Peio López de Munain: «Prefiero educar antes que cabrear a la gente con prohibiciones»

16 marzo, 2015

El candidato socialista confiesa que «sería la leche» ser alcalde de su ciudad

Peio López de Munain se ha convertido por sorpresa en el candidato socialista a las elecciones del 24 de mayo. Con experiencia en el Ayuntamiento y en el mundo asociativo, Peio se muestra encantado con la posibilidad de ser alcalde de su propia ciudad: «Sería la leche» confiesa, en una entrevista en la que esboza las primeras líneas de su programa.

  • Proviene del asociacionismo: ¿Cuáles son las principales demandas que aprecia en estos colectivos?

Está habiendo una ruptura de la cohesión social en Vitoria, y nunca antes había existido este problema. Y eso que, en realidad, todos somos migrantes. Todos en nuestra familia hemos vivido y hemos sentido lo de tener que dejar nuestra tierra. Tenemos que trabajar por recuperar la cohesión, no podemos tener una ciudad dividida. Es necesario que todos nos sintamos orgullosos de ser vitorianos.

  • ¿Cómo se consigue ese orgullo?

Hay que poner en valor lo que son los migrantes para Vitoria. Hay que hacerles sentir que son de aquí y hay que conseguir que haya trabajo. Viviendo de ayudas nadie se siente parte de una sociedad: tienen que trabajar, y además venimos de una legislatura con 5.000 parados más.

  • ¿Cómo se consigue crear empleo?

Hay muchas cosas que esta legislatura se han tirado por la borda, como la rehabilitación de pisos municipales, y otros programas que permitían crear empleo

  • Al margen del Ayuntamiento, ¿qué se puede hacer para poder incentivar la contratación en empresas?

Tenemos que hablar con los empresarios, ver sus problemas y buscar un compromiso mutuo. No podemos intervenir en la producción pero sí solucionar otros problemas que ellos tienen. Nosotros tenemos lonjas, terrenos o solares, que hay que poner en marcha. No puede ser que un emprendedor viva una carrera de obstáculos desde que tiene una idea hasta que abre su negocio. No vamos a ser capaces de crear una empresa con 4.000 empleos, pero sí podemos conseguir que se creen varias pequeñas pymes, autónomos. Además hay que aumentar la formación real para el empleo, pero haciendo un estudio de las necesidades del mercado para formar en ese ámbito.

  • ¿Se puede frenar la destrucción del comercio?

El Ayuntamiento tiene que estar atento permanentemente a esta situación. En los últimos años se han creado grandes centros comerciales en la periferia, pero ahora además se están creando grandes superficies en el centro. Pero en este cambio de tendencia tenemos que potenciar realmente el pequeño comercio, que es el que hará que la ciudad se dinamice. Es un momento crucial para dar ese impulso.

  • ¿Cómo se reimpulsa el pequeño comercio?

Los clientes somos exigentes y buscamos que el pequeño comercio sea cercano y profesional. Nosotros tenemos que ayudar a formarse al pequeño comercio. Eso es lo que nosotros podemos aportar: que la gente se anime a usar el comercio por tener un valor añadido. Para ser tendero tienes que tener don de gentes: empatía, cercanía y saber de lo que hablas. Y ahí es donde podemos ayudar al pequeño comercio.

  • ¿Cuál es el horizonte del PSE en transporte?

Hay que apostar por el tranvía. Sé que es una situación económica difícil e igual no es el momento de poner en marcha una u otra línea, pero no hay que abandonar ningún proyecto.  El tranvía es un sistema sostenible, ecológico y ayuda a la ciudad. Al mismo tiempo también apostamos por un sistema de préstamo de bicicletas, que el Gobierno del PP ha eliminado esta legislatura.

  • ¿Hay que hacer algo con la convivencia entre peatones, conductores y ciclistas?

Hay que educar. En Centro Europa y ciudades como Amsterdam la convivencia es total entre unos y otros, sin ningún problema. Pero hay que educar: prohibiendo no hacemos nada, porque así no se cambian las actitudes.

En realidad, en este y otros asuntos, mi objetivo es hablar y estar con la gente, escucharla: nada de echar a la gente, multar y ordenar. Si hiciésemos esto seremos una ciudad muy uniformada en la que nadie va a levantar la voz por miedo.

  • ¿Esa educación también se dirige al ámbito de la limpieza?

Teníamos un contrato en el que FCC iba a repartir botes de aceite, pero no están por ningún lado, y tampoco nos han devuelto el dinero. Hay que apostar por el reciclaje. Y hay que educar: en este momento nadie sabe qué hay que echar en el contenedor de orgánico, o dónde va cada uno de ellos… Hemos puesto muchos contenedores que quedan muy bien para la foto, pero no estamos educando. Las bolsas de fécula de patata se dejaron de repartir, y con los perros apenas se reponen los dispensadores de bolsas en los jardines: jamás encuentro una bolsa de las del Ayuntamiento cuando la necesito. Ahora, eso sí, luego anunciamos que vamos a pedir el ADN y al que le pille le voy a meter un multazo…

Los socialistas creemos que es mucho más interesante preparar y hacer pedagogía, mientras que otros prefieren cabrear a la gente con las multas. No sé si el siguiente paso es querer que los ciudadanos seamos policías. Nos acabaremos mirando los vecinos como enemigos.

  • Vitoria tiene un problema en los barrios nuevos con la falta de cohesión ¿Cómo se puede solucionar?

