Vitoria siempre se ha enorgullecido de tener muchas zonas verdes y una importante densidad de arbolado. Sin embargo, entre los miles y miles de ejemplares, hay algunos que brillan con luz propia. Puede ser el caso de la famosa secuoya de la Calle Magdalena o de los numerosos ejemplares centenarios de La Florida.
Sin embargo, en los últimos años otro ejemplar se ha erigido en protagonista: el sauce llorón ubicado en el caserón abandonado de Manuel Iradier.
Como queriendo resurgir en medio de la ruina, este ejemplar ha buscado salida hacia la Calle Manuel Iradier, dejando caer sus ramas hacia la arteria, y creando un efecto mágico para quienes acceden a la calle.
Sin embargo, parece que a algunos vecinos este ejemplar no les acaba de convencer, que aseguran que el ejemplar invade la acera y la carretera, según han dejado constancia en el Buzón del Ciudadano.
Mientras tanto, el edificio hace muchos años que dejó de tener uso, y acabó siendo tapiado por la policía para evitar la presencia de Okupas. Desde entonces, el edificio tiene su futuro en los juzgados.
El consistorio municipal se niega al derribo del inmueble para construir viviendas, tal y como quieren sus dueños. Sin embargo, la ruina física aún no ha sido concedida.
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