y que siempre ha existido entre fotógrafos y medios de comunicación que divulgan las fotografías y obviamente la persona fotografiada.

Aquí entran en juego dos derechos fundamentales amparados constitucionalmente, el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y el derecho a la propia imagen consagrado en el articulo 18.1 de la Constitución Española, y el derecho a libertad de información del artículo 20 de la CE. Estos dos derechos constitucionales colisionan en multitud de ocasiones.

En 1982 ya se aprobó una Ley Orgánica para la protección del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Es una ley con muy pocos artículos y que por ello deja bastante margen a la interpretación.

Es ahí donde los medios de comunicación suelen aferrarse, a esa delgada línea que separa ambos derechos fundamentales. Por ello las personas que creen vulnerado su derecho fundamental al honor, a la intimidad o a la propia imagen suelen acudir a pedir amparo a los Tribunales.

Estos derechos, como recoge la LO 1/1982 de protección civil del derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, son irrenunciables, inalienables e imprescriptibles. Son derechos propios de la personalidad, derivados de la condición humana y para la protección del patrimonio moral de la persona, son derechos que nacen con la persona.

Este texto legal protege a la persona que por sus propios actos decide y hace para preservar estos derechos personalísimos constitucionales. En la actualidad, cada vez es mas difícil poder preservalos, el crecimiento constante de las tecnologías conlleva a desarrollar nuevas aplicaciones de interacción social, y la gran mayoría de las personas estamos en alguna de ellas, por ejemplo Facebook, Twitter, instagram… La innovación tecnológica va mucho más rápido que la creación o adaptación de las leyes vigentes que sirven para dar garantía y protección a los ciudadanos.

Los medios de comunicación no pueden publicar ninguna imagen que afecte a la vida privada de esa persona sin su consentimiento. Ahí entra en juego lo que la ley define como intromisión ilegitima, en su art. 7:

1. El emplazamiento en cualquier lugar de aparatos de escucha, de filmación, de dispositivos ópticos o de cualquier otro medio apto para grabar o reproducir la vida íntima de las personas.
3. La divulgación de hechos relativos a la vida privada de una persona o familia que afecten a su reputación y buen nombre, así como la revelación o publicación del contenido de cartas, memorias u otros escritos personales de carácter íntimo.
5. La captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos, salvo los casos previstos en el artículo octavo, dos.
6. La utilización del nombre, de la voz o de la imagen de una persona para fines publicitarios, comerciales o de naturaleza análoga.”

Pero toda intromisión ilegitima tiene sus límites, que son:

a) cuando sean personas con un cargo público o tengan una profesión de notoriedad o de proyección pública, y tal imagen sea captada en un acto público o en lugares públicos.
b) La utilización de la caricatura de dichas personas
c) La información gráfica sobre un suceso o acaecimiento público cuando la imagen de una persona determinada aparezca como meramente accesoria.

Esta ley deja libertad para la interpretación, ha habido numerosas sentencias que recogen si se considera una intromisión ilegitima ser captado en un acto publico o en un lugar publico, aunque la profesión sea notoria.

Poniendo un ejemplo reciente el Tribunal Supremo en 2012, conocido caso Elsa Pataki, volvió a definir estos derechos constitucionales y la colisión que pesa sobre ellos. Esta vez, el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen se impuso frente al derecho de libertad de información.

Los límites deben ser ajustados según la persona concreta decide por actos, hechos preservar su vida intima personal y familiar. No es lo mismo una persona que es constante verla en revistas, redes sociales… mostrando su vida privada, que otra que procura no aparecer en los medios de comunicación. Los medios suelen utilizar que el fin del derecho a la libertad de información es el interés general que recae sobre esa información.

Los jueces a la hora de valorar qué consideran intromisión ilegitima utilizan la técnica de ponderación, es decir la información tiene que ser de cierta relevancia publica, adecuada, necesaria y proporcional. A pesar de todo ello, sigue siendo muy difícil de ponderar qué se considera interés general y qué intromisión ilegitima, y hay abundantes sentencias que abordan dicha cuestión. En algunas de ellas prevalece el derecho a la libertad de información, y en otras se atiende a las personas que sienten invadida su intimidad.

En forma de conclusión, conocer e intentar proteger estos derechos que nos vienen amparados en la Constitución es primordial, por ejemplo cuando hablamos de estos derechos siempre pensamos en mi intimidad o en la de mi familia, aunque hay un derecho que puede ser más importante proteger, que es el de la propia imagen, que al fin y cabo son nuestros rasgos físicos, la voz, el nombre, que difícilmente se pueden cambiar y que mejor nos identifica.

Estos derechos son independientes y autónomos, no tiene que darse los tres, basta con uno para que haya vulneración.

Existe una delgada línea que separa estos derechos y que deberíamos hacer por proteger esos derechos personalísimos, ya que para resolver cada conflicto de estos derechos, uno de ellos debe ceder ante el otro. Y siempre tiene que haber un consentimiento expreso. No es una cuestión que tiene una solución clara y fija, sino que debe analizar el caso individual y buscar ese equilibrio entre la libertad de información de los medios y nuestro derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, por lo que seguiremos oyendo hablar sobre ello.