La Transición en el Ayuntamiento de Vitoria: los concejales que iniciaron la democracia

| 15 enero, 2021

Concejales como José Ángel Cuerda o María Jesús Aguirre llegaron a ser concejales antes de las primeras elecciones democráticas

El 3 de abril de 1979 se celebraron las primeras elecciones democráticas tras más de cuarenta años de dictadura. El candidato más votado fue José Ángel Cuerda, que se presentaba por el PNV. Con aquellas elecciones se puso fin a los ayuntamientos de la estructura franquista. Unas corporaciones que, desde el fallecimiento del dictador en noviembre de 1975 hasta aquel abril de 1979, tuvieron que hacer frente a infinidad de problemas.

La inestabilidad social y política de aquellos años, la amenaza terrorista y un importante déficit de legitimidad frente a sus propios vecinos fueron algunas de las principales dificultades a las que se tuvo que hacer frente desde los consistorios.

Durante esos poco menos de cuatro años Vitoria-Gasteiz tuvo dos alcaldes. El primero José Casanova, que gobernó desde el 29 de enero de 1974 hasta el 30 de junio de 1977. Y el segundo, Alfredo Marco Tabar: permaneció en el cargo entre 1977 hasta las elecciones de 1979.

Toma de posesión de José Casanova. Norte Exprés 31-01-1974. Hemeroteca Liburuklik.

Toma de posesión de José Casanova. Norte Exprés 31-01-1974. Hemeroteca Liburuklik.

Concejales renovadores


El ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, como el del resto de ciudades, no fue ajeno a los cambios que se produjeron a lo largo de la dictadura. Así lo explica en su libro ‘La reinvención de una ciudad’ la historiadora local Virginia López de Maturana. Ya en los años 70, pese al control que el régimen tenía sobre la institución, fueron incorporándose a la vida municipal los denominados concejales “renovadores” otorgando cierta apertura a la institución. Estos concejales, más vinculados a la cuestión social que a una oposición política, jugaron un papel fundamental durante estos años y sobre todo a partir de 1979 como dice Virginia López de Maturana.

Estos concejales renovadores eran una pequeña parte del pleno municipal. Eran elegidos mediante votación, aunque no iban con unas siglas por detrás. Una votación en la que sólo podían participar los cabezas de familia siempre que se hubiesen inscrito en el censo y acreditasen dicha condición.

El exalcalde José Ángel Cuerda, María Jesús Aguirre, Mercedes Villacián (quienes luego terminarían en el PNV), José Pérez Valderrama o Vidal Sucunza (miembros del PSOE) son algunos de los nombres de estos concejales.

Además algunos concejales de Vitoria eran a su vez procuradores en las Cortes franquistas. Era el caso del propio Casanova y Marco Tabar. Ambos votaron a favor de la Ley para la Reforma Política en noviembre de 1976. Mediante esta ley, los propios procuradores ponían fin a las últimas cortes franquistas, iniciándose la reforma del propio sistema y permitiendo unas elecciones democráticas.

Los años de la Transición fueron años de gran efervescencia política en todos los ámbitos, desde la calle hasta las instituciones políticas. Calle Dato en 1978. Federico Arocena Andrés. AMVG.

Los años de la Transición fueron años de gran efervescencia política en todos los ámbitos, desde la calle hasta las instituciones políticas. Calle Dato en 1978. Federico Arocena Andrés. AMVG.

Durante el mandato de José Casanova, el debate político se fue abriendo un hueco en el pleno. Hubo mociones sobre temas como la foralidad, la amnistía o el euskera. Temas que los concejales renovadores fueron presentando. A la corporación presidida por Casanova le tocó vivir los difíciles momentos del 3 de marzo de 1976. Al día siguiente de la masacre el ayuntamiento, en sesión extraordinaria, adoptó diferentes acuerdos en los que lamentaba los hechos, expresaba su disconformidad con la actuación gubernamental y manifestaba su preocupación por los medios utilizados.

Las reivindicaciones vecinales adquirieron gran importancia en este periodo. Pancarta en el barrio de Zaramaga en contra de la contaminación de Forjas Alavesas en 1978. Federico Arocena Andrés. AMVG.

Las reivindicaciones vecinales adquirieron gran importancia en este periodo. Pancarta en el barrio de Zaramaga en contra de la contaminación de Forjas Alavesas en 1978. Federico Arocena Andrés. AMVG.

En verano de 1977, Casanova cesó en el cargo. Volvió a su empleo como juez municipal hasta 1979, cuando abandonó el puesto por amenazas de ETA. En el cargo le sucedió Alfredo Marco Tabar, recién elegido senador por la UCD (partido más votado en Álava en las primeras elecciones tras la muerte de Franco).

