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Victoria Jurídica da unas pautas para saber elegir mejor la carrera que estudiar

Blog Victoria Jurídica

¿Sabemos qué queremos ser el día de mañana? Para poder elegir en qué queremos trabajar y por tanto qué estudiar hay que tener en cuenta diversos aspectos. La elección de una profesión es una de las decisiones no solo más importantes de la vida de una persona, sino también una de las que genera más angustia. Esta decisión cobra especial trascendencia debido a los múltiples factores que influyen en la decisión, como por ejemplo el tiempo que se invertirá, los recursos económicos, el lugar de residencia, las oportunidades de trabajo, la visión de futuro y por supuesto la proyección de un estilo de vida.

Antes de hacer cualquier elección conviene hacer un importante ejercicio de reflexión, y responder a varias preguntas.
 
1. ¿Para qué deseo estudiar? Esta respuesta pondrá de manifiesto la necesidad y por tanto la motivación subyacente; eliminará la inercia o el “paso obligado” y dará un verdadero sentido a la decisión de seguir estudiando.

2. Qué habilidades se te dan mejor o en qué áreas te desenvuelves con más facilidad, es importante reflexionar sobre nuestras aptitudes para identificar nuestras habilidades y competencias profesionales, convendría hacer una lista de nuestras aptitudes, tanto las que se nos dan bien como aquellas en las que tenemos más dificultades. Podría ser un primer filtro a la hora de determinar la elección. Existen por Internet textos orientativos que determinan con mayor o menor acierto nuestras aptitudes o habilidades.

3. Ahora el reto es limitar el campo de elección. Hay 2 formas de hacerlo: mediante una lista de las áreas de estudio que más gustan o bien por medio de una lista de aquellas áreas que nunca se elegirían. De esta forma se limita la búsqueda a solo algunas.

4. Habrá que describir las posibles profesiones de cada área y tendremos que anotarlas en una lista. Por orden de la que más agrada a la que menos.

5. Hay que considerar factores externos como: inversión económica, tiempo que tendrá que disponer para el estudio, posibilidad de cambio de residencia, etc. Estos factores constituyen otro filtro para la elección de carrera, asimismo, motivan a conseguir metas.

6. Hay que poner por escrito una valoración de alternativas, es decir, de cada posible microdecisión, escriba ventajas (que van desde lo emocional hasta lo material) y escriba también las desventajas. Esto le ayudará a visualizar una balanza y a proyectar cómo será el “rendimiento” de la decisión tomada.

7. Otro punto importante es la visualización. Imaginar la elección de una alternativa y observar la imagen que viene a la mente. Algunos indicadores que predicen una elección exitosa son: ver la imagen clara, colorida o con movimiento. Por el contrario, mientras más borrosa o estática se vea la imagen, menos probabilidades de éxito existen. Hay que recordar que la mente es como una lámpara maravillosa, “si se puede ver, se puede hacer”.

8. Finalmente, una recomendación más es: investigar. Averiguar los temarios, los profesores, las alternativas o variables, las opiniones de personas que han cursado o cursan esos estudios, valorar las recomendaciones de personas que han cursado esa carrera y ya están trabajando… en este sentido todo lo que se nos ocurra es válido la idea es recabar la máxima información puesto que en ese caso, se estará tomando una decisión consciente, libre y responsable.

Esta más que probado que los mejores resultados tanto académicos como profesionales los obtienes cuando eliges lo que más te gusta. Tenlo en cuenta. Esto es clave. Lo que más te gusta. Es entonces cuando sacas lo máximo de ti. Tenlo en cuenta cuando tengas que decidir. Como resumen sobre las ventajas de estudiar algo que te gusta podemos resumir que:

A. Tu mente está más abierta: cuando estudias algo que te gusta estás dispuesto a recibir conceptos nuevos e información distinta sin poner trabas. Quieres descubrir, saberlo todo.

B. Eres más creativo: te gusta probar, experimentar. Estás inspirado. “¿Qué pasa si cambio esto?, ¿qué hubiese pasado si en lugar de en el año 1850 hubiese pasado en 1400?, ¿y si le añadimos a la mezcla más cantidad de este otro material?”,

C. Estás constantemente motivado: la motivación forma parte de tu estado natural, no la tienes que buscar en el exterior.

