Las 20.000 pegatinas de Sancho el Sabio

25 agosto, 2022

La Fundación Sancho el Sabio tiene un fondo documental con más de 20.000 pegatinas desde la Transición

Las pegatinas son elementos efímeros, de apenas unos días, o incluso horas, de duración. Un pequeño papel adhesivo creado para un acto concreto, una reivindicación, una fiesta... Y, al terminar, se retira y, por lo general, va  a la basura. Pero no en la Fundación Sancho el Sabio. La institución vitoriana ha visto como pocos el valor histórico de estas piezas y desde hace años las colecciona. Ya tiene más de 20.000 guardadas.

Sancho el Sabio pegatinas

Movimientos sociales, partidos políticos, cuestiones ecologistas, reivindicaciones culturales y feministas copan el grueso de estas pegatinas, que proliferaron a raíz de la Transición. En ellas quedan inmortalizados mensajes a favor de una escuela pública y una universidad vasca, el reclamo femenino del divorcio como un derecho constitucional, la oposición a las centrales nucleares o las peticiones de los trabajadores del comercio para no comprar los sábados por la tarde.

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También el apoyo al PTE (Partido del Trabajo en España), la amnistía, la autodeterminación, la defensa de la Liga de la Juventud Comunista para que la mayoría de edad y el voto fueran a los 16, los primeros Aberri Eguna y Korrikas, el 3 de Marzo vitoriano o el aniversario del bombardeo de Gernika.

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Y no faltan las pegatinas festivas, como las que reflejan la evolución de las cuadrillas de Blusas y Neskas de Vitoria-Gasteiz. Temáticas que se repiten, además de los conciertos, el antimilitarismo o la tauromaquia, en los 70.000 carteles también guardados en la Fundación Sancho el Sabio.

70.000 carteles

"No es un fondo habitual en centros de documentación y bibliotecas", reconoce Jesús Zubiaga, director de esta institución surgida en 1955 y que, desde 1964, es también centro documental. El interés surgió hace ya muchos años. "Nos vimos empujados al ver que todos los movimientos sociales, políticos y culturales... Todo ese magma que había, sobre todo a raíz de la Transición, se expresaba en este tipo de soporte", explica. Por eso, a mediados de los años 80 empezaron a recopilar este tipo de materiales.

Sancho el Sabio carteles

También los carteles, o afiches como los llaman. Los 70.000 que tienen pueden parecer muchos. Pero según Zubiaga, "será un 20% de lo que se ha producido". Aunque hay algunos de la época del carlismo y de la guerra civil, la colección potente empieza con la Transición. Las cuestiones políticas, y las elecciones, eran las que generaban mayor cantidad de material. "Me acuerdo de las primeras elecciones, con calles empapeladas, suelos y paredes llenos de ellos", rememora.

Porque en el País Vasco "el cartel político ha sido fundamental, hay una efervescencia de movimientos y tendencias que en otros ámbitos geográficos y culturales no se ha dado. También en el tema de la promoción y evolución de apoyo al euskera", apunta Zubiaga.

Sancho el Sabio cartelería

Para conseguir todo este material, era la propia Fundación Sancho el Sabio la que acudía a los partidos y colectivos para pedirles que guardaran estas pegatinas y carteles. "No ha habido costumbre de archivarlos. Teníamos que ir nosotros a ellos, pero aprendieron a conocernos, les decíamos que si querían que perviviera en el tiempo y se conociera, había que guardarlo", añade.

Los Benedictinos de Lazkao

También la colaboración con la Fundación Benedictinos de Lazkao, en el convento de los monjes benedictinos, ha resultado clave. "Los benedictinos son una orden religiosa con unas bibliotecas magníficas. La Fundación la dirige Juan José Agirre, más conocido como el aita Aguirre. "Él se formó en Montserrat, donde recogían mucho tema de este tipo publicaciones y revistas de movimientos culturales. Vino con esa idea y la promovió", agradece Zubiaga.

