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Ignacio Hidalgo de Cisneros: el aviador vitoriano que defendió la II República

11 octubre, 2021

Ignacio Hidalgo de Cisneros participó en la sublevación militar de Cuatro Vientos en favor de la II República y contra Alfonso XIII

Vitoria 1894 - Bucarest 1966. Pionero de la aviación. Diplomático en Roma y Berlín. General jefe de la aviación Republicana. Colaborador con Radio Pirenaica.

General de la aviación y héroe del pueblo español”. Así reza en la lápida colocada en 1994 en el cementerio de Santa Isabel con motivo del traslado de sus restos. La placa es una copia de la que se colocó en Bucarest cuando fue allí sepultado. Un caballero en el mejor sentido de la palabra, un hombre honesto, con conciencia, fiel a la palabra dada, capaz de arriesgarlo todo, hasta la vida, por lo que consideraba justo.

Evidentemente no le conocí, y sin embargo mientras leía su libro me imaginaba sentada frente a él escuchando sus palabras. En “Cambio de rumbo”, su autobiografía, repite varias veces que no es escritor, incluso se disculpa por no poder transmitir adecuadamente la emoción y el respeto que siente por aquellos que dieron tantas muestras de heroísmo y sacrificio, por no encontrar las palabras oportunas para expresar la frustración ante la indecisión o la repugnancia hacia la traición.

Ignacio Hidalgo de Cisneros

Foto del libro autobiográfico de Ignacio Hidalgo de Cisneros

Pero es precisamente esa falta de adornos en su discurso, esa naturalidad, la que hace que sientas que estas delante de un hombre narrando su vida con sinceridad. Y ¡Que vida!. La suya y la de su esposa Constancia Mora Maura, una mujer apasionada y apasionante. Ella también escribió un libro autobiográfico, “Doble esplendor”, desde su infancia como hija de aristócratas, su rebeldía para aceptar esa vida, hasta su exilio tras el triunfo de la sublevación. Se casaron en cuanto se aprobó la ley del divorcio y Constanza quedó libre, uno de los primeros matrimonios civiles para disgusto de ambas familias.

Estuvo junto a los principales referentes republicanos

Entre sus amigos: Antoine de Saint-Exupéry, Juan Ramón Jiménez, Zenobia Camprubí, Rafael Albertí, Teresa León, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Ernest Hemingway, Eleanor Roosevelt, Martha Gellhorn, Robert Cappa, John Dos Pasos, André Malraux,…, Indalecio Prieto, el doctor Juan Negrin, Dolores Ibarruri, Enrique Lister, el jefe Bucharaya hermano del sultán azul,... Conoció personalmente a Mussolini, Stalin, Molotov, Unamuno,... le tocó vivir una época convulsa y estuvo allí, en el ojo del huracán, aunque nunca pretendiera tal protagonismo e incluso quisiera rechazarlo en muchas ocasiones. Pero su sentido del deber le obligó a dar un paso al frente.

Los que lo conocieron hablan de él en términos elogiosos: siempre educado, fino sentido del humor, inteligente, caballeroso, humano, caritativo, nunca remiso a cumplir con lo que consideraba su deber, fiel a la palabra dada… en sus memorias enfatiza sus defectos, dice que no era un intelectual, que era incapaz de no aceptar un reto, se acusa de inconsciencia,… lo que no dice y sin embargo se intuye al “escucharle” es que se exigía demasiado.

ignacio hidalgo de cisneros

Foto del Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

Hijo de Ignacio Hidalgo de Cisneros Unzueta y de Maria López Montenegro González de Castejón, cuñados casados en segundas nupcias, miembros de la nobleza y carlistas. Se educó en los Marianistas, pasaba largas temporadas en las fincas propiedad de sus familiares. Misas y tertulias, meriendas con la alta sociedad y escapadas con sus compañeros. En especial con sus mejores amigos Heraclio Alfaro Fournier, Ramón Ciria y José Martinez de Aragón, con quienes le unía una pasión desbocada por la recién nacida aviación. Los cuatro construyeron el ACHA I y II, cuyos sucesivos fracasos se saldaron con un brazo roto de Ramón.

Su pasión era volar, y la única forma de hacerlo era en el ejército

La pasión por volar fue una constante en sus vidas. Y la única forma de entrar entonces en la aviación era a través del ejército, de paso así satisfacía las expectativas familiares sumándose a la tradición militar. No fue un buen estudiante hasta que inició los cursos específicos para pilotar. En cambio se convirtió en un experto en la noche madrileña, cartaginesa, melillana, sevillana….