D. Tienes muchos momentos de “¡Ajá, ya lo entiendo!”. Todo (o casi todo) te resulta más fácil. No necesitas esforzarte por aprender. Sí por comprender conceptos complicados, pero aun así, mucho menos de lo que será si lo que estudias no te gusta.

E. Disfrutas todo el rato de lo que haces, te encanta, te divierte.

F. Es tu pasión, no te cuesta nada levantarte por la mañana temprano para ponerte manos a la obra. Estás deseando que llegue el momento de volver a ello. Tu autoestima se beneficia de todo ello, estás seguro de ti mismo, haces lo que te gusta.

G. Con el tiempo, puedes llegar a ser muy bueno en ello, destacas, te vuelves un experto. Puedes empezar siendo un perfecto ignorante (aunque si de verdad se trata de algo que te gusta, es porque ya has tenido contacto con ello y vas a tener al menos una idea inicial). Puede que no tengas la experiencia y el conocimiento de un experto. Pero los vas a adquirir. Tarde o temprano eso ocurre. Porque no te vas a conformar con quedarte en la superficie, vas a querer saber más y más. Así se forman los expertos.

H. Rindes mucho más: Si disfrutas con ello y estás motivado (cosas que ya hemos visto van a ocurrir), tu rendimiento va a ser muy alto. Una vez que llegas al nivel de experto, tu nivel es tremendamente alto. Y eso ocurre mucho antes de lo que imaginas

10. De una forma u otra lo haces funcionar económicamente. Esto es algo a tener en cuenta, ya que es uno de los principales argumentos con el que te presiona el entorno para que no estudies determinada cosa que te gusta. “Es que eso no tiene salida laboral”, “no estudies eso porque no hay trabajo para ello”. No importa si, por ejemplo, quieres estudiar una carrera universitaria para la que apenas hay ofertas de trabajo en este momento. Si de verdad es tu pasión, disfrutas con ella, eres feliz aprendiendo lo que te enseñan, es cuestión de tiempo y una cierta dosis de creatividad que aprendas a sacarle el partido económico.

Lo que he comentado sobre el valor añadido de elegir unos estudios que te gusten, es perfectamente válido también para analizar las consecuencias o los resultados de dedicarte o trabajar en algo que te gusta. Yo creo que nadie debe renunciar a trabajar de algo que realmente le guste, considero que es donde más va a rendir puesto que:

1. Irás al trabajo con ganas. Seas tu propio jefe o trabajes para otro, si te gusta lo que haces lo harás de buena gana, y no te “dará palo” ir al trabajo todos los días, o estarte las horas que haga falta fuera de casa, porque hasta te lo pasarás bien.

2. Comodidad. Haciendo algo que te llena estarás mucho más cómodo que haciendo algo que detestes. Es mejor hacer algo pensando que lo haces porque quieres y te gusta, que estar todo el rato pensando “va, sólo un par de hora más y para casa”, o que pensar que lo haces por el dinerito a final de mes.

3. Tus resultados mejorarán. Si algo te gusta, normalmente o te cuesta poco esfuerzo o no te molesta esforzarte por ello. De esta manera, serás más creativo, tu mente estará más despierta y conseguirás mejores resultados en un menor tiempo.

4.  Aumentarán tus ingresos. Ya sea porque echas horas extra (ojo, que no te importa echarlas) o porque tu trabajo acaba siendo mejor y te contratan de empresas más importantes (o hasta te montas una propia, quién sabe), verás cómo el hecho de dedicarte a algo que te llena te reporta un beneficio mayor que el de acabar harto de ir a trabajar, puesto que a la larga el dinero no es lo más importante.

5. Autorrealización. Lo bueno de hacer algo con pasión es que no sólo te permite crecer profesionalmente, sino que además fomenta tu crecimiento personal, con lo que tu autoestima subirá al ver que haces las cosas bien y que encima disfrutas con ello.

En este complicado camino existen test virtuales que te ayudan a conocer y evaluar tu perfil personal junto con tus intereses y expectativas profesionales. El test de orientación, te va a permitir identificar tus habilidades y competencias profesionales. No digo ni mucho menos que haya que aceptar lo que el test diga, pero evidentemente creo que si se puede tener en cuenta como un dato más o para corroborar los datos que tengamos mejor que mejor, el objetivo es que la decisión que se tome sea la más adecuada, analizando todas las variables que intervienen. Y, en última instancia, cada uno sea responsable de su propio camino.

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