No fue el único miembro de ayuntamiento elegido en aquellas elecciones. José Ángel Cuerda también resultó elegido como diputado por el PNV. Aquel verano de 1977 fue un verano de cambios en el ayuntamiento, pese a que el propio Marco Tabar, en su jura del cargo, indicó el carácter continuista que quería mantener en relación a la tarea desempeñada por su predecesor.

Inauguración del nuevo pasaje comercial entre las calles Postas y General Álava: Ángel Loza, Ramón Buesa, Alfredo Marco Tabar y Javier Vera-Fajardo. 19 de noviembre de 1977. Fondo Fundación Sancho el Sabio.

Inauguración del nuevo pasaje comercial entre las calles Postas y General Álava: Ángel Loza, Ramón Buesa, Alfredo Marco Tabar y Javier Vera-Fajardo. 19 de noviembre de 1977. Fondo Fundación Sancho el Sabio.

Pese a ello, los cambios y reivindicaciones sociales se abrieron paso en el día a día municipal, ya fuera por convencimiento, necesidad o pragmatismo político. Prueba de ello fue la izada de la ikurriña el 25 de julio en el balcón del ayuntamiento. La ikurriña había sido legalizada en el mismo enero de 1977. La izada tuvo lugar a las 9 de la mañana y estuvo muy concurrido según las crónicas de la época. Los encargados del izado fueron los concejales renovadores María Jesús Aguirre, Mercedes Villacián y José Pérez Valderrama.

Norte Exprés de 26-07-1977. Hemeroteca Liburuklik.

Norte Exprés de 26-07-1977. Hemeroteca Liburuklik.

Desde el verano de 1977 hasta abril de 1979 Marco Tabar tuvo la difícil tarea de dirigir un ayuntamiento que aun continuaba sin haber sido elegido democráticamente. Además, algunos de sus miembros ya formaban parte de partidos políticos muy diferentes entre sí. Aquel consistorio formado por concejales de la última corporación franquista era un claro ejemplo de las transformaciones sociales y políticas que la propia ciudad estaba viviendo y reflejo de las diferentes sensibilidades que convivían en el mismo y que se vieron incrementadas tras las elecciones de 1977.

Durante este segundo periodo se aprobó la Constitución en referéndum (78,79% de síes en Vitoria-Gasteiz) y se celebraron las segundas elecciones al Congreso y Senado: UCD volvió a ser la primera fuerza en Álava, seguida del PSOE y el PNV quien experimentó un importante ascenso respecto a 1977.

Calle Valladolid a finales de la década de los setenta. Federico Arocena Andrés. AMVG.

Calle Valladolid a finales de la década de los setenta. Federico Arocena Andrés. AMVG.

Además de los cambios políticos, el ayuntamiento en aquellos años tuvo que hacer frente a problemas propiamente municipales. Los efectos de la crisis económica no fueron ajenos a su tarea. El rápido crecimiento que había experimentado la ciudad en los años anteriores, pese a la planificación, había producido problemas en algunas zonas de la ciudad.

Principalmente barrios obreros que carecían de servicios adecuados de limpieza, transporte o educativos, así como una deficiente urbanización. La sobredimensión de algunos proyectos de empresas públicas como VIMUVISA, provocó la crisis de esta sociedad. Así el ayuntamiento tenía a finales de la década miles de metros cuadrados para la expansión de la ciudad que, debido a la crisis, tardarían años en urbanizarse y que suponían una gran carga.

También hubo por aquellos años importantes cambios en la ciudad como la aprobación del controvertido proyecto de la Plaza de los Fueros de Luis Peña Ganchegui y Chillida. Se continuó la expansión de la ciudad con los barrios de Sansomendi y Aranbizkarra, así como la apertura de los parques de Arriaga y la primera fase del parque del Norte.

Al mismo tiempo, se urbanizaron la plaza de Santa Bárbara y la antigua manzana de Orbea. Por último, se abrieron las nuevas piscinas de Mendizorroza y se iniciaron los estudios de los proyectos de peatonalización del centro y Casco Viejo, que no verían la luz hasta la década de los ochenta.

La plaza de los Fueros fue unos de los proyectos más controvertidos de aquella época. Aspecto de la plaza hacia 1980-81. Fondo Fundación Sancho el Sabio.

La plaza de los Fueros fue unos de los proyectos más controvertidos de aquella época. Aspecto de la plaza hacia 1980-81. Fondo Fundación Sancho el Sabio.

 

Hay sólo 1 comentario. Yo sé que quieres decir algo:

  1. Patatero dice:

    En cuarenta años, el retoño de Guernica, poco ha crecido, con respecto a los plataneros que se ven en la calle Independencia, parecido a la inteligencia de muchos políticos, comenzando por aquellos que permitieron tirar la plaza de abastos, en vez de restaurarla y, montar esta maravillosa mole de granito, que verdaderamente, no se para que sirve. Respetando a los autores de la misma. Crónicas y chanchullos vitorianos.

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