Tenemos un problema. Tenemos un montón de pisos que tenemos que vender. Son pisos que son de promotores, que han invertido un dinero ahí.  Hay que buscar fórmulas para sacarlos adelante y será complicado: sí parece que lo más demandado ahora es el alquiler: estudiemos qué hacer con ello.

Además es necesario redimensionar la ciudad, y dar respuesta a los problemas existentes. También en esos barrios el Ayuntamiento cuenta con muchas lonjas vacías. Lonjas que nos cuestan un dinero y que no tienen ninguna vocación de ser ocupadas en la vida. Igual hay que ir por el lado de los loft, o cambiar la normativa para que se puedan instalar otros negocios… Hay que estudiarlo.

  • ¿Qué podemos hacer con los barrios de oro?

No puede haber una directriz general que aconseje reconstrucción o rehabilitación. Hay algunas viviendas de buena calidad, pero otras se hicieron a la carrera, de forma rápida. Habrá muchas casas que no merezca la pena rehabilitar y probablemente tengamos que hacer un programa de reconstrucción. Eso sí: en cada sitio habrá que poner una solución.

  • ¿Plantean recuperar en esas zonas proyectos como el Plan Alhóndiga?

En este momento me parece innecesario meternos en inventos costosos teniendo otras prioridades como la vivienda y el empleo. Se pueden hacer muchas más cosas sin necesidad de grandes inventos. Si tuviésemos esas necesidades cubiertas podríamos meternos a otras cosas.

  • ¿Y el Casco Viejo?

Tiene muy buen futuro, y hubo un momento de despegue la pasada legislatura, con la llegada de comercios a la Pinto y la Corre. Pero no se ha facilitado a los comerciantes su instalación ahí, o que los vitorianos tengan el Casco como referente. Teníamos una agencia que, al quitarla, hemos consguido que no se haga nada. Hay que retomar todo y volver a poner al Casco en el foco, pero primero hay que estudiar qué queremos.  ¿Enfocarlo a la hostelería, al comercio, a las grandes marcas o al comercio especializado?

  • ¿En qué situación ve el PSE la vida cultural alavesa, con la desaparición de proyectos como Krea?

Krea no existe, y hay que potenciar lo que tenemos. Hay que apostar y eso también supone invertir. Yo planteé en su día al equipo de Alfonso Alonso que, si queríamos ser una ciudad potente en lo musical, tendríamos que tener una orquesta, no una banda de múscia. Tenemos muchas cosas, pero las estamos dejando de aquella manera. El festival de jazz necesitaría un espacio digno ya. Y ahora apenas hay salas de exposiciones: las pocas que hay tienen una lista de espera terrible.

  • Lleva tres semanas de candidato ¿cómo vive este momento tras las dudas que han surgido desde dentro del partido?

Como un reto de la pera limonera. Y yo soy persona de retos. Basta que me digan «a que no» para meter la cabeza en el agujero. A mí los retos me provocan. Yo he dicho que sí, adelante y ahora con mucha ilusión creo que se pueden hacer muchas cosas. Sería la leche ser alcalde de mi ciudad. Yo nací en la Calle Santiago pasando las vías. Soy muy vitoriano, mi padre es de Askartza y mi madre de Arkaute. Más de vitoria casi imposible. Para mí es un reto y un orgullo y estoy dipuesto a darlo todo para que salga adelante. Lo que ha pasado ha pasado. Yo ya he pasado página. No puedo seguir pensando en el pasado sino que estoy pensando a futuro

  • ¿Te sientes con el apoyo del partido?

No sólo es que me sienta, sino que el 83% de la afiliación me apoyó

  • Pero tampoco fueron todos los afiliados los que votaron

No, nunca van todos. Hay que analizar la afiliación del partido y no todos son militantes a los mismos niveles. Pero en las asambles que se han hecho por agrupaciones el 90% de los asistentes me ha apoyado.

Además en la calle siento el respaldo. Tengo vecinos que estaba convencido de que votaban a otros, pero en este caso me están diciendo: «Te voy a votar». El otro día un conocido me dijo, con 51 años, que se va a desvirgar electoralmente para votarme a mí.

  • ¿Se respetará tras el 24 de mayo la decisión de que sea alcalde el de la lista más votada?

No lo sé, porque nos enfrentamos a unas elecciones con más contrincantes que nunca. Igual dos y tres partidos no suman. Es un escenario como nunca hemos vivido aquí. Eso nos puede obligar a tener que ir a acuerdos para sumar.

  • ¿Es partidario de una coalición?

No digo que no, pero tampoco que sí, depende de los resultados… el aceite y el agua no van muy bien. Eso sí, yo soy una persona dialogante y creo que es mejor sumar que restar. Sobre eso haremos lo que haya que hacer para que la que salga ganando sea Vitoria, para no tener una legislatura a cara perro y prometiendo cosas que luego no se cumplen. Yo pienso en hablar, ponernos de acuerdo y tener un mismo objetivo: Vitoria y sus habitantes. Da igual quién lo haya propuesto. Si es bueno para la ciudad es bueno para todos.

  • ¿Beneficiará a alguien tanta polarización?

Estamos en una situacion complicada, hay gente muy enfadada y surgen grupos que inciden en el cabreo. Pero hay que hablar de soluciones. Se puede llegar a las instituciones hablando de poner todo patas arriba, pero la realidad te impide a veces hacer eso. Hay muchas cosas que te encorsetan. No puedes hacer el programa prometiendo el oro y el moro, porque no hay oro ni hay moro. Muchos de los que prometen se van a encontrar luego con la cruda realidad. Tenemos la estructura montada así y hay que atenerse.

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