Hortensia, historia viva de Simago y Carrefour, se jubila tras 46 años

21 junio, 2022

Hortensia Pérez se despide esta mañana de compañeros y clientela, tras más de 46 años en el mismo local

Desde hace unos días, cada vez que Hortensia Pérez atraviesa las puertas del supermercado Carrefour, en General Álava, suena la megafonía. Sus compañeras, entre aplausos, le recuerdan que reste una fecha a una cita inminente: la de su jubilación.

Y, por fin, el gran momento ha llegado. Hoy 21 de junio es la última mañana de trabajo de esta navarra que, a sus 63 años, lleva toda su vida laboral en este céntrico establecimiento. 46 años, 8 meses y, curiosamente, 21 días. Ahí es nada. Casi, casi, el mismo tiempo que reside en la capital alavesa.

Natural de Desojo, un pueblo de la merindad de Estella, Hortensia hizo las maletas con 16 años. En casa eran 11 hermanos y, tras acabar los estudios, tocaba ponerse a trabajar. En Vitoria-Gasteiz la esperaban una hermana, una tía y unos grandes almacenes, míticos hoy en la ciudad. Simago. Su nombre proviene del acrónimo de sus fundadores, Simó, Mayorga y Gómez. La cadena se especializó en vender multitud de productos de bajo coste.

Hortensia-jubilada simago carrefour

Su éxito aterrizó en Vitoria en septiembre de 1975. Lo hizo en un local que antes había acogido el salón de baile El Escorial y, luego, la discoteca Tiffanys, que sufrió un incendio. Y en octubre de ese mismo año, 1975, estrenó puesto de trabajo Hortensia.

"Entonces cogían a mucha gente, éramos más de ciento y pico en la plantilla", rememora. Y no era la más joven. "Tenía compañeras de 14 y 15 años, era lo normal, se empezaba muy pronto a trabajar". señala. Reponer, colocar, atender al cliente, aconsejarle, hacer pedidos... Nada se le resistía. Tampoco se libraba, según las fechas, de las campañas de juguetes, de camping, de papelería.

Simago fue el primer establecimiento de Vitoria-Gasteiz con escaleras mecánicas

"Hacíamos las implantaciones (clasificar los productos, ubicar todo bien en las estanterías, colocar el escaparate y facilitar el acceso al cliente), la venta, la caja... No nos parábamos ni aburríamos. Aunque ahora tampoco", sostiene.

En su cabeza guarda, como si fuera hoy, la distribución de Simago, el primer establecimiento de Vitoria en contar con escaleras mecánicas. "Éramos de los pocos grandes almacenes. Galerías Preciados abrieron más tarde. También estaban Jaun y Woolworth, que cerraron antes. Y Kolkay, que era de juguetes exclusivamente", detalla. Ellos, en cambio, tenían de todo.

Desde vinilos a palomitas y helados

La alimentación estaba en la planta baja y, en la superior, el bazar. Lámparas, textil, librería, papelería, plantas, bisutería, ferretería y menaje conformaban su oferta. No faltaban los vinilos, "que se vendían muchísimo", ni la cafetería, el estanco interior, "de los pocos de España", o los puestos de palomitas y de helados de cucurucho caseros a la entrada del local. "Gustaban mucho, los hacíamos al momento y eran caseros", evoca sonriente.

Tras Simago, llegó Champion y el actual Carrefour Market

Dos décadas después llegarían los cambios. Continente adquirió Simago e instaló en él un Champion. En 2010, la marca fue eliminada a favor de Carrefour Market. Los grandes almacenes dieron paso a los supermercados, donde la alimentación es la principal protagonista. Una evolución que percibe también en los hábitos de compra y venta.

Hortensia jubilada Carrefour

"Antes era más atención al cliente, cada sección tenía su caja y podías dedicarle más tiempo, porque había más personal. Ahora casi todo es auto servicio", compara. También llama la atención sobre la abundancia de bandejas de comida envasada en plástico, ya sea preparada o no. "No me gusta mucho, estoy muy conciencianda con el Medio Ambiente. Pero tenemos que cambiar cada uno, aunque entiendo que con las prisas y la comodidad se recuerra a ello", apunta.

Y deja a un lado su timidez para hablar sobre otro cambio que tampoco comparte. El de las cajas self service. "Hay mucha gente que se niega a pasar por ellas. Yo tampoco les animo, luego nos pasará como con los bancos, que nos quejaremos si no nos atienden", justifica.

Hortensia jubilada compañeras

Hortensia, junto a dos de las compañeras más veteranas.

Rodeada de sus compañeras, no olvida ninguno de los momentos vividos. Desde varios atentados que prefiere no recordar hasta anécdotas como la de un gato callejero que se colaba de noche y se tumbaba en las hamacas. "Lo intenté coger con una bolsa, luego con una cesta y, al final, se metió debajo del mueble. Al acercarme, me arañó en la mano, me rompió una vena y tuve que ir a Urgencias porque salía la sangre... Me pusieron el tétanos y, cuando lo contaba, no se lo creían", narra entre carcajadas también de algunas familiares que han querido compartir con ella estos mágicos momentos.

¿Y cuál es el secreto para trabajar tantos años en un mismo sitio? Un poco de suerte, otro tanto de indecisión y algo más por falta de tiempo. "Eché currículum para otros supermercados, me cogieron, pero no me decidí y seguí aquí", confiesa. Más tarde, también estudió taquigrafía "pero el horario partido me dejaba poco tiempo, llegaba tarde a clase y por la noche en casa era duro ponerse a estudiar", añade.

Tampoco la llegada de Carrefour le supuso ningún traslado de puesto. Al contrario que a algunas compañeras. "Creo que soy la que más ha estado aquí", apunta, ante el asentimiento del resto. En su WhatsApp tiene un grupo con compañeras de la época de Simago. Y las actuales le han instalado un pequeño homenaje a la entrada del supermercado.

Hortensia jubilada homenaje Carrefour

Pequeño homenaje de los compañeros.

Cariño de la clientela

Porque el cariño, buen trato y mano izquierda de Hortensia dejan huella. También entre la clientela. "Un día una clienta me alegró el día al decir que daba gusto entrar aquí, que era como entrar en su propia casa y por eso venía", apunta. La emoción a flor de piel. Días difíciles para aguantar las lágrimas. "¿Cómo voy a hacerlo si una señora me abraza llorando y me dice que era de las primeras clientas, de las de toda la vida? Hay gente muy maja, que te conocen de siempre y te dan la enhorabuena", agradece sonriente.

Hortensia compañeras Carrefour

Esa misma mezcla, pena y alegría, es lo que siente hoy. El adiós a una bonita etapa y el inicio de otra fase donde confía en no aburrirse. Difícil será porque la agenda, por ahora, la tiene completa. Lo primero, pasar más tiempo con su madre. "Todavía la tenemos, gracias a Dios y, con 97 años, hay que estar con ella. Andaré entre el pueblo y Vitoria", avanza.

Viajes, lecturas, senderismo y, sobre todo, disfrutar de sus amplia familia

También planea algún "viajecito", además de recuperar una de sus pasiones. La lectura. "Me encanta, pero trabajando no leo todo lo que me gustaría", admite. Lo mismo se aplica a su afición por el senderismo y la natación. En su momento, además, participó en cursos de risoterapia, aquagym y aeróbic en los centros cívicos. Y no descarta retomarlos.

Todo ello sin olvidarse de las amigas, con las que ya tiene programada una comida este mismo jueves. Y, por supuesto, la familia. Sus diez sobrinos y cinco sobrinos nietos, a los que ya ha sugerido una celebración por su jubilación.