Si cuando era un niño ya se sentía incómodo mientras disfrutaba de sus privilegios delante de los más desfavorecidos, esa desazón se vuelve cada vez más patente hasta llegar a la indignación. Sus amigos pertenecen a todas las capas sociales y con algunos “señoritos” tiene algún encontronazo por el modo en que tratan a los que ellos consideran inferiores.

Uno de sus primeros destinos le llevó a la guerra del Rif, allí hubo de lanzar gas mostaza (iperita) sobre la población, algo de lo que se avergonzó toda su vida. También con el tiempo fue comprendiendo lo injusto de aquella guerra. Pero a pesar de su juventud y la educación recibida ya empezaba a mostrar un comportamiento diferente al esperado.

Llegó a comprar a los servidores para liberarlos de sus amos

Exigía un trato honorable para con los prisioneros “moros”. La esclavitud le parecía inaceptable, por eso él y algunos compañeros acogían a los negros fugados y llegaron a comprar a todos los servidores del fuerte para liberarlos de sus amos. Su naturalidad, el trato igualitario que daba a compañeros y subalternos le hicieron ser una persona muy apreciada. No hacia distingos por extracción social o color de piel. Su gesto de acoger con las mayores muestras de hospitalidad a una tribu que había sido atacada por bandidos, fue compensada con la amistad del jefe Bucharaya, hermano del Sultán azul y una invitación para visitarle en el desierto que él aceptó.

Ignacio Hidalgo de Cisneros

Ignacio Hidalgo de Cisneros, foto tomada de su libro Cambio de Rumbo

Hidalgo de Cisneros participó en la sublevación militar en favor de una República en 1930

Según cuenta, su participación en la sublevación de Cuatro Vientos (en 1930 contra Alfonso XIII y en favor de la República) fue cualquier cosa menos meditada. El Rey había traicionado la constitución pero tampoco era un asunto que le preocupara en exceso. Pero contaban con él y dio su palabra. Tras aquel fracaso hubo de partir al exilio por primera vez. En París coincidió con políticos e intelectuales, escuchaba más que hablaba pues, insiste en su ignorancia sobre política. Allí hizo amistad con Don Inda (Indalecio Prieto) al que más tarde, en el bienio radical-cedista, salvaría ayudándole a huir.

Con la II República

Volvió con el triunfo de la República y se encontró metido de lleno en labores que no creía poder llevar a buen término, pero lo hizo. Su sentido del deber le obligó a darlo todo. Llegó a ser agregado militar en las embajadas de Roma y Berlín, constatando el peligro del fascismo. A Mussolini lo describe como un hombre obsesionado por parecer joven y atlético, pose de galán maduro entrado en carnes.

En Alemania le pasó algo que parece más propio de una comedia. A pesar de que en el estado había triunfado la derecha más radical se olvidaron de él y los nazis lo trataron como si fuera “uno de los suyos”, mostrándole todas sus fábricas e ingenios militares, hasta que se dieron cuenta de su error y fue llamado rápidamente a Madrid. Fue destinado a Tablada, un nido de derechistas, monárquicos y fascistas, que intentaron hacerle la vida imposible. Estaba amenazado de muerte. Muchos amigos fueron asesinados por bandas de mercenarios, él estaba en la lista. Los mecánicos, sargentos y soldados de clase cuidaron de él, vigilando su avión para evitar sabotajes y escoltándole por la ciudad.

Con el triunfo del Frente Popular intentó por todos los medios descabezar la reacción. La miopía de los dirigentes, su excesivo cuidado por no ofender a nadie y muchas veces su excesiva ingenuidad precipitaron el desastre. Podría haber sido peor si Ignacio no hubiera estado ahí, consiguió que la mayoría de la aviación permanecería fiel a la república. Se destila su indignación cuando recuerda el absoluto cinismo con el que Yagüe asegura a Casares que ha jurado lealtad a la república y es un hombre de honor.

