Los macrohuertos solares entran en Álava a golpe de talonario

6 julio, 2021

Las empresas solares ofrecen importantes cantidades a los propietarios de terrenos en Álava para instalar sus placas

Las instalaciones fotovoltaicas llegan a Álava a golpe de talonario. Jugosas ofertas con las que los propietarios de terrenos pueden ingresar importantes cantidades sin hacer nada: solo alquilando sus tierras. Arasur ya alberga el primer gran parque fotovoltaico, y también en Agurain hay una pequeña finca con paneles. Las grandes empresas de generación han puesto ahora la mirada en terrenos agrícolas de la Llanada Alavesa.

La UE obliga a que en 2030 el 40% del consumo energético sea de energías renovables, y Álava está aún lejos de ello. Aunque toda la energía que genera es renovable, aún está muy lejos del autoconsumo. “Álava no puede perder el tren de las renovables”, insiste Ramiro González: “Álava no va a incumplir el tren del cambio climático”. Y para ello cobran especial importancia las plantas solares y las eólicas.

Macroplantas en fincas

Son varias las empresas que, en los últimos meses, han presentado ofertas para crear macroplantas en terrenos rurales de Álava, pero también en zonas cercanas como La Rioja, Navarra o Burgos. La estrategia de esta compañía es siempre la misma: buscan terrenos comunales o, en su defecto, espacios con grandes fincas para no tener que negociar con pequeños propietarios.

Al mismo tiempo cada Ayuntamiento tramita la modificación urbanística: la llegada de estas plantas genera importantes ingresos para ese consistorio: cientos de miles de euros por la construcción, por el IBI y por el IAE.

Condiciones económicas

Las condiciones para instalar las placas son sencillas: las empresas buscan una agrupación de fincas con al menos 40-50 hectáreas; fincas que no miren al norte y que sean relativamente llanas. Si hay caminos que pasan por medio, la empresa se encarga de desviarlo, y valla el recinto para evitar el acceso y el robo de placas.

Estas empresas alquilan el terreno por 25 años, prorrogable hasta 10 años más. Al finalizar este periodo devolverán las tierras a su estado original.

El alquiler anual ronda los 1.200 euros por hectárea (y hasta 1.500 en algún caso), además de abonar el IBI. La tarifa se actualiza anualmente con el IPC. Antes de empezar la obra abonan una cantidad testimonial, y en ese periodo el agricultor puede seguir cultivando hasta que arranque la obra. En caso de que la obra arranque sin cosechar, la energética asume los costes.

Durana rechaza el dinero

Durana es el primer concejo que ha dicho no a la instalación de estas macroplantas fotovoltaicas en sus terrenos comunales. El concejo ha rechazado alquilar sus terrenos, y ahora Solaria busca nuevos emplazamientos entre terrenos privados en Arrazua Ubarrundia. La propuesta de Solaria implicaba convertir en parque solar casi el 30% de sus terrenos de cultivo.

Los ingresos por el alquiler de placas duplican a los ingresos por trabajar la tierra

“Lo que no puede ser es que las mejores zonas de agricultura en Álava se usen para placas solares” denuncian los agricultores de Durana. Estas zonas agrícolas son de regadío y la instalación de paneles solares provocaría la pérdida de muchos cultivos. Además, los vecinos aseguran que “nadie va a querer vivir en un pueblo dónde va a ver placas solares”. Eso sí, los vecinos también entienden a quien quiere vender: “Es fácil cuando ofrecen mucho dinero”.

Las condiciones económicas son, desde luego, muy jugosas. Los terratenientes que hasta ahora alquilaban sus tierras a otros agricultores recibirán miles de euros más que alquilando la tierra para su trabajo. A los agricultores la oferta económica también les compensa. El alquiler anual que proponen empresas como Solaria es más rentable económicamente que cualquier plantación. Los ingresos por alquiler duplican a los ingresos normales por trabajar unas tierras.

Pero no todo es el dinero. También está la vida rural, la tradición, el trabajo y el aspecto del pueblo. La instalación de placas fotovoltaicas transformará los campos de Álava tal y como los conocemos. Así ha ocurrido en Ribera Baja, y puede ocurrir en la Llanada Alavesa.  En Durana se han opuesto a este modelo energético, que consume espacio agrícola a costa de generar energía para Álava.

¿Placas en la ciudad?

El modelo de macroplantas solares en el campo amenaza con alterar el territorio tal y como lo conocemos. Muchos no entienden este consumo de zonas de cultivo, en lugar de instalar las placas en zonas urbanizadas.

Vitoria-Gasteiz cuenta con un gran anillo industrial. Áreas de terreno en las que numerosas naves cuentan con techos planos, donde se podrían colocar placas. Además, en los últimos meses han surgido otras propuestas, como la colocación de placas en las medianas de las autovías, o en otros espacios ya degradados.

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