Placas fotovoltaicas en naves industriales: ¿alternativa a los macrohuertos?

4 septiembre, 2021

Empresas que llevan más de 10 años con placas fotovoltaicas opinan sobre la instalación de estos generadores en las empresas alavesas

Colocar placas fotovoltaicas en todas las naves industriales de los polígonos de Vitoria-Gasteiz es una de las alternativas propuestas para evitar los ‘macrohuertos’ solares o los grandes parques eólicos previstos en Álava. Unas placas que pueden colocarse en los tejados de estas grandes naves y generar grandes cantidades de energía sin alteraciones en el medio ambiente.

En Vitoria-Gasteiz cada vez hay más placas fotovoltaicas, tanto en naves industriales como en tejados de viviendas. En estos momentos, hay aproximadamente 300 instalaciones, con una potencia aproximada de 6MW eléctricos. De hecho, este tipo de energía ha desbancado a la térmica como la renovable más común en los tejados de la ciudad.

También muchas empresas de los polígonos industriales ya generan este tipo de energía. Apuestas que algunas de ellas realizaron hace más de una década y que hoy en día mantienen. En Gasteiz Hoy hemos hablado con ellas para que nos den su opinión sobre el tema, y nos hablen de su experiencia a la hora de colocar estas placas en sus pabellones.

¿Venta o autoconsumo?

El objetivo de la colocación de las placas solares ha cambiado en los últimos años. Cuando comenzaron a instalarse, estaban orientadas a la venta de energía, mientras que ahora hay más gente que quiere apostar por el autoconsumo.

“Lo suyo sería hacer autoconsumo y, si te sobra energía, venderla”

Comalpa fue una de las primeras empresas en colocar placas fotovoltaicas. Su responsable, Carlos Capillas, cree que la fórmula del autoconsumo es mejor que la que se firmaba, para los siguientes 25 años, cuando su empresa las colocó en 2006: “Lo suyo sería hacer autoconsumo y, si te sobra energía, venderla. Medioambientalmente es mejor; y económicamente, visto como está el precio del kW, claramente también”.

Aún así, esta sigue siendo una situación muy minoritaria en las empresas alavesas. Y es que la mayoría de las que instalaron placas solares hace más de 10 años, como Comalpa, firmaron sus contratos de venta de energía para los siguientes 25 años.

Alevisal fue otra de las empresas pioneras en colocar placas solares en naves industriales hace una década. En 2011 ellos mismos instalaron unas 80 placas para producir 75kW. Y es que se trata de una empresa que se dedica al sector eléctrico.

“Tuvimos acceso a comprar las placas a buen precio, ya que es una empresa que se dedica al sector de la electricidad. Fue por convencimiento de que era el futuro, pero obviamente también una decisión comercial: queríamos dar ejemplo para que otras empresas se animaran a colocarlas”, aseguran desde la empresa. Ellos también venden toda la energía que generan a Iberdrola.

Peores condiciones pero más interés

Todas las empresas consultadas coinciden en que las condiciones para colocar placas son peores hoy en día que hace 10 o 15 años. Pese a que la inversión inicial ha descendido en los últimos años, el precio del kW también ha bajado notablemente. Esto hace que sea mucho más fácil colocar placas fotovoltaicas en empresas, ya que la inversión es menor. Pero más difícil rentabilizarlas.

“Pese a que las condiciones de hoy en día son peores, hay más gente dispuesta a poner placas fotovoltaicas que en 2006. Yo no tuve problema para que me concediesen el punto de generación de energía”, asegura Carlos Capillas, de Comalpa. Su empresa lleva 15 años con placas fotovoltaicas en su tejado.

“Lo hicimos, primero, por interés medioambiental. Creíamos realmente que este era un sector por el que había que apostar, y que se estaba desarrollando. Además, el estudio comercial demostró que en aquel momento era sostenible”, asegura. Hicieron una inversión de, aproximadamente, 600.000 euros para colocar una producción de 100kW.

“Las circunstancias han cambiado”

“Hoy te cuesta la tercera parte o menos la instalación, pero entonces teníamos primas y hoy no. Te primaban con más dinero por kW para incentivar la instalación. Hoy en día las eléctricas pagan mucho menos”, asegura Capillas. “La primera inversión era mucho mayor, pero el rendimiento también lo era“.

Aun así, en Alevisal creen que colocar estas placas sigue siendo una opción rentable, aunque están de acuerdo en que las condiciones han empeorado: “Las circunstancias han cambiado, ya que el precio del kW ha bajado mucho“.

En el caso de Sodyco, aseguran que la gran inversión inicial ha hecho que 9 años después de colocar las placas, aún no se han “metido ni un euro en el bolsillo”. Y es que tuvieron que solicitar un crédito a 12 años que aún no han terminado de pagar. Además, Alfredo Ozaeta sigue pensando que, ahora, no se dan las condiciones para que las empresas coloquen este tipo de tecnología, aunque reconoce que su experiencia “no es mala”.

Apoyo de las instituciones

Para Capillas, de Comalpa, el futuro de las energías renovables pasa por el apoyo de las instituciones durante los próximos años: “Si decimos que para el 2050 hay unos objetivos medioambientales, las instituciones tienen que apostar de verdad para cumplirlos. O somos medioambientales convencidos, o lo somos de postal“.

A la gente hay que apoyarla“, insiste. Y es que cree que el gasto inicial de las empresas para colocar placas solares en naves industriales debe ir acompañado de algunas ayudas: “No puedes pedir que, por ejemplo, una comunidad de vecinos o una empresa pequeña haga una inversión enorme sin ayudarla. En mi opinión, esa es la manera de conseguir sustituir las energías tradicionales”.

El impuesto al sol “cambió las normas en medio del partido”

Además, Capillas es muy crítico con el Gobierno por la puesta en marcha del impuesto al sol años después de que se firmaran muchos contratos a largo plazo. “A mitad del partido nos cambiaron las normas. No es justo que se firmen contratos a 25 años y después cambiar las normas”. Un impuesto que, además, frenó la expansión de este tipo de energía.

Durante años, el EVE y diferentes instituciones como la Diputación han subvencionado estas instalaciones. Sodyco fue una de las empresas que pudo acceder a ellas, aunque lo suyo fue “más una apuesta personal que de otro tipo, porque consideras que el futuro pasa por ahí“.

Y es que algunas de las empresas aseguran que apostaron por esta tecnología en sus primeros años “sin tener la certeza de que pudiera ser rentable. En el 2012 era elucubrar o jugar a brujos. De hecho aún se desconoce la propia vida de las placas“, asegura Ozaeta.

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Hay sólo 1 comentario. Yo sé que quieres decir algo:

  1. Jeremías dice:

    Todo son ventajas: los precios han bajado mucho; las placas son cada vez mas potentes y eficientes; se consume donde se produce, lo que minimiza las perdidas por traslado; es suelo ocioso ya ocupado, y al que se puede y se debe sacar rentabilidad ecomonica; son muchos metros cuadrados disponibles: la potencialidad es enorme; si se ocupan por sistema evitaria la necesidad de construir muchos de los macrohuertos; puede dar cierta independencia energetica a la gente comun. El año pasado se instalaron 659 mw de autoconsumo en España. Pronto se superara el gigavatio anual. Ese es el camino. No se me ocurre decision mas inteligente.

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