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Hasta el punto de que hoy es el otro centro de referencia con un amplio archivo social y político de estos materiales. En Sancho el Sabio no se limitan. Lo cultural y festivo también tiene hueco en sus álbumes de pegatinas, carteles, fanzines, dossieres, octavillas, pines… Ya sean hechos a mano o con una estética más profesional, con lemas de gran dureza o imágenes de mofa.

El único requisito es que se ciña al ámbito cultural vasco: Euskadi, Navarra y la parte vasco-francesa. Claro que también tienen en cuenta las numerosas casas vascas repartidas por todo el mundo. Y, siempre, con una idea clara. "No hacemos ni debemos hacer distinción ideológica. Aquí está reflejada desde la extrema izquierda a la extrema derecha. Sí hay propaganda o material que podría considerarse sensible por tema de violencia, pero nunca se hace promoción de ello. Se trata de documentar en nuestro mundo que está ahí", matiza Zubiaga.

Sancho el Sabio Fundación pegatinas

Testimonios más o menos elaborados de una época, unas ideologías, reivindicaciones y problemáticas que, de otra forma, quizá no habrían pervivido. Así, en cambio quedan fijados para la posteridad. El reflejo de una sociedad guardado en un claustro neogótico que envuelve una caja de vidrio.

Fundación Sancho el Sabio sede

Sede de la Fundación Sancho el Sabio en Betoño.

Y que atrae a personas de todo el mundo. Desde Estados Unidos a Suecia, Alemania, países de Europa del Este o Italia llegan estudiosos para investigar estas colecciones. Muchas de las cuales también pueden consultarte a través de Internet, puesto que parte de sus fondos están digitalizados. Ahora cuentan con 11 millones de imágenes online, el equivalente a 7 Terabytes.

Fondo documental de 3 kilómetros

Pero es que su fondo documental abarca los 3 kilómetros. Un repositorio con joyas como los 112 mapas de Ortelius, cartógrafo de Amberes que en el siglo XVI mapeó el mundo conocido. Su Theatrum Orbis Terrarum es considerado el primer atlas moderno. O el mapa donde se recoge la campaña de Wellington en España y donde no falta la Batalla de Vitoria.

Sancho el Sabio mapa Batalla de Vitoria

Mapa que hace referencia a la Batalla de Vitoria.

En sus archivos también conservan, entre otros atractivos, un incunable (una bula de Burgo de Osma impresa en Pamplona en 1497), un libro de recetas en euskera del siglo XIX, un manuscrito con una colección de sermones en euskera, otro de Policarpo Balzola, el inventor de la calculadora, el primer libro de física traducida al euskera o un fuero general del Reyno de Navarra datado en 1595.

"Hay cosas que solo están aquí", confirma el máximo responsable de Sancho el Sabio. Sin embargo, para él, todo lo archivado anterior a 1958, como libros religiosos, de cocina, novelas, viajes… "es una joya". En esa fecha es cuando se establece el depósito legal en España "y, de todo lo que se edita, hay que dar varios ejemplares que se conservan en la Biblioteca Nacional u otras instituciones. Pero antes de entonces no hay constancia".

Sancho el Sabio depósito

El fondo documental abarca 3 kilómetros de archivos.

Por eso el suyo es un fondo único del que carecen muchas instituciones públicas. "La Administración vasca está haciendo una biblioteca digital y tiene medios pero no fondos, si durante años no se han guardado las cosas, ahora de dónde las sacas", incide Zubiaga.

Y, si bien Internet les ha abierto una nueva ventana de atracción, anima a todo el mundo a acercarse hasta Betoño y visitarlos. "No se trata solo de investigar, puedes conocer la prensa de cuando naciste, informarte sobre la calle donde vives, tus apellidos, descubrir anuncios, tiendas… Todo eso puedes encontrarlo aquí y es otra forma de acercarte a nosotros", invita.