O la traición de Ramón Franco (héroe de la aviación y hermano del dictador), cuando después de sus públicas denuncias contra el fascismo, su participación en la intentona de cuatro vientos, su posición a favor de la república, contra su hermano…, previendo el triunfo de la sublevación le dice: “ Mira Ignacio, entre que me den ricino o darlo yo, prefiero lo último”. Ignacio nunca había esperado nada bueno de su hermano Francisco, que siempre se había mostrado hosco, desagradable y prepotente, pero Ramón…

No fueron los únicos. Las “naciones democráticas” les abandonaron, una supuesta política de No-Intervención mientras facilitaban el triunfo de los sublevados con materiales y entorpeciendo o evitando de cualquier forma, incluso por la fuerza, la llegada de materiales y víveres al bando del gobierno legítimo. Francia, Inglaterra y EE.UU. parecían impacientes por reconocer el régimen de Franco. Portugal, y sobre todo Italia y Alemania apoyan con decisión a los fascistas. Armas, material de guerra, tropas, víveres…

El final de la Guerra

Aun así la República resiste tenazmente, el pueblo y los leales luchan hasta la extenuación. Solo Rusia ayudó enviando comida, aviones, armas… pero el bloqueo les impidió en muchos casos la llegada de ese balón de oxígeno. Las Brigadas Internacionales demostraron un arrojo y compromiso conmovedor.

Ignacio se emociona recordando a la Brigada Garibaldi (una de las Brigadas Internacionales) derrotando a una fuerza que los triplicaba formada por fascistas italianos en la defensa de Madrid, también cuando menciona al sargento Urtubi, otro vitoriano, cuyo valor en innumerables hazañas le costó la vida, a todos los militares que se negaron a traicionar la palabra dada y fueron asesinados,…. tantos héroes, tanta sangre… Ignacio era un militar que odiaba la guerra (decía que solo a un loco, un malvado o aun tonto le podía gustar), pero admiraba el heroísmo y el compromiso.

Se quedó hasta el último momento, resistiendo, esperando una ayuda que nunca llegó y que hubiera podido contener el avance de los sublevados hasta que estallara la II Guerra Mundial (era obvio que era inminente). La traición de Casado impidió esa posibilidad y acabó con toda esperanza.

Salió con los últimos miembros del Gobierno Republicano

Salió con los últimos miembros del gobierno, Rafael Alberti, Teresa León y Dolores Ibarruri. Naturalmente le acompañaba Connie, quien durante toda la guerra se ocupó de organizar la protección de niños y heridos, y de las relaciones con la prensa internacional (hablaba con fluidez 4 idiomas).

Un exilio largo: París, URSS, EE.UU, Méjico, Polonia, Rumania,… reuniéndose con exiliados, peleando por la república, participando con Radio Pirenaica,… Murió en Bucarest donde fue enterrado con honores de General con mando en plaza. Hasta 1994 no pudieron volver sus restos su tierra natal. Hoy reposa en el cementerio de Santa Isabel, calle San Ignacio número 70.

“Pero aunque se haya ido,
nadie piensa que ha partido
quien tan alto ejemplo diera”
Rafael Alberti

tumba ignacio hidalgo de cisneros

9 comentarios. ¿Quieres agregar algo?:

  1. Julio dice:

    ¡Un gran hombre, un buen vitoriano y un español ejemplar!

  2. Franco dice:

    cuantas pueblos bombardeo este señor ? ¿Cuantos civiles mato? recordemos que ya el 17 de julio del 36 ya se efectuo el primer bombardeo de la historia en la que se bombardeaba civiles en la ciudad de Tanger por parte de los buebisimos republicanos causando algunas bajas menos que en Gernica, ahora decirme ¿por que en España no se recuerda este echo? puse poor que lo hicieron los republicanos como este

  3. Jun dice:

    Y a que viene sacar la vida de este tipo ??
    “Héroe del pueblo español “
    Dice .......... será para cierta parte .....

  4. Euskaldun1 dice:

    Aún estamos con la guerra civil???
    Que pesaditos.

  5. Avenida ya dice:

    Un héroe.
    Queda patente el olvido al que ha sido sometido en su ciudad. Ni una sola referencia en el callejero de Gasteiz. Mientras hay calles principales con personajes de no tal valía humana.

    • Vecino dice:

      Es lo que tiene ser militar y amar a España en esta ciudad. No olvidemos que la Republica era Española.

    • Franco dice:

      El 15 de diciembre de 1930 participa, junto con otros aviadores y militares republicanos como Queipo de Llano, en la intentona republicana encabezada por Ramón Franco, hermano del general Francisco Franco, que tomó el aeródromo de Cuatro Vientos y pretendía bombardear el Palacio Real, residencia de Alfonso XIII. El ataque contra el palacio no llegó a realizarse y la sublevación, ante la falta de apoyos, fue fácilmente sofocada. Tras el fracaso de la sublevación, Hidalgo de Cisneros huyó a Portugal en avión y de allí a París.
      Vamos este era SI un golpista

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