Izquierda abertzale: conciliación con la democracia a puertas del 20-N

| 10 octubre, 2011

Los últimos movimientos de la izquierda abertzale y su entorno confirman su apuesta por la democracia y por el proceso de paz y dibujan así un nuevo escenario de cara no sólo a las próximas elecciones generales que se celebrarán el 20 de noviembre, sino al propio parlamento que se formará después de los comicios, […]

Los últimos movimientos de la izquierda abertzale y su entorno confirman su apuesta por la democracia y por el proceso de paz y dibujan así un nuevo escenario de cara no sólo a las próximas elecciones generales que se celebrarán el 20 de noviembre, sino al propio parlamento que se formará después de los comicios, pero sobre todo en la propia sociedad. Los últimos movimientos de los presos, de Ekin y de la propia ETA hacen que las elecciones abran la puerta de las urnas a la izquierda abertzale y refuerzan su apuesta por la política, y no por las armas creando un nuevo escenario político que evoluciona en paralelo a la consolidación de la tregua de ETA. Sin embargo, desde las formaciones este giro se observa desde el balcón del recelo. Los partidos políticos aplauden los pasos dados, pero muestran una falta de confianza y piden, para ganar credibilidad, que ETA apueste por la paz y deje las armas definitivamente. Desde el Gobierno, se tiende la mano para que la organización terrorista dé el paso definitivo y anuncia concesiones, como es el caso del acercamiento de presos.

En este sentido, el ex dirigente de Batasuna, Arnaldo Otegi, manifestó la apuesta firme  por el camino de la paz y la democracia tras ser condenado a diez años de cárcel por el caso Bateragune. La Audiencia Nacional acusó al ex dirigente de Batasuna, junto al ex secretario general de LAB, Rafa Díez  de un delito de integración en ETA en calidad de dirigentes por intentar reconstruir la formación ilegalizada. En la sentencia, la sección cuarta de la Sala de lo Penal también condenó a ocho años de cárcel a otros tres procesados mientras que absolvió a otros tres.

La sentencia condenatoria generó sorpresa e incluso indignación en la mayor parte de la sociedad vasca así como en las fuerzas políticas ya que el propio tribunal reconoció que “se basa en pruebas indiciarias, ya que no tiene pruebas directas” y, a excepción del PP, opinaron que no ha tenido en cuenta la realidad que vive el País Vasco.

Otegi, por su parte, lejos de las declaraciones a los que nos tenía acostumbrados, reforzó sus tesis posibilista y defendió la apuesta política frente a la violencia: “que nadie abandone este camino porque vamos a ganar. Así, pidió a la izquierda abertzale tradicional que defiendan la estrategia exclusivamente política. Precisamente desde este sector opinaron que el fallo “busca imposibilitar el cambio” y confirmaron su apuesta por vías democráticas.

Apuesta por el Acuerdo de Gernika

Asimismo, la izquierda abertzale ha avalado su cambio de estrategia implicando también al Colectivo de Presos Políticos vascos (EPPK), que el pasado 23 de septiembre anunciaron su adhesión al acuerdo de Gernika. De este modo, se conseguía dar un paso que puede ser definitivo en cuanto el documento aboga por vías exclusivamente políticas y por un “definitivo abandono de su actividad armada”. La decisión de adherirse al documento, que es lo mismo que pedir a ETA el abandono definitivo de su actividad o reconocimiento a todas las víctimas, da aún más alas a la estrategia emprendida por el propio Otegi y Usabiaga y sitúa en una situación irreversible el camino hacia el definitivo final de la violencia.

Con la firma del Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK), culmina un año de debate que introdujo en las cárceles la izquierda abertzale en la que pretendía sumar fuerzas a sus tesis de utilización de las vías exclusivamente políticas para ganar el pulso que actualmente se mantiene en su entorno entre los que optan por las vías políticas y los que no se muestran favorables a seguir ese camino. Por su parte, el CPPK consiguió protagonismo y dar respuesta a su solicitud de jugar un papel en el proceso.

