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Eligiendo una autoescuela

27 junio, 2012

Iñigo sigue adelante en su reto de conseguir el carnet de conducir

He de confesar que desde que me he apuntado a la autoescuela ya no viajo en coche tan tranquilo como antes. Yo, al igual que el rey, estaba acostumbrado a que me llevasen a todas partes y el hecho de saber que eso va a cambiar me produce cierta tensión.

Hasta ahora, aunque había ratos en que me fijaba en la calzada, por lo general centraba mi atención en todo aquello que sucede fuera de ella, ya que suele ser mucho más entretenido, especialmente con la llegada del buen tiempo.

Sin embargo, desde que me he apuntado a la autoescuela, cada vez que voy de copiloto observando la calzada y me despisto, por la razón que sea, me doy cuenta de que si fuera yo el conductor esa acción tan natural en mí sería sinónimo de accidente, y claro, eso me estresa un poco.

En fin, dejemos todo este tema de la conducción de vehículos para más adelante, cuando comience las clases prácticas (que tiene pinta de que darán para varios capítulos) , y centrémonos en lo que toca hoy, que es la elección de la autoescuela.

Una vez que te decides a sacarte el carnet lo primero es escoger una autoescuela. En Vitoria hay varias, así que de primeras no es fácil decantarse por una. Por lo general lo primero que se hace es preguntar a tus conocidos dónde se lo han sacado ellos. En este punto es especialmente relevante conocer en qué autoescuela se lo sacaron aquellas personas que, por su “destreza natural”, más cuesta creer que puedan tener carnet de conducir. La premisa aquí es: “Si a este tío le dieron el carnet es que la autoescuela hizo un buen trabajo”.

Tras este primer paso lo que procede es darse un paseo y visitar las distintas autoescuelas. El objetivo de este paseo es conocer los precios y, a través del trato recibido, obtener una impresión de la capacidad y profesionalidad de cada una de ellas.

Cuando ya has visitado un par de autoescuelas te das cuenta de que el precio no va a ser un factor decisivo a la hora de la elección, ya que son exactamente los mismos en todas ellas. Yo no entiendo mucho de leyes aunque esto resulta un pelín raro.

De todos modos, para lo que sí que puede resultarnos útil la visita es para ver las instalaciones y el grado de profesionalidad de cada una de las autoescuelas. Hay algunas que cuando les solicitas información se están un rato contigo explicándote todas las dudas que tengas, mientras que en otras se limitan a darte un folletín con los datos básicos. También a la hora de impartir las clases teóricas las hay en las que siguen un ritmo constante de clases, mientras que en otras las posibles dudas que puedan surgirte prefieren solventarlas “sobre la marcha”.

Una vez he visitado unas cuantas autoescuelas y basándome en la información que he obtenido “in situ” y la que me habían facilitado anteriormente mis“contactos”, ya estoy en disposición de tomar una decisión firme y elegir cuál es la autoescuela que mejor se amolda a mis necesidades, la cual será, irremediablemente, la que más cerca me pilla de casa.

(CONTINUARÁ)

Capítulo anterior: Sin carnet a los 28