La Catedral de Santa María estrena una nueva cornisa

6 diciembre, 2022

La nueva cornisa está ubicada sobre el lado este del Paso de Ronda

La Catedral Santa María luce una nueva cornisa, visible desde el Cantón de Santa María y Plaza Bilbao. La cornisa es completamente nueva y también se ha rehabilitado la cubierta de la cabecera del edificio. La cornisa se ha colocado sobre el paso de ronda exterior.

La obra ha durado seis años. Antes, a principios de 2015, se preparó el camino con la colocación de una cubierta provisional para realizar los trabajos sin desproteger la obra gótica de la Catedral. Así, se desmontó el tejado, en el que se recuperaron piezas de madera y de cantería para su recolocación en la nueva obra. Entre 2017 y 2018 se construyó la nueva cornisa de cantería, y entre 2018 y final de 2020 se pudo construir la nueva cubierta que descansa en ella. Tras ello, ha habido que esperar hasta este año 2022 para poder hacer las tareas de remate final de la cornisa que ahora ya está terminada.

La obra de la cornisa consiste en un conjunto de once pequeñas bóvedas que se colocan y vuelan sobre los contrafuertes perimetrales de las tres capillas absidiales de la girola, siguiendo en el exterior la forma radial que estas tienen en su interior. A partir del presbiterio, la traza geométrica de la girola desarrolla un abanico de cinco capillas, dos de las cuales quedan embebidas en el transepto de la iglesia mientras las otras tres avanzan hacia el exterior.

"La fase gótica de la obra de la Catedral a la que pertenecen estas capillas es quizá la más interesante arquitectónicamente, pero un cambio de planes posterior dejó inconclusa su fachada exterior, que aparecía como una obra claramente inacabada. La estructura de la cubierta se había adaptado a esas formas incompletas y no daba una protección suficiente al paso de ronda de la cabecera ni a los ventanales con vidrieras de las capillas", explica la Fundación Santa María.

Las bóvedas se inclinan ligeramente hacia el interior de la iglesia para ampliar la entrada de luz a las vidrieras y acentuar la forma trilobulada de la cornisa. Sobre ellas vuela el alero del nuevo tejado con su estructura de madera y el nuevo sistema de recogida y evacuación de aguas de sus grandes faldones. Esta nueva cubierta reaprovecha el material recuperado de la anterior y se reubica a la altura que debió tener la que proyectaron los constructores medievales, apoyada sobre el triforio de la Catedral y en los muros exteriores.