La revolución egipcia vista desde la ventana

| 24 noviembre, 2011

  Óscar Fernández no necesita ver los telediarios para observar lo que está ocurriendo en la Plaza Tahrir de El Cairo. A este vitoriano le basta con mirar a la ventana y, a lo lejos, vislumbrar las manifestaciones que se están repitiendo estos días en contra del ejército egipcio, y a apenas unos días antes […]

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Óscar Fernández no necesita ver los telediarios para observar lo que está ocurriendo en la Plaza Tahrir de El Cairo. A este vitoriano le basta con mirar a la ventana y, a lo lejos, vislumbrar las manifestaciones que se están repitiendo estos días en contra del ejército egipcio, y a apenas unos días antes del inicio de las elecciones legislativas. Con 27 años, una beca del Gobierno Vasco le permitió a este licenciado en Ciencias Ambientales estar en El Cairo durante el inicio de la Primavera Árabe. Desde allí nos hace balance de estos meses de revolución, aunque también hablamos de su pasión por viajar, tras haber vivido ya en siete países diferentes.

Las protestas han vuelto a la Plaza Tahrir contra el ejército. ¿Hay riesgo de mayores enfrentamientos o de una posible guerra civil?

-El lunes que viene es el primer día de la elecciones legislativas (se celebran en tres fases), y no se puede predecir lo que va a pasar. Lo que ocurre ahora en Tahrir no es el reflejo de lo que puede deparar el futuro, ya que no todas las fuerzas políticas estan presentes, ni han dado a conocer su punto de vistal. El lunes se pondran todas las cartas sobre la mesa.

-¿Cómo se encuentra ahora mismo el país, unos meses después del derrocamiento de Mubarak?

mubarak1-Las decisiones tomadas por el ejército en estas últimas semanas han vuelto a sacar al pueblo a la calle en lo que se conoce ya como la segunda revolucion… Es una pena que los militares apoyasen al pueblo durante la revolución, y ahora parece que lo hicieron por intereses propios. Son reacios a dejar paso a un gobierno elegido por el pueblo… ¿Qué mas hace falta en Egipto para conseguir una democracia real?-Tras la salida de Mubarak hubo varios dias de celebraciones y la gente no podía estar mas feliz.  Pero la transición no ha sido, ni de cerca, tal y como se la podía imaginar el pueblo. Mubarak se fue, pero la mitad del antiguo régimen seguía en sus puestos. Hubo actos  violentos en la ciudad, como el ataque desmesurado por parte del ejército a una manifestación de cristianos, con un saldo de 23 muertos hace unos meses.

-Volviendo a los inicios de la revolución, ¿cómo los viviste desde el primer plano?  

-Yo acababa casi de llegar a El Cairo cuando empezaron los rumores de que Egipto sería el siguiente país africano en levantarse, después de Túnez. Mis compañeros de trabajo y amigos dudaban en un principio de la efectividad de esas primeras manifestaciones, pero todos nos quedamos sorprendidos de la respuesta del pueblo egipcio, saliendo todo el mundo a la calle, coordinados y bajo el mismo lema. Los primeros días fueron de desconcierto y curiosidad por nuestra parte. Incluso nos acercábamos a la plaza Tahrir.

-Sin embargo, el Gobierno intentó anular estas protestas

-Cinco días después el régimen empezó a tomar medidas para frenar las protestas pacíficas. Empezaron los enfrentamientos con la policía (aunque pocos días después, la policía desapareció de las calles), quitaron internet y las conexiones telefónicas, se “abrieron” todas las carceles de El Cairo, hubo ataques deliberados contra los protestantes… Todo para crear miedo y confusión y evitar que la gente se manifestase.

Se impusieron toques de queda, y comenzaron los saqueos. Mucha gente volvió a sus barrios a proteger lo suyo, e increíblemente, sin que nadie organizara nada, todo el mundo se coordinó en cuestión de horas.  Además, los comercios estaban cerrados y las cadenas de supermercados se quedaban sin provisiones. Cerró la bolsa, y se cancelaron muchos vuelos.

mubarak3-¿Sentísteis peligro en algún momento?

-Para nada, era una revolución en contra del régimen, no en contra de los extranjeros. Además, se preocupaban para que estuviésemos bien en todo momento.

