La violencia se "contagia" entre los menores de Sansoheta: "Es inaguantable trabajar así"

15 noviembre, 2018

Trabajadores de Sansoheta y Bideberria piden nuevas instalaciones y acabar con el cajón de sastre que provoca un aumento de la violencia

Los trabajadores de los centros Bideberria y Sansoheta para menores han denunciado este jueves la situación insostenible que se vive en estos centros de tutela foral. Los trabajadores han denunciado el mal estado de las instalaciones, y al mismo tiempo han alertado de la conflictividad que se produce en estos centros, contra los propios trabajadores y entre menores. En los últimos días ha habido al menos dos agresiones a trabajadores.

"El grado de conflictividad es contagioso y creemos en la reinserción de estos menores con un proceso adecuado y con el cumplimiento de los derechos que ellos tienen", han señalado. Para ello el primer paso es separar los menores con problemas distintos.

Concentración trabajadores Sansoheta"Sansoheta es un cajón de sastre, cualquier menor tiene cabida: mezclan menores con distintos problemas", denuncian los trabajadores, entre ellos menores violentos. Y esto se traduce en un "aprendizaje en la conflictividad". Sansoheta tiene espacio para 24 menores con modificación de conducta, pero según la ley debería acoger sólo a 10 menores con modificación de conducta si además tienen conflictividad.

"Son hogares en los que se tiene que favorecer la integración, pero al haber conflictividad se convierten en espacios donde unos aprenden de otros conductas violentas. No podemos ejercer labor educativa adecuada", sostienen. "Es inaguantable trabajar así y pedimos a Diputación que tome cartas en el asunto", insiste otro trabajador del centro.

Los trabajadores reclaman nuevos centros especializados para no mezclar menores con problemas distintos. También insisten en la falta de soluciones desde Diputación, y denuncian el mal estado de las instalaciones: "No reúnen las condiciones y se vulneran sistematicamente los derechos de los menores. Hay que reformar y adecuar las instalaciones y crear una mayor dotación para garantizar una correcta contención emocional y no la contención física que se pretende instaurar desde las instituciones".

Los trabajadores y representantes sindicales de Bideberria y Sansoheta han comparecido en rueda de prensa acompañados por responsables de Bideberria. Ambos centros son diferentes, pero tienen problemas similares. Sansoheta atiende a menores conflictivos y Bideberria a menores extranjeros no acompañados (Menas), pero en ambos centros la situación se ha ido de las manos. Y lo mismo ocurre en Estibaliz, otro centro para menores violentos.

El problema es importante entre los trabajadores: "La situación se hace difícil, hay un alto grado de ansiedad y sensación de impunidad. La sensación de no saber qué te espera. El equipo tiene ganas de hacer su trabajo, pero cambiando un poco la situación en que trabajamos". Las bajas se han multiplicado en los últimos días.

Otro de los trabajadores ha lamentado que "no se puede trabajar así porque no tenemos herramientas para trabajar con estos conflictos y con chavales violentos. Nosotros tenemos que trabajar dignamente en un sitio agradable. No podemos trabajar desde el miedo"