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Los mosquitos toman el agujero de la Estación

3 septiembre, 2012

Vitoria-Gasteiz ha contado durante todo este verano con una piscina más de las ya habituales. Una piscina a la que, sin embargo, no han podido acceder los bañistas. El agujero de Euskaltzaindia, ese en el que iba a ir el malogrado Bai Center y en el que se espera ubicar la estación de autobuses lleva […]

Vitoria-Gasteiz ha contado durante todo este verano con una piscina más de las ya habituales. Una piscina a la que, sin embargo, no han podido acceder los bañistas. El agujero de Euskaltzaindia, ese en el que iba a ir el malogrado Bai Center y en el que se espera ubicar la estación de autobuses lleva muchos meses lleno de agua. Se ha convertido en una balsa. Y ello pese a que una de las 'piscinas' se ha tapado con la piedra y la tierra que se ha ido extrayendo de las oficinas municipales de San Martín.

Esta acumulación de agua estancada ha provocado un importante aumento de mosquitos en la zona. Un aumento que se ha notado no sólo durante el verano. También antes de que llegase el calor los vecinos advirtieron un aumento de las picaduras. En la Farmacia situada en la Plaza Euskaltzaindia reconocen que ya antes de la época de mosquitos vendieron todo tipo de productos relacionados con estas picaduras de insectos.

Larvas de Mosquito en la parada de Euskaltzaindia

Han sido varios los vecinos que han transmitido su preocupación al Ayuntamiento. Ya antes del verano se reclamó el bombeo del agua estancada, algo que no se produjo. De esta forma, la zona se ha convertido en un criadero de mosquitos, incrementando las picaduras más de lo habitual.

Sorprenden además las imágenes de la parada del Tranvía de Euskaltzaindia, en la que se puede apreciar claramente cómo están llenos de larvas de mosquito  los diversos paneles de la marquesina. Esta denuncia ha sido transmitida al Ayuntamiento también a través del Buzón del Ciudadano.

Aunque, en teoría, cada vez está más cerca el momento en el que las máquinas accedan a Euskaltzaindia, es probable que los plazos se vuelvan a retrasar. El agujero se mantiene ahí mientras tanto como herencia de un gran edificio cultural y congresual, a la espera de que, de una vez por todas, Vitoria pueda tener una estación definitiva.