La decisión de los presos de suscribir el Acuerdo de Gernika es clave en el proceso ya que el texto insta a ETA a “la declaración de un alto el fuego permanente, unilateral y verificable por la comunidad internacional como expresión de voluntad para un definitivo abandono de su actividad armada”. Sin embargo, como contrapartida se pide la derogación de la Ley de Partidos, el cese de la política penitenciaria así como medidas concretas como el “traslado de presos a Euskal Herria” o la “liberación de presos con graves enfermedades” entre otros.

En este sentido, se abre el debate de si la conversión a definitiva del alto el fuego unilateral a la que se comprometió ETA en enero debe o puede estar condicionada a contrapartida alguna.

Días después de la declaración de los presos, el uno de octubre, se conoció la disolución de EKIN a través del diario Gara, que citaba como fuentes a dos miembros de su última dirección. Así, se daba un paso más hacia el fin de la violencia, aunque ETA siga sin anunciar el fin definitivo, con un movimiento que sugería que en el debate dentro de ETA se estaba imponiendo la tesis de aquellos que apuestan por vías democráticas.

EKIN, herdera de la ilegalizada KAS, se constituyó en 1999 como una organización “independentista, revolucionaria, nacional y euskaldun” con el objetivo de “agitar la sociedad y fortalecer las luchas populares con el fin de construir una nación vasca modera y competitiva”. De este modo, se ponía fin a 12 años de recorrido.

Según el diario Gara,  la disolución es el resultado de un “debate muy profundo que comenzó ya en primavera y que se deriva del cambio radical de estrategia adoptado por la izquierda abertzale” al tiempo que se pregunta si su labor está cumplida, si tiene sentido en el nuevo escenario o puede considerarse obsoleta. En este sentido, las fuentes inciden en que esta “autodisolución” supone una medida “sincera y coherente” con el nuevo escenario creado.

Desde el punto de vista de los expertos, esta disolución supone que Batasuna está arrebatando a ETA el protagonismo y el control de su aparato político, dotándolo de mayor autonomía sobre la banda mientras que la Policía duda de la voluntad que hay detrás de esta disolución.

Mientras tanto, la banda terrorista emitía un comunicado en el que adopta el compromiso de colaborar con la Comisión Internacional de Verificación, comisión promovida por el grupo del líder sudafricano Brian Currin. Sin embargo, se trata de un grupo de verificación rechazada por los Gobiernos vasco y central desde que el abogado sudafricano comenzó a plantear la cuestión ya que ambos ejecutivos no reconocen a Brian Currin otro papel que el de mediador entre Batasuna y ETA.

En el comunicado, ETA dice que han transcurrido casi 10 meses “desde que ETA declaró el alto al fuego permanente que la comunidad internacional podría confirmar”. Según manifiesta, con esa decisión “unilateral” pretende “sumarse a la trayectoria dibujada por el acuerdo de Gernika” y manifiesta “el firme compromiso con la superación del conflicto político y el final de la confrontación armada”, aunque en ningún momento se refiere a la disolución de la organización o a la entrega de armas.

En paralelo a estos movimientos de presos y de la propia banda terrorista, la izquierda abertzale no ha dejado de insistir en su apuesta por la paz y las vías exclusivamente democráticas y, en el marco del terreno de juego en el que se disputarán las elecciones del próximo 20 de noviembre, presentó la marca con la que acudirá: Amaiur. La coalición, formada por EA, Aralar, Alternatiba y la izquierda abertzale, se presentó el pasado dos de octubre en Pamplona con el objetivo de reivindicar el cumplimiento del Acuerdo de Gernika, según afirman “única hoja de ruta existente actualmente que nos llevará a la paz”,  y el derecho a decidir del pueblo vasco “sin caer en mercadeos” con un discurso que se basa en apelar a la unidad de Euskadi.

Se trata de una presentación que transcurrió sin banderas ni carteles más allá de Amaiur, cuyo logo es un puente en letras blancas y fondo azul.

De momento, la izquierda abertzale y su entorno está dando pasos que ya han abierto un nuevo escenario político en el que parece que también estarán como formación política a través de Amaiur. En este sentido, podrían esperarse todavía más pasos antes de las elecciones. Precisamente en plena campaña preelectoral y con las encuestas dando la victoria al PP, que ha adelantado una política de intransigencia al respecto, los pasos de uno y de otro lado se aceleran.


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