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El triunfo que cambió Europa

11 junio, 2013

Hoy se cumplen 200 años de la Batalla de Vitoria

batalla-de-vitoriaSe cumplen 200 años de una efeméride que, con Vitoria como escenario, modificó el guión de la Historia tras el triunfo del ejército aliado sobre las tropas francesas el 21 de junio de 1813 durante la Guerra de la Independencia. La derrota del ejército de José Bonaparte en las inmediaciones de la desconocida y pequeña Vitoria alcanzó de inmediato resonancias internacionales y alteró los planes diseñados por el Emperador Napoleón en el reparto de Europa.

Lo sucedido aquel lunes 21 de junio de 1813 comenzó a gestarse seis años antes cuando en la comercial y pequeña Vitoria, que contaba con unos 6.500 habitantes, desembarcaron los soldados napoleónicos para tomar la ciudad. Inicialmente se presentaron como tropas amigas en virtud del tratado amistoso firmado entre España y Francia para invadir Portugal y eligieron este enclave por tratarse de un punto estratégico donde convergían varias rutas de comunicación y tenía buenas infraestructuras para dar servicio al ejército.

La reacción de la población local tuvo direcciones a favor y en contra de la presencia francesa. Los aires de la ilustración calaron en la sociedad y comenzaron a implantarse detalles con un claro sabor francés. Apareció la administración única, la presión fiscal aumentó para los más poderosos y se pusieron en marcha bibliotecas o campañas de vacunación general. Hubo también un movimiento de resistencia interno comandado por Sebastián Martínez de Lezeta “Dos Pelos”, los hermanos Salcedo o Francisco de Longa.

Ese fue el caldo de cultivo local mientras fuera de este nivel la Guerra de la Independencia, iniciada en 1808, se caracterizó por el desarrollo en varias fases en las que ambos bandos tomaron sucesivamente la iniciativa, y se destacó por el surgimiento del fenómeno guerrillero que, junto con los ejércitos regulares aliados dirigidos por Arthur Wellesley, Duque de Wellington, provocaron el desgaste progresivo de las fuerzas bonapartistas.

Así se llega a unas jornadas previas a ese lunes 21 de junio de 1813 en el que soldados de los dos ejércitos se fueron congregando en los alrededores de Vitoria. Por el bando francés casi 60.000 hombres al mando del mariscal Jean Baptiste Jourdan frente a una tropa de cerca de 78.000 soldados en el bando aliado, España, Reino Unido y Portugal, comandados por el Duque de Wellington y Miguel Ricardo de Álava y Esquibel, el General Álava.

El británico y el vitoriano realizaron una visita de inspección a la Sierra de Morillas desde donde se divisaba el escenario de la batalla que se avecinaba y pronto vio Wellington el flanco de debilidad del ejército imperial en la zona: Grandes espacios entre las unidades que lo formaban y la falta de precaución de los franceses por no proteger los once puentes del campo de batalla fueron su principio del fin.

En la madrugada del 21 de junio el mariscal Jourdan se dispuso a pasar revista a sus hombres y pronto comprobó la debilidad de sus líneas al estar muy divididas y el descuido a la hora de no proteger los puentes. Ordenó concentrar las tropas en una sola línea, pero su mandato fue interpretado de diferentes maneras por algunos de sus generales.

A la vista de las debilidades el Duque de Wellington ya había decidido emplear la táctica de tenaza contra su enemigo, tratando de cerrar los caminos de salida hacia la frontera francesa. El cauce del Zadorra se convirtió en un elemento más de la batalla al posicionarse las tropas aliadas a lo largo de dicho cauce.

Con este escenario amanece el lunes 21 de junio de 1813 donde la parte occidental de la Llanada Alavesa será el campo de batalla de una cita crucial para Europa. Durante casi doce horas y en tres escenarios diferentes se libró una batalla con un parte de bajas conjunto próximo a los 13.000 hombres y que obligó a los franceses a una disgregada y desesperada huida hacia su país.

José Bonaparte, alojado en el palacio de Montehermoso no tuvo más remedio que salir en estampida abandonando su equipaje con destino a Salvatierra como primer punto de destino y continuar el viaje al día siguiente para alcanzar Pamplona.

La derrota napoleónica además desembocó en la firma del Tratado de Valençay, en diciembre de 1813, que repuso a Fernando VII en el trono español y dejaba el país libre de la presencia extranjera. Hubo también una dimensión internacional y que afectó directamente a los planes de Napoléon para Europa. Austria, Suecia, Prusia y Rusia cortaron su relación con el Emperador y provocaron un levantamiento que llevó a la Batalla de Leipzig en lo que fue una de las más dolorosas derrotas del francés.

La repercusión alcanzó también el terreno musical porque el maestro Ludwig Van Beethoven compuso una sinfonía dedicada a la Batalla de Vitoria dedicando la obertura número 91, se estrenó en diciembre de 1813 y fue una de las piezas más interpretadas en los grandes recintos musicales.

En la capital alavesa el recuerdo a la batalla es evidente y notable a todas las horas por el monumento a la Batalla de Vitoria que preside y gobierna la vida de la ciudad desde su ubicación en la Plaza de la Virgen Blanca, donde está anclada desde el año 1917 y es obra del artista Gonzalo Borrás.

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