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Las dudas y las incógnitas marcan el futuro baskonista

15 julio, 2014

El Laboral Kutxa siempre se ha vuelto a convertir en uno de los protagonistas del periodo estival. Constantes rumores se asocian siempre al futuro deportivo del equipo que, sin embargo, este verano vive un periodo mucho más importante a otros niveles que van más allá de lo puramente deportivo. - Identidad: la crisis de identidad […]

baskonia abonadosEl Laboral Kutxa siempre se ha vuelto a convertir en uno de los protagonistas del periodo estival. Constantes rumores se asocian siempre al futuro deportivo del equipo que, sin embargo, este verano vive un periodo mucho más importante a otros niveles que van más allá de lo puramente deportivo.

- Identidad: la crisis de identidad del club es importante. Reflejada sobre la cancha durante las últimas dos temporadas donde el equipo no ha sabido conectar con la grada y se han perdido las señas de identidad que han llevado a agrietar la comunión perfecta que existía entre el equipo y su afición.
Una afición que está desorientada y desencantada más allá de los resultados. No es el qué, sino el cómo de un equipo que en poco tiempo se ha acostumbrado a acumular derrotas mostrando una carencia absoluta de ambición en determinados momentos de la temporada. La llamada refundación con la que Josean Querejeta trató de pegar un "volantazo" va camino de quedarse en un mensaje más mediático que otra cosa y la campaña de renovación de abonados apelando al sentimentalismo y buscando tocar la fibra de ese abonado desencantado, tal vez, llegue demasiado tarde. El club ha tardado mucho en acordarse de una masa social fiel cuyo bolsillo se ha ido sangrando constantemente y que ha recibido pocos guiños por parte de un club que ahora viendo el desolador aspecto del Buesa Arena en el 80% de los partidos ha decidido agarrarse a un palo ardiendo y tocar la corazoncito. Tal vez sea tarde y el club debería ir pensando en fórmulas para cerrar parte del Buesa Arena, aglutinar a la gente y recuperar algo del aroma del viejo Buesa porque la frialdad que ofrece el renovado recinto ha provocado que, poco a poco, se convierta en una cancha cómoda para rivales que hasta hace bien poco viajaban a Vitoria buscando realizar una gesta. El juego no acompaña, el carácter de la plantilla tampoco y el escenario es cada vez más gélido. Recurrir al corazón es un camino demasiado manido cuando no hay argumentos alrededor.

- Económico: es el aspecto que marca, probablemente, todo lo demás. Hoy por hoy las arcas del club no atraviesan un momento muy boyante, como en el caso de la mayoría de los clubes ACB, y eso se traslada a todos los niveles del club. La ampliación de capital sigue su rumbo y las pocas cifras que salen a relucir hablan de éxito pero la transparencia, como suele ser habitual en el Baskonia, brilla por su ausencia y las dudas en torno al funcionamiento del movimiento "Soy Baskonia Naiz" son lógicas.

En patas que soportan la mesa, Baskonia goza de la "tranquilidad" que supone contar con la figura de un buen sponsor principal (con la duda de que pasará en el futuro cercano) y el respaldo institucional (aunque Josean Querejeta casi siempre se muestre insatisfecho). A partir de ahí, no se ha conseguido encontrar un co-patrocinador de garantías que dotara de más estabilidad al proyecto y las inyecciones de dinero en forma de nuevos acuerdos se han reducido en los últimos tiempos, como es de esperar visto como está el panorama. Además, desconocemos cual ha sido la implicación de los actuales patrocinadores en la ampliación de capital y si esta pasará factura a la hora de renovar futuros acuerdos. Otra de las patas que soporta esta mesa son los ingresos por abonos y ahí, volvemos a pisar el terreno anteriormente comentado y donde Baskonia se está jugando un partido mucho más importante de lo que parece porque de perder el respaldo social, bajando de 9.000 abonados a unos 6.500, 7.000, se resentirían muchos más aspectos que las arcas.

- Deportivo: sinfín de dudas marcadas por lo comentado anteriormente. El club tiene que definir un proyecto deportivo claro y ambicioso y, a día de hoy, da la sensación de no tener nada claro que rumbo tomar. Con el proyecto descabezado sin entrenador, el equipo puede perder a sus dos mejores jugadores (Pleiss y Nocioni) que serán muy difíciles de remplazar (casi imposible en el caso del argentino) y los nombres que se empiezan a asociar no parecen ser más que un segundo capítulo de lo vivido esta temporada. No se ha acertado y hay que decirlo y aceptarlo. Los aficionados han disfrutado durante gracias al gran ojo baskonista a la hora de fichar. Sin embargo en los últimos años los fallos son más marcados que los aciertos. Sirva de ejemplo la posición de base donde, entre las dos últimas temporadas, han pasado Cabezas, Hodge, Rochestie, Cook, Heurtel, Van Oostrum, Poeta o Renfroe. Lo mismo que el puesto de escolta anotador donde se llevan años sin contar con un "killer" regular y fiable.

A 15 de julio el Baskonia 14/15 es indescifrable pero lo más preocupante es saber si en el club tienen claro lo que quieren. La casa no se debe construir por el tejado y no nos llevemos a engaños porque, salvo sorpresa, Baskonia no volverá a asomar por las finales de manera regular al menos durante en varios años. Y eso el aficionado lo tiene que saber, igual que lo sabía hace 20 años. Quizás el socio no necesita que le tiren flechas de Cupido para renovar su abono, y simplemente quiera un proyecto, una identidad reconocible y algo de transparencia para poder sentirse identificado con sus colores. Las dudas sobre ese proyecto y esa identidad son, a día de hoy, mayores que las certezas.