Los secuestros virtuales llegan a Euskadi

26 febrero, 2015

La Ertzaintza alerta de que en los últimos meses se han producido estas simulaciones

Los secuestros virtuales empiezan a llegar a Euskadi, según ha alertado la Ertzaintza. Se trata de un secuestro simulado por una o varias personas, para extorsionar económicamente a sus familiares a cambio de su ‘liberación’. Esta modalidad delictiva, que tiene su origen en países latinoamericanos, se ha detectado con cierta frecuencia en el Estado y la Ertzaintza ha recogido ya las primeras denuncias en Euskadi.

La Ertzaintza ha recibido durante los últimos meses varias denuncias de personas que aseguran haber recibido llamadas telefónicas anónimas en las que supuestos secuestradores les informan de que ‘tienen secuestrado a su hijo’ y les exigen una cantidad de dinero a cambio de su liberación.

Los especialistas del Area de Delitos Contra las Personas, adscritos a la Sección Central de Investigación Criminal y Policía Judicial de la Ertzaintza, analizan actualmente estas denuncias, junto con otras evidencias obtenidas en sus investigaciones, así como las características de denuncias similares presentadas ante otros cuerpos policiales fuera de la Comunidad Autónoma Vasca.

El guión del delito, con pequeñas alteraciones, se repite en todos los casos denunciados: la víctima recibe una llamada en su móvil desde un teléfono con número oculto o desconocido.

El supuesto secuestrador, en la mayoría de los casos con acento hispanoamericano, hace saber a la víctima que “tiene retenido a su hijo”, y que en el caso de que no siga sus indicaciones, acabará con su vida o le causará algún daño físico importante.

El secuestrador exige el pago de una cantidad económica – que oscila entre los 350 y los 5.000 euros – que deben abonar por transferencia de manera inmediata a través de un locutorio. Esta premura en el tiempo es la clave de la situación, pues persigue que las víctimas, presas del pánico, no tengan tiempo de comprobar la veracidad de la situación y consumen el pago, llevando a cabo la transferencia del dinero exigido.

Para mantener la tensión, los extorsionadores utilizan distintas artimañas; en ocasiones requieren que la víctima no corte la llamada para, de ese modo, evitar que pueda conectarse telefónicamente con el supuesto secuestrado y darse cuenta del engaño.

  • Llamadas aleatorias

La Ertzaintza ha comprobado que la mayoría de las veces las víctimas son elegidas de forma aleatoria, mediante una simple llamada al azar, por lo que en ocasiones pueden incluso no tener hijos; pero también hay casos en los que los supuestos secuestradores pueden haber realizado una investigación previa, a través de falsas encuestas en la calle o telefónicas, o haber obtenido los datos en las diferentes redes sociales, en las que, inconscientemente, se cuelgan datos relativos a la vida personal, como el nombre y apellidos, número de teléfono, lugar de residencia o veraneo, centro escolar en el que se cursan estudios, fotografías, etc.

La persona falsamente secuestrada, habitualmente un hijo de la víctima, puede variar según el objetivo que persigan los delincuentes o los datos que posean, pudiendo hacer recaer la amenaza sobre cualquier otro miembro de la familia: un hermano, el padre, etc.-

  • En declive en Latinoamérica

Esta tipología delictiva, nueva en el Estado, se viene utilizando desde hace tiempo en países de Centro y Sudamérica, especialmente en México, siendo una forma habitual de obtener dinero por parte de las redes delincuenciales de esos países. Sin embargo, en los últimos tiempos ha caído en desuso, ya que es conocida popularmente y pocas personas llegan a convencerse de que el secuestro sea real.

  • Cómo proceder

Desde la Ertzaintza se señala que la forma de actuar cuando se recibe una llamada de este tipo, pasa por tratar de mantener la calma e intentar verificar la situación real de la persona supuestamente secuestrada (un hijo o una hija, o aquella que el comunicante nos diga), comprobando que se encuentra en el lugar en el que debería estar en ese momento: colegio, trabajo, domicilio, etc.

Resulta fundamental que el pánico no bloquee nuestra capacidad para analizar la situación y para actuar racionalmente; en todo momento debemos manejar la premisa de que la situación pude no ser real y tratarse en realidad de un fraude.

Por supuesto, no debemos acceder a realizar el pago de la cantidad solicitada y, por el contrario, debemos ponernos en contacto de modo inmediato con la Ertzaintza, a través del teléfono 112, para que sus agentