Iñigo protagoniza la gala de Gran Hermano: expulsado y poco después salvado por la audiencia

28 noviembre, 2025

El vitoriano conquista al público tras ser expulsado en un juego de nominaciones

Iñigo fue el gran protagonista este jueves en la gala de Gran Hermano. Y lo fue por el enésimo giro de guion de Gran Hermano. La 'casa' organizó un sistema distinto de nominaciones, en el que básicamente fue el azar el que decidió quién iba a ser nominado.

Así, un teléfono fue protagonista. Teléfono que debían coger uno a uno los concursantes. Ese teléfono les diría si eran inmunes, si eran nominados directamente, si se salvaban o si tenían una expulsión fulminante. En ese momento hubo carreras por coger el teléfono, carreras en las que Iñigo no participó. Fue el último en descolgar el teléfono. En realidad, ni lo llegó a descolgar.

@ghoficial Íñigo ha sido el último en coger el teléfono, por lo que... QUEDA EXPULSADO FULMINANTEMENTE 😱🔥 #GH20 ♬ original sound - Gran Hermano

El teléfono maldito

Jorge Javier Vázquez había expresado antes a la audiencia: "Todos van a tener la opción de responder al teléfono, pero el último que lo hago, el que se quede sin responder será expulsado de manera fulminante. Y solo vosotros, la audiencia, tendréis el poder de salvarlo o de ratificar su condena".

En ese momento Iñigo estaba fuera del concurso... para él y para los habitantes de la casa. Pero ahí se abrieron los teléfonos y la votación para salvarle. Y el resultado fue que el 60% de la audiencia optó por salvar a Iñigo. Sobre por qué no había corrido a coger el teléfono antes, Iñigo explicó: "siempre voy de cara y quería ver si tenía más apoyo. Quería sentir si tenia el calor de esa gente".

"Intentaré desatapar a todas las personas que van con careta"

En su alegato ante la audiencia, Iñigo defendía su concurso: "Soy lo que soy, natural, para lo bueno y para lo malo. Soy un poco ogro a veces, pero creo que tengo un buen corazón, no tengo maldad. He venido aquí solo, pero ojalá irme con un montón de gente dentro y fuera".

Y, si finalmente se quedaba, aseguraba: "La verdad es que me espero cualquier cosa y espero sentir ese calor; si es así intentaré destapar a todas las personas que creo que van con una careta y que no lo están viviendo al 100%. Es la aventura de mi vida y han sido tres semanas intensas. He venido a jugar y me gustaría seguir aquí".

La audiencia premió con ello el concurso que está realizando Iñigo. Y es que el vitoriano ha dejado ver con naturalidad su forma de ser, sin filtros y sin caretas. Su actitud en el programa contrasta con la actitud teatral de otros compañeros, más enfocados en imitar a anteriores concursantes de Gran Hermano que en convivir en la casa.

Cariño con Edurne

La expulsión de Iñigo llegó poco después del abrazo con Edurne, su compañera en los primeros días en la jaula. Edurne protagonizó lo que el programa llama 'La Curva de la Vida'. Allí Edurne se abrió en canal y explicó que ella había sido una mujer trans. Una confesión en público que, al volver a la casa, recibió el apoyo de todo el mundo, con el abrazo en primer lugar de Iñigo. "Creo que es la ganadora, es el mejor regalo que me puedo llevar de aquí y lo sigo pensando".

En los últimos días Iñigo y Edurne se habían distanciado, mientras ella se acercaba más a Jonay, otro de los concursantes. Además, el propio Iñigo ha sacado a relucir su genio en los últimos días, en especial en la prueba semanal. En esta prueba el cálculo era lo importante, e Iñigo quiso ayudar a los demás: "Es una prueba de número. A ver si no voy a poder hablar yo, que tengo una carrera de números".

Lo cierto es que Iñigo está mostrando en su convivencia que no se corta a la hora de decir las cosas a la gente a la cara. Y precisamente eso es lo que en algún momento le ha llegado a molestar de otros concursantes.

 

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