Goikolarra y Gardelegi: cuando la ciudad 'se come' al pueblo

El crecimiento de la ciudad crea de forma habitual tensiones con los barrios a los que rodea, y Gardelegi es el último ejemplo

Actualizado a las 15:00

El entorno de los concejos de Gardelegi y Aretxabaleta, al sur de Vitoria-Gasteiz, es hoy el barrio de Goikolarra. Hace 15 años estos terrenos eran campos de cereal o terrenos ganaderos. Hoy las viviendas y la urbanización rodean a ambos barrios. Algo similar a lo vivido hace unos años por Ali, antes por Arriaga y por otros tantos concejos que poco a poco vieron como la ciudad crecía a su alrededor.

Y si la convivencia entre vecinos siempre genera tiranteces, los problemas aumentan cuando los que estaban ahí antes se ven literalmente rodeados y en minoría, con nuevos problemas más propios de la vida urbana que de la vida rural. En este caso el mayor problema surge por la obligación que tienen concejo y barrio de compartir la casa social.

Arelegi es la asociación vecinal del nuevo barrio de Goikolarra. Su nombre nace de la unión de los dos concejos: Aretxabaleta y Gardelegi. Arelegi nació cuando aún su barrio no tenía nombre, y desde entonces trabajan para mejorar la convivencia en el barrio de Goikolarra. Sus fiestas van cogiendo fuerza y también la vida del barrio. Pero aún denuncian la falta de muchos de los servicios necesarios: reclaman un centro de salud y espacios propios para poder organizarse. También lamentan la falta de comercio en el propio barrio debido al alto precio de los alquileres. De hecho, varios vecinos intentaron establecer su negocio en el barrio, pero no pudieron por el elevado alquiler.

"Esta zona no avanza, tenemos un autobús cada 20 minutos. Las familias se quedan sin entrar porque no entran más carros. Queremos incentivar el transporte y el comercio", explican desde la asociación.

La convivencia pueblo-barrio

La asociación del barrio gestiona desde hace años la convivencia con el concejo. Hay tiranteces entre unos y otros, pero desde Arelegi recuerdan que el barrio de Goikolarra no es algo temporal: "Este barrio ha venido para quedarse". Los portavoces de la asociación sienten dos visiones desde el pueblo hacia los 'urbanistas': "Hay gente muy amable, pero hay otras personas que nos miran con mucho recelo".

Gardelegi: pueblo y no barrio

gardelegi

Lorea Gutiérrez Medrano es la presidenta del concejo de Gardelegi. Coincide con la asociación de Goikolarra en su demanda de más autobuses. Pero al mismo tiempo califica de "invasión" la creación del nuevo barrio. Este concejo linda al norte y al este con Goikolarra, mientras que al oeste tiene el balcón que mira hacia Lasarte y al sur la carretera y, poco más adelante, el basurero que recibe el nombre del mismo pueblo. La presidenta de la Junta Administrativa aprecia problemas en el barrio "que antes no pasaban".

La presidenta de la asociación  relaciona eventos organizados en el barrio con robos que se han producido en el pueblo: "Arelegi ha instalado dos veces un cine de verano y en las dos ocasiones ha habido tres robos en el pueblo". Aunque "uno de ellos fue de día", aclara. El cine de verano es una de las muchas actividades que organiza el barrio para su vecindario, y una actividad que también se realiza en otros puntos de la ciudad.

La presidenta del concejo también cuestiona que las fiestas se realicen en una calle que desemboca en la entrada norte del pueblo: "Creemos que tienen sitio suficiente para hacer las fiestas en otro lado. Si el barrio va desde Iturritxu hasta Gardelegi, ¿por qué cortan las calles de nuestro pueblo?, relata Gutiérrez Medrano. En realidad, las fiestas se realizan en la Calle Zalduondo, en terrenos del barrio, lo que cierra el acceso norte al pueblo, pero no corta sus calles. La calle Zalduondo es la antigua carretera que cruzaba desde Iturritxu al Puerto de Vitoria, hasta que se hizo la variante.

El Gardeleku, la principal controversia

Las tiranteces llegan también por el uso del 'Gardeleku', la Casa del Pueblo, que ahora mismo es también local para el barrio. Es un edificio ubicado en Gardelegi como sala de juntas y lugar de reuniones. Un espacio al que destinaron 12.000 euros del concejo para su adecuación, según comenta la presidenta. El Ayuntamiento ha prometido, fruto del pacto PSE-PNV con EH Bildu, un nuevo local para el barrio. Pero, mientras tanto, Arelegi comparte el local con el concejo.

Y aquí chocan unos y otros. El concejo defiende que es un espacio que tenían ellos antes, y que es una casa del pueblo: "El barrio pretende hacer actividades y no entienden que somos 60 habitantes, con 40 de ellos con más de 80 años. No es un centro cívico, es una sala de concejo".

La polémica llega en este caso con algunas actividades como el servicio de ludoteca, que desde Arelegi explican que "da servicio a las familias 1 días a la semana dos horas".También hay críticas desde el concejo por las reservas de las salas para distintos eventos. La presidenta del concejo insiste en que el local "no es un txikipark". Y sostiene: "¿Cómo puede ser que ellos tengan 25 llaves y nosotros solo una?". El barrio, sin embargo, rebate esta afirmación, asegura que únicamente cuentan con dos llaves, y que es el propio Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz quien gestiona las distintas reservas.

La asociación de vecinos también denunció en su día dos robos en este espacio, y uno de ello sse produjo sin que se hubiese forzado la cerradura.

Por último, la presidenta del concejo acusa de este enfrentamiento al Ayuntamiento de Vitoria. De hecho, acusa directamente a la concejala de Zona Rura, Miren Fernández de Landa.