-En cualquier caso, tuvisteis que abandonar El Cairo

-El gran problema llegó cuando grupos “pro Mubarak” comenzaron a enfrentarse violentamente contra los protestantes de la plaza Tahrir… Entonces la embajada decidió evacuarnos del país, ya que era absurdo tenernos en casa esperando, sin poder trabajar ni hacer una vida normal. Cuando llegamos al aeropuerto, aquello era una autentico caos. Miles de personas intentando salir del país de cualquier manera, gente moviéndose de un lado a otro con maletas, niños, y el lugar colapsó.  Por suerte, nuestro avion salió sin problemas, y pudimos llegar a España. Con alivio por una parte, pero con un sentimiento de fracaso por otra… Yo no me quería haber ido de El Cairo, la verdad.

-¿Se veían ganas de cambio en Egipto?

-Por supuesto, esa era la base de la revolución. Se quería un cambio ya, y se unieron todos por una misma causa: echar al régimen de Mubarak del poder. No se tenía muy claro lo que vendría después, ya que durante los años de dictadura estaba prohibido cualquier tipo de oposición.

-¿Qué es lo que más te impactó en aquellas jornadas?

-Las imágenes que se veían por la tele eran dantescas. No me podía creer que fuese posible tratar así a tu propio pueblo. Pero lo que mas me marcó de aquellos días era la unión del pueblo. Egipto es un país con clases sociales muy marcadas, y en la vida cotidiana es muy raro que interactúen. Además, hay dos religiones principales, musulmanes 90% y cristianos 7-8%, y durante esos días, todo el mundo se echó a la calle y se olvidaron de todo lo demás… Fueron unos días muy bonitos en el país.

Las imágenes que se veían por televisión eran reales, si bien El Cairo es una ciudad enorme, con mas de 22 millones de habitantes, por lo que si evitabas las zonas céntricas cercanas a Tahrir, no había ningún problema. Me preocupaba pensar que podía estar pensando mi familia en España, ya que no pude comunicarme con ellos muy a menudo para comentarles que estábamos en una zona tranquila y, que aunque podíamos ver la plaza Tahrir desde la ventana, en nuestro barrio no hubo enfrentamientos violentos que pudiesen hacernos peligrar.

-¿Es muy diferente su cultura de la nuestra? ¿Su poder adquisitivo?

-Esta claro que nuestras sociedades son diferentes. Sólo hace falta pasar unas horas en la ciudad para darse cuenta de miles de diferencias. Pero viviendo un tiempo en un país musulmán, te das cuentas de que tampoco somos tan diferentes. Egipto está muy vinculado a la religion, y la religion musulmana impone normas de conducta que “chocan” mucho con nuestro estilo de vida. Pero si lo piensas bien España ha sido (por suerte cada vez menos) un país muy arraigado al cristianismo.

Nos choca pensar que los musulmanes “sufran” por no comer ni beber en las horas de sol durante el Ramadan, pero no seré el único que ha vivido en una familia donde no se ha comido carne en los días de Cuaresma. Impresiona ver el fervor de los rezos y las llamadas a la oración, pero hasta día de hoy, no he visto a nadie pegándose latigazos en la espalda como pasa en localidades españolas en Semana Santa.

El tema de la mujer sí puede ser el más peliagudo del choque cultural (con el que yo personalmente más choco aun habiendo pasado un año entero viviendo aquí), pero ¿Como era España hace 50 años cuando las mujeres no podían ni sacar dinero de los bancos sin consentimiento de su marido?. Sólo hay que ir a un pueblo pequeño de la “España profunda” para descubrir que las señoras mayores de nuestro país no visten tan diferente de las mujeres musulmanas, de negro riguroso y tapadas hasta el cuello, e incluso a veces con pañuelo en el pelo.

España ha cambiado gracias a que las nuevas generaciones han tenido una visión mas abierta y menos conservadora… Así que demos tiempo y libertad a estos países a que evolucionen de la forma que ellos consideren. Si bien parece ser que Egipto apunta a “musulmanizarse” mucho más, las nuevas generaciones de egipcios (que no son pocos) tienen una forma de ver las cosas que nos sorprendería ver cuán parecidas son a las nuestras.

-¿Hay muchas diferencias económicas?

-Hay clases sociales muy marcadas en este país. La clase alta del país tiene un poder adquisitivo altísimo, y las clases bajas rozan muchas veces niveles de pobreza. El Gobierno intenta luchar contra esto y poco a poco va floreciendo una clase media egipcia que puede reestructurar el perfil social del país.

