El día a día de un detective privado: "Nunca me contratan por algo bueno"

25 agosto, 2023

Infidelidades, bajas laborales, desapariciones... Son algunos casos en los que ha trabajado Jose, detective privado en Vitoria

Ni gabardina, ni sombrero. Olvídate de Poirot, Sherlock, Maigret o Marlowe. Ni encuentros clandestinos ni indagaciones para descubrir al asesino. La imagen un tanto romántica que de los detectives privados dan los libros, series y películas tiene poco, o nada, que ver con la realidad. Hablamos con uno de ellos para que nos cuente el día a día de su profesión: qué casos llegan a su mesa, los seguimientos, las guardias o las herramientas que utiliza.

12 horas seguidas de guardia. Es la vigilancia más larga que ha realizado Jose. La hizo en su propio coche, mientras investigaba quién dañaba otros vehículos en un garaje. Al final, obtuvo resultados: un vídeo de 15 segundos. Prueba suficiente para su cliente.

Este es un ejemplo de las peticiones que recibe este detective privado. Lleva 10 años en la profesión al frente de Eki detectives privados. Un despacho físico "para dar confianza" a los clientes, consciente de que "no me contratan para nada bueno, nunca". "¿Para ver si a alguien le va bien? Olvídate", asume con risa resignada.

Los casos

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Infidelidades, custodias de los hijos tras una separación, bajas laborales verdaderas, espionaje industrial, deslealtad mercantil entre socios o empleados, desapariciones, daños a la propiedad... Un suma y sigue de situaciones poco agradables que alguien tiene que investigar. Y ahí entra Jose.

Eso sí, el cliente debe estar legitimado para solicitar la investigación. "Hace poco me pidieron un seguimiento de una persona que era compañero de trabajo. Le dije que eso yo no podía hacerlo. Pero ni nosotros ni nadie", razona.

Ahora, los casos más comunes son las investigaciones por bajas laborales

En cambio, unos padres que quieran saber qué hacen sus retoños. Pues sí. "Es muy desagradable vigilar a un hijo o hija que se dedica a fundirse el dinero en las salas de juego", ejemplifica. O descubrir si una hija "fuma porros o es solo la compañía con la que va".

También ha acudido de noche a una vivienda a esperar "hasta que llegue la señora que taconea en el piso de arriba por fastidiar al de abajo, y grabarlo". "Perjuicios de ese tipo está legitimado pedirlos", señala.

La situación económica, como en todo, influye en su trabajo. Y ahora mismo, lo más común son las comprobaciones que piden las empresas sobre los empleados que están de baja. "Y tampoco demasiado, la pandemia ha hecho mucho daño", corrobora.

Si una persona fuma, tiene mascotas, niños, sus horarios, por dónde se mueve... Todo lo saben

Las clientas ganan a la hora de solicitar una investigación por infidelidad, y los hombres acuden más para descubrir qué hace su ex con sus hijos en temas de custodias. "La gente viene aquí fastidiada, a veces mucho. Y toca hacer un poco de psicólogo", reconoce Jose. Porque, además, en la mayoría de los casos, las sospechas se cumplen.

Aunque, como toda regla, hay excepciones. "Una vez, una clienta creía que su marido le era infiel. Y descubrí que sí, tenía a alguien, las cervezas que tomaba al salir del trabajo con sus compañeros", sonríe. En otra ocasión, un hombre acudió convencido de que su mujer le engañaba. "Me decía que si estaba con el vecino, que si sacara fotos. Le dije y demostré que no había nada. Pero él insistía. Dos veces vino. Parecía que casi quería que hubiera algo", recuerda.

Los detalles

Porque eso es lo primero sobre lo que advierte a sus clientes. "Nosotros en el informe reflejamos lo que vemos. No lo que el cliente quiere que veamos", matiza. Una vez aclarado ese punto, llega el momento de preguntar y conocer en detalle el caso.

Desde si la persona a investigar fuma a si tiene mascotas o niños, sus horarios, por qué zonas se mueve, qué coche conduce y cómo... Todo suma y cualquier detalle puede ser decisivo. "Si fuman me alegro porque sé que van a salir a la calle. Lo mismo si tienen perros, hay un horario y eso lo puede facilitar", desvela. Un vehículo de gran cilindrada complica el seguimiento.

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Y también las calles. No es lo mismo trabajar en Sancho el Sabio que en Avenida Zabalgana, por ejemplo. "En la primera hay problemas para estacionar el vehículo, el tiempo es limitado. Y en la segunda puedes estar todo lo que quieras", compara. El BEI y su prioridad, la OTA, una urbanización pequeña con muchos perros y hasta los conocidos que aparecen de improviso. Cualquier factor es clave y puede dar al traste con el trabajo. Hay que controlarlo todo.

