El BEi ya está en marcha: ¿cómo funciona?

1 marzo, 2022

El BEi exige validación y compra previa de los billetes en los andenes de las paradas

El BEi circula ya con normalidad, en sustitución de la Línea2 Periférica. Por el momento hay solo seis unidades del IE Tram circulando, y el resto de frecuencias de la Periférica se completarán con los buses tradicionales de Tuvisa. Las unidades ya en marcha funcionarán durante todo el día tras haber superado las 'pruebas de estrés'. En el último mes se han ajustado los horarios, los semáforos, las aproximaciones a las paradas...

Todas las unidades (ya sean BEi o bus) funcionarán desde el 1 de marzo "como el tranvía" para los usuarios habituales, ha explicado Gorka Urtaran. Los buses se cargarán de momento en Agirrelanda, en las actuales cocheras de Tuvisa, a la espera de la apertura de las nuevas cocheras. El BEi contará en un futuro con 13 IE Tram, el vehículo de Irizar que ya está en marcha en otros territorios como Iparralde. En los próximos días llegará el séptimo vehículo, y se irán incorporando poco a poco a la L2.

Cancelación previa

Para acceder al bus (BEi o normal) de la L2 podrás entrar por cualquier puerta. Pero antes de acceder tendrás que validar el billete en las marquesinas.

Los billetes se podrán comprar desde el 1 de marzo en las máquinas que existen en las marquesinas. También allí se podrán recargar las tarjetas BAT, igual que en cualquier parada de tranvía. Además, en Mendizorrotza y Boulevard habrá máquinas para comprar la tarjeta BAT. En las próximas semanas se podrá pagar con tarjeta bancaria en estas marquesinas.

El BEi pasará por ahora cada 8 minutos, y en el futuro será cada 7 minutos

La frecuencia inicial de paso será de 8 minutos, dos menos que hasta ahora. Pero el objetivo es reducir la frecuencia de paso a los 7 minutos. Y, en función del momento, habrá un BEi o un bus tradicional. Eso sí, la situación será la misma. Los conductores ya no venderán ni validarán billetes, y todos los que suban deberán hacerlo con un billete ya cancelado. Habrá revisores además en algunos de los buses para evitar que la gente se cuele.

Hay otras líneas de la red de autobuses que comparten parada con el BEI. En estos casos la validación de la tarjeta BAT o la compra del billete se realizará en el propio autobús, como se ha hecho hasta ahora. Es decir: no hay que confundirse. La canceladora solo es para la Línea 2.

Tuvisa también ha formado a 45 conductores para llevar el BEi. Un vehículo electrico y electrónico, que entre sus mejoras está el acercamiento automático a paradas, la apertura de semáforos a su paso o controles para evitar atropellos y accidentes. Eso sí, el BEi tendrá un coste de mantenimiento mayor que los vehículos tradicionales.

Campana de aviso

Por cierto: este jueves hemos conocido el sonido que emite el BEi de aviso. Su  timbre o claxon es una campana, similar pero no idéntica al sonido que emite el tranvía. Este aviso pretende alertar a conductores y peatones si es necesario.

Casi tres años de obras

Las obras del BEi arrancaron en septiembre de 2019. La obra civil (que fue lo más costoso) se prolongó más de lo deseado, y también la entrega de los vehículos. Inicialmente el Ayuntamiento aseguró que los primeros buses circularían en agosto de 2020, pero los retrasos se han sucedido. Ahora los primeros buses circularán desde el 1 de marzo. Pero para tener toda la flota completa aún habrá que esperar. Los pantógrafos de carga nocturna aún no están todos instalados.

Las justificaciones de estos retrasos han sido muchas y variadas: el mal tiempo, afecciones del tranvía, incorporación de nuevas mejoras o necesidad de ajustar cuestiones técnicas. El retraso para su puesta en marcha ha ahondado aún más en el recelo hacia el BEi. La encuesta realizada por el Ayuntamiento mostraba una tendencia pesimista respecto a este medio de transporte. Y es que desde hace dos años y medio la ciudadanía ha visto tan solo las complicaciones del nuevo circuito de la Periférica.

Ahora llega el momento en el que los usuarios puedan detectar si el BEi ofrece mejoras en tiempo y comodidad para los desplazamientos por Vitoria-Gasteiz. Y, sobre todo, si la inversión cercana a los 60 millones de euros merece la pena. También el coste de mantenimiento anual será superior al de la antigua periférica.