Advertisement
Advertisement

Hiriko y Epsilon: Casi 60 millones de euros en dinero público a la basura

28 febrero, 2014

Álava ha vivido en los últimos años dos de los mayores fracasos en el mundo de la automoción. Dos empresas privadas, llamadas a ser punteras en su sector, han acabado por ir a la quiebra, tras haber recibido millonarias subvenciones de dinero público. Empresarios que, más que arriesgar su dinero, utilizaron el de la administración […]

epsilonÁlava ha vivido en los últimos años dos de los mayores fracasos en el mundo de la automoción. Dos empresas privadas, llamadas a ser punteras en su sector, han acabado por ir a la quiebra, tras haber recibido millonarias subvenciones de dinero público. Empresarios que, más que arriesgar su dinero, utilizaron el de la administración para intentar hacer realidad su sueño: el primer vehículo eléctrico y electrónico, y un equipo vasco en la Fórmula 1.

El sueño de Epsilon Euskadi, liderado por el catalán Joan Viladelprat, comenzó a desinflarse cuando la Fórmula 1 optó por no darle su licencia para correr en el campeonato del mundo. Ese primer revés chocó con otro: el equipo americano de Fórmula 1 que podría haber utilizado Miñano como su base en Europa también se esfumó. Desde entonces las instalaciones de Epsilon empezaron a dejar de tener sentido.

La firma entró en concurso de acreedores pese a haber recibido casi 40 millones de euros en subvenciones (16 millones del Estado, que ahora reclama la devolución de las ayudas). Las instituciones son dueñas de unas instalaciones con un enorme valor. En ellas se encuentra el Tunel de Viento más grande de Europa.  Mientras tanto en el Palacio de Justicia se estudia un posible delito penal contra Joan Viladelprat

Hiriko fue un proyecto liderado por empresarios vascos, afines al PNV, y que contó desde el principio con el apoyo del Gobierno Vasco y las instituciones. Un vehículo innovador, que iba destinado a su uso en ciudad y a la venta a instituciones. Sin embargo, el retraso en la popularización de este vehículo y la ausencia de liquidez por parte de los inversores llevaron a la ruina un proyecto gestado durante años, pero apoyado siempre en las subvenciones.

Hiriko recibió 17,5 millones de euros en subvenciones procedentes de diversas administraciones. Esta cantidad es muy superior a la que habrían puesto los inversores que, según algunas informaciones, no habría llegado ni a los 4 millones de euros en créditos. Lo peor es además los sueldos y 'autoalquileres' que se pusieron los responsables de la operación, y que investiga el Fiscal de Álava.

El Tribunal Vasco de Cuentas publicará en las próximas semanas los informes relativos a ambas empresas, pero de momento el caso será estudiado en una Comisión de Infvestigación. Comisión que, por cierto, salió adelante con el apoyo de PP, EH Bildu y UPyD.