"¿Para qué quiero yo un arma si me va a traer más problemas que beneficios?"

Con la planificación en mente, hace un contrato mercantil con el cliente de prestación de servicios. "Refleja todo, qué quieres, qué medios vamos a poner, cuáles van a ser nuestros precios, qué ocurre si el caso llega a juicio...", recalca. Y siempre siendo conscientes de que la investigación puede alargarse. "Yo en dos o tres días ya aviso de si es mejor dejarlo, si sale adelante o si habrá que invertir más tiempo", constata Jose.

Sin pistola

Si la persona que le contrata da el visto bueno, es el momento de ponerse en acción. Y de sacar sus herramientas de trabajo. Eso sí, nada de armas. Porque sí, también le han preguntado si lleva pistola. "Nuestra figura está idealizada. La gente se piensa que podemos hacer cualquier cosa. Me dicen que a veces se me puede complicar... Pero vamos a ver, que esto no es Estados Unidos. ¿Para qué quiero yo un arma si me va a traer más problemas que beneficios?", responde.

Sus 'armas' son más tecnológicas. La principal es una vídeo cámara con zoom "que puedes llevar en la mano y grabar al paso". La suya tiene todo el metal tapado para que no refleje y le descubran. Y baterías bien cargadas.

detective privado Vitoria camara

Otro 'must' es un reproductor-grabador que consigue audio y vídeo gracias a un micrófono muy potente. "Me lo pongo dentro de una camisa cuyos botones no destaquen y, como funciona a rosca, parece un botón más", desvela Jose. Los cables por el cuerpo (eso sí al estilo de los 'soplones' televisivos) completan su puesta a punto.

"No puedo grabarte dentro de tu domicilio, pero al salir del portal es otra cosa"

"Estoy hablando contigo y te grabo. ¿Quiero saber cuándo sales del portal? Simulo que estoy leyendo algo y te grabo. La calidad del vídeo, a veces, es lo de menos, la cuestión es verte", recalca. En la calle, en un bar, en una tienda. Se las ingenia para conseguir pruebas en cualquier ubicación.

El límite está en el domicilio de la persona. "O el que pueda considerar como tal, aunque no sea el habitual. Como un hotel. A veces podemos tener acceso a la habitación, según dónde esté y si podemos poner cámara con objetivo. Pero no puedo grabarte dentro de él. Saliendo por la puerta, o de tu portal, ya es otra cosa", ilustra.

Micrófonos y dispositivos de rastreo, hasta cierto punto, también puede utilizar. "Nos movemos siempre en arenas movedizas, pero en dispositivos de intervención de comunicaciones, cero", garantiza.

Redes sociales

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Porque esa es otra cuestión. La facilidad con la que cualquiera es detective por su cuenta. Jose, que venía de la seguridad privada, realizó tres cursos con los contenidos reglados por el Ministerio del Interior, que es quien les habilita para ejercer. Materias mercantiles, penales y civiles, además de unas prácticas, le dieron su identificación y número de licencia para ejercer como detective privado. Sabe de legislación y qué puede o no hacer.

"Puedo realizar cualquier investigación siempre que no sea un delito. Y, si en el transcurso de una detecto un posible delito, debo comunicarlo inmediatamente a la Ertzaintza", indica. Pero la gente desconoce estas cuestiones: "Toman la iniciativa y hacen lo que no se puede, como tienen acceso a tantos aparatos... Se espían entre ellos".

"Nos piden programas para instalar en el móvil de otra persona. Y es una intromisión ilegítima"

Recuerda un caso concreto en el que una señora tuvo que indemnizar con 2.000 euros a quien le había rayado el coche por utilizar algo indebido. "Yo sí podía, ella no. Nada de colocar cámaras en sitios públicos o privados de paso. Yo estoy habilitado para hacerlo y no grabo a la gente que pasa. Si no queda más remedio, luego edito el vídeo y queda fuera", especifica.

Las redes sociales también son foco de conflicto. "Hay que andar con pies de plomo. La gente busca programas para instalar en el móvil de otra persona y nos los piden a nosotros. Quieren saber lo que hacen su marido o mujer, pero es una intromisión ilegítima, y así se lo digo a la clientela", insiste.

