Familias de mayores en residencias: "Quieren que no mueran de covid, pero los están matando de pena"

24 julio, 2020

Familiares de residentes lamentan las restricciones en el servicio y denuncian la falta de atención en algunas instalaciones

Las nuevas restricciones en las residencias de mayores han acabado con la paciencia de muchos familiares. Desde el pasado sábado se han prohibido las salidas y se han restringido las visitas a un familiar al día, preferentemente el mismo. "Solo quieren que no mueran de covid, pero los están matando de pena y sus familiares hemos dicho basta", denuncian varios familiares en una carta remitida a los medios.

Para protestar por el cierre de los Centros de Día y la limitación en las residencias han realizado una concentración este sábado en la Virgen Blanca.

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Los convocantes alertan de los problemas psicológicos y físicos que pueden sufrir los mayores al negarles las salidas y "someterles a visitas propias de sistemas penitenciarios".  "Si el resto de la ciudadanía no estamos confinados en nuestras casas ¿Por qué ellos y ellas sí? No los vamos a llevar a los centros comerciales, ni a las discotecas, ni a los pubs. Solo queremos pasear con ellos y darles cariño, ese cariño que las instituciones les niegan y nos quieren negar a sus familiares".

Evitar que entre

Diputación mantiene la restricción de las visitas para evitar que el coronavirus entre en ninguna residencia. El virus entró solo en algunas residencias, pero allí donde entró golpeó con gran violencia y numerosas muertes.

El coronavirus se llevó la vida de al menos 140 personas. Estos son datos de personas con PCR positivo antes de fallecer, pero no se incluyen a otras personas que fallecieron con neumonía y otros síntomas compatibles.

Las visitas a residencias de mayores estuvieron prohibidas durante todo el confinamiento. En la Fase 2 se abrieron con muchas limitaciones y fue el 8 de junio cuando se abrieron a las visitas, limitándose a 1 hora y no todos los días. "El deterioro físico y emocional que nos encontramos al comenzar con las visitas es indescriptible, pero objetivo", lamentan.

El 1 de julio se permitieron las visitas, aunque algunas residencias no lo autorizaron hasta el 13 de julio. El 15 de julio se permitió a los mayores salir a comer con sus familias.

Los familiares denuncian la "gestión dispar" de la pandemia en función de cada residencia. Hubo residencias que mantenían contacto diario y constante con los familiares, pero en otros casos la plantilla estaba desbordada y la desatención fue constante: "La gestión ha dependido de la empatía y ética de cada responsable y/o propietario o propietaria de las residencias, siendo en muchos casos más propia de un sistema carcelario que de un servicio social".