La vitoriana que recorre Latinoamérica en bici de norte a sur

7 abril, 2024

Helen lleva más de un año viajando en bicicleta por varios países de América Latina

Sin cobertura, sin dinero y a miles de kilómetros de Vitoria-Gasteiz. Desde algún rincón perdido en la Gran Sabana de Venezuela, Helen comparte las vivencias de su viaje en bicicleta por Latinoamérica. La comunicación con ella es inestable, pero cada una de sus palabras nos transporta a un mundo de aventura sobre dos ruedas.

Helen ruta bicicleta Latinoamérica

Al otro lado del charco, Helen ha recorrido Argentina, Chile, Paraguay y Brasil. “Ahora estoy en Venezuela con dirección a Colombia, donde quiero bajar hacia Ecuador, Perú y Bolivia y volver luego a Buenos Aires”, expresa. Su viaje no tiene una ruta fija, pero su objetivo es dar la vuelta entera a Latinoamérica.

Cada día que pasa es incierto para Helen: “Nunca sé qué me voy a encontrar en la siguiente curva, dónde voy a parar a cocinar, qué comeré o qué rincón voy a encontrar para tirarme a dormir”. Sin embargo, su espíritu aventurero la mantiene en marcha.

Helen bicicleta Latinoamérica

“Ahora ya no me quedan ahorros, voy sobreviviendo gracias a las personas que me encuentro por el camino”, confiesa. Su presupuesto anda entre 150 y 200€ al mes. Con ese dinero, Helen se las ingenia para vivir: “En Vitoria tengo dos habitaciones alquiladas y con eso pago las facturas; lo que me sobra lo tengo para sobrevivir”.

"Ya no me quedan ahorros, voy sobreviviendo gracias a las personas que me encuentro por el camino”

En la bicicleta, siempre suele llevar pasta, arroz, latas de sardinas, albóndigas, atún y muchos paquetes de galletas. Si necesita algo, Helen confía en la bondad de las personas. “La gente se ha mostrado exageradamente hospitalaria; me han ofrecido sus casas, me han invitado a comer, a dormir, me arreglaron mi bici…”, expresa con gratitud.

Su ruta por Latinoamérica

La Patagonia argentina y chilena fue el comienzo de su viaje. “Fue increíble y muy duro por los fuertes vientos y el frío", recuerda. La belleza de los paisajes, las montañas y glaciares le fascinó, y eso la impulsó a continuar pedaleando con vientos de hasta 130km/h.

bicicleta Ushuaia

Pero no todo fue fácil. “En una ocasión, el viento me empujaba de la bicicleta y me sacaba fuera de la carretera. Lloraba de la impotencia, pensaba que no llegaría nunca a mi siguiente destino”, comenta. Fue entonces cuando un camionero la vio y decidió detenerse para recogerla: “Me invitó a su casa, donde pude descansar y esperar a que amainara el viento”.

A partir de ahí, el viaje de Helen empezó a fluir. Después de recorrer la Patagonia, cogió un autobús a Buenos Aires, donde pensaba pasar una semana. Pero el amor le cambió los planes. “Conocí a un chico, me enamoré y me quedé allí 4 meses”.

Helen viaje bicicleta

Finalmente, su espíritu aventurero se interpuso al corazón: “Me di cuenta que tenía que seguir adelante. Quería dar la vuelta entera, porque si no lo hacía, iba a pensar en ello toda la vida”.

El objetivo de Helen es regresar a Buenos Aires al acabar la ruta: “Quiero reencontrarme con ese chico tan mágico que apareció en mi vida. Tal vez, si Dios quiere, los dos viajemos juntos a Vitoria”.

Helen bicicleta viaje

Desde entonces, ha pedaleado a través de Paraguay, Venezuela y Brasil. En este último país, recorrió el Amazonas en un barco. “Fue algo único, aprecié la grandeza de toda la selva, pero la travesía fue un poco pesada. Fueron 5 días de Belén a Manaos durmiendo en una hamaca rodeada de cientos de personas, con música que no cesaba durante todo el día”, asegura.

El mayor desafío del viaje lo encontró en la Carretera Austral de Chile, una ruta que mide más de 1.200 kilómetros. “Fue exageradamente dura, había subidas en las que era imposible no bajarte de la bici. Intentaba empujar, daba varios pasos y los pies se me resbalaban entre las piedras”, cuenta Helen. Hay momentos en los que lloraba, otros en los que gritaba “vamoos, vamoooos la hostia”, animándose a seguir adelante.

Helen ruta bicicleta

Helen luchó contra un esfuerzo mental y físico. “Arrastrar la bicicleta bajo lluvias, calores intensos, frío… no es nada fácil. Aprendí a mantener la calma para avanzar despacio pero sin pausa, sin estresarme”, comenta.

Al recordar cada momento del viaje, Helen destaca la ayuda que ha recibido de otras personas: “He encontrado gente que me ha hecho más fácil la travesía, han aparecido como ángeles cuando más apurada estaba. He llorado de emoción incontables veces por todo lo que me ayudaron”.

A pesar de los riesgos de viajar sola y ser mujer, nunca ha sentido miedo durante el viaje. “Mi cabeza no piensa que pueda pasar algo malo, si no, no estaría aquí”, afirma con determinación.

paisaje Helen

Su valentía es evidente en cada pedaleo y cada kilómetro recorrido por culturas diversas. Pero la prudencia también es su compañera de viaje: “Si veo algo raro o que no me gusta, no espero un segundo, agarró mi bici y me voy corriendo sin mirar atrás”.

Hasta el momento, Helen no ha tenido ningún percance peligroso, más allá de algún robo. “El viaje me está enseñando que las personas son humanas y buenas, que quien menos tiene es quien más te da”, explica.

Esta lección de generosidad refuerza su fe en la humanidad y en su capacidad para superar cualquier obstáculo: “Me he dado cuenta que puedo llegar hasta donde quiera, que querer es poder y que los límites solo están en la cabeza”.

Helen vitoriana travesía

Para ella, la travesía no es solo una aventura física, sino también un viaje interior hacia el descubrimiento. “Volveré a Vitoria, pero primero tengo que dar la vuelta entera y sentirme totalmente realizada”, afirma.

Aunque aún le queda mucho por recorrer, su próxima meta es llegar a Colombia y seguir descendiendo por Ecuador, Perú y Bolivia. Después de explorar estos países, su ruta la llevará de vuelta a Buenos Aires, donde espera reunirse con el amor que dejó atrás antes de partir.