"Es un problema que te vean mucho rato en una esquina. Nunca, nunca, puedes descubrirte"

Lo que no desprecian es la información que sí aporta un perfil en Instagram, Facebook o Twitter. O un anuncio en una web de compra venta. "Una vez, buscaba a una persona. Había peleado con su familia y no tenían pistas sobre ella. Y lo conseguí porque en una página había puesto su nombre y número fijo. Ya tenía el prefijo y dónde buscar", reconoce.

Sin horarios

detective privado Vitoria grabador

Este reproductor grabador puede camuflarse fácil entre la ropa.

Su trabajo carece de horarios fijos. No pueden dejar un seguimiento a medias porque se hace de noche o es festivo. Tan pronto está tres días "sin hacer nada" como al cuarto inicia una investigación "y no aparezco por casa en horas o días". Puede hacer un seguimiento a las 5 de la tarde un lunes o a las 4 de la madrugada un viernes.

Y siempre sin levantar sospechas. "A veces es un problema que te vean mucho rato en una esquina o si sigues a alguien por San Antonio de madrugada, que está vacía. Tienes que apañártelas para que no se den cuenta", indica.

Las parejas de detectives pasan más desapercibidas en algunas investigaciones

Trata de ir "neutro y anodino" si la ocasión lo requiere. En otros casos, lo importante es lo contrario: "hacerse visible y que te vea la gente". Y, aunque entre "la paranoia de que te han visto, nunca, nunca, descubrirte". Es la principal máxima. Él solo lo hizo una vez con la Ertzaintza. "Una patrulla ve el coche, que entras a las 4 de la mañana en él cuando la gente va a trabajar más tarde y sospecha", admite.

Por lo demás, nada. "No puedo tirar de identificación con la Policía, es perjudicial. Yo he tenido algún rollo con los municipales y lo he solucionado sin que se enteraran de lo que estaba haciendo", explica.

"En general, el trato con ellos es cordial", asegura. No puede meterse en una investigación policial pública, a no ser que las personas implicadas lo contraten porque creen que la investigación puede dar más de sí. "Como en el tema de localizar personas desaparecidas, por ejemplo", apunta.

Paciencia, improvisación y adrenalina

Jose puede trabajar en cualquier parte del Estado. Sobre todo lo hace en el País Vasco, Navarra, Cantabria y Castilla y León. Si el caso pasa fronteras, contacta con colegas del otro país. También si requiere de algunas habilidades específicas. "Yo ahora no puedo correr, y si la persona investigada sale a correr, pues contrato a alguien que pueda seguirle", detalla.

En un seguimiento "estás en tensión todo el rato, y conduciendo ni te cuento, te la juegas"

Las parejas pasan más desapercibidas a la hora de investigar algunas situaciones. Y también las mujeres detectives. "Los hombres tienen una percepción menos peligrosa de ellas y eso puede ayudarlas a resolver el caso", desvela. Cuando toca trabajar solo, la técnica, habilidad, paciencia y suerte son las mejores compañeras posibles.

La paciencia es fundamental. Pero también la improvisación. 6 horas de espera se convierten en un seguimiento a pie, en coche, bici o patinete. En cuestión de segundos. Toca actuar y todo explota. "Hay que tener recursos, si te quedas parados, son segundos en los que pierdes a la persona investigada. La experiencia y templanza hacen mucho", aconseja. Aunque reconoce que él, en su primer caso, ni durmió pensando cómo abordarlo.

Por eso, salvando las horas de sueño, recomienda pensar en cada caso como el primero. "Y que la persona investigada es mucho más lista que tú. Si no, bajas la guardia y te relajas. Tienes que pensar en el peor escenario posible, que cualquier cosa puede fallar. Porque ellos sí están en guardia", añade.

"Cada caso es distinto y nuevo. No es un negocio al uso y a veces el dinero no lo es todo"

En un seguimiento, la adrenalina se dispara: "Estás en tensión todo el rato, pendiente del entorno, y conduciendo ni te cuento, ahí sí que hay que andar con 6 o 7 sentidos porque te la juegas". El principal riesgo es perder la pista de la persona.

Y a veces ocurre. No queda otra que retomar la búsqueda e intentar adivinar cuáles serán sus próximos pasos. Con el consiguiente aumento de tiempo y dinero, claro. "Esas cosas pasan, se asumen, siempre que el cliente lo tenga claro cuando firma el contrato", matiza.

Porque cada caso es distinto y nuevo. Jose reconoce que es lo que más le gusta "y fastidia a la vez". Empezar de cero con el esfuerzo, concentración, planificación, logística y paciencia. "Yo tengo una edad y tampoco voy a estar mucho más tiempo. Pero la gente joven tiene que tirar, no es un negocio al uso. Y a veces el dinero no lo es todo". Elemental, querido Watson.