-¿Qué te llevó en un inicio a ir a El Cairo?

-Tras una beca en Portugal volví a España en busca de trabajo. Y al final sólo encontré en hostelería. Busqué mil programas de becas, prácticas, y entre ellas, las becas de Internacionalización del Gobierno Vasco, con las que me destinaron a El Cairo un año para trabajar en la oficina comercial. No era uno de los destinos que estaban entre mis preferencias, ya que tenía puestas mis esperanzas en el sudeste asiático (aunque realmente cualquier destino fuera de Europa me hubiese gustado).

20 libros o cinco minutos

-Eres un trotamundos. ¿Cómo se consigue visitar tantos países y vivir en tantos lugares con 27 años?

El gusanillo de viajar me picó con 15 años cuando salí de España por primera vez para pasar un verano en Irlanda estudiando inglés. Doy gracias a mis padres que en aquella ocasion me permitieron económicamente poder dar ese paso. Empecé, con 16 años, a compaginar mis estudios con trabajos en hostelería y servicios. He pasado por todo: comida rapida, comercial puerta a puerta, restaurantes, teleoperador, bares…

He tenido suerte de poder participar en 3 intercambios en la universidad, lo que me permitía viajar mientras acababa mi carrera de ciencias ambientales. Y despues he participado en varios programas de practicas en el extranjero, en Bolivia, Alemania, Inglaterra, Portugal y ahora Egipto, por lo que he podido seguir formándome sin dejar de hacer lo que más me gusta.

-¿Hasta dónde asciende la lista de países visitados?

-De momento he vivido en 7 países (España, Chile, Bolivia, Alemania, Portugal, Inglaterra y Egipto) por periodos inferiores a un año. Y he viajado ya por 40 países repartidos por Asia, África, América y Europa.

Y siempre que he vivido en un país he intentado aprender el idioma, por que hay muchas cosas, del propio país y de la forma de ser de las personas, que no se pueden entender sin unas nociones básicas del idioma. Hablo inglés, alemán, un poco de portugués y ahora estoy con el árabe. Hablarlo aunque sea un poquito te hace ver estos países con otros ojos, y poder interactuar con la gente es muy gratificante.

También debo reconocer, y lo tengo muy presente, que si tengo este “estilo de vida” es gracias a que tengo un gran apoyo de mi familia en España. Es muy fácil pensar que todo el mundo podría vivir de esta manera… pero no es así. Yo soy hasta el momento “autosuficiente” pero en el fondo sé que si un día las cosas se tuercen y empiezo a tener problemas, siempre tendré un lugar al que volver sin ningún tipo de reprimenda.

-¿Por qué te gusta tanto viajar y conocer nuevos mundos?

-Asentarme en un lugar, por el momento, no es lo mío. Necesito nuevos retos que me hagan emocionarme por las cosas, y que saquen al niño curioso que nadie debe perder. Viajar me mantiene vivo, es lo que me hace feliz, me hace crecer como persona, 5 minutos en un lugar valen mas que leer 20 libros sobre el país… Te abre la mente a nuevas realidades que ni siquiera pensaste que pudiesen existir.  Es una aventura y un reto a la vez… Y de momento no creo que haya tenido suficiente, aunque sí es verdad que empiezo a comprender las consecuencias de todo esto.

-¿Sientes nostalgia por algún lugar?

-Tengo la sensación de no pertenecer a ningún lugar, ni siquiera en mi ciudad natal; he conocido mucha gente, y sé que muchos los tendré presentes el resto de mi vida, pero es complicado profundizar en relaciones personales cuando hay tanto kilómetros de distancia, hasta la fecha no he tenido ninguna pareja estable, y la verdad que empiezas a plantearte todas las cosas bonitas que estas perdiendo tambien…

-¿Algún nuevo destino en mente?

-En un mes me mudo a la India, con la segunda fase de las becas del Gobierno Vasco a trabajar con una empresa vasca a ayudarla a expandir su negocio en aquel país. En el horizonte ya tengo nuevos países que me muero de ganas de explorar: Bhutan, Pakistan, Sri Lanka…  ¡Y que la lista no termine!!

*Todas las fotografías fueron tomadas por el propio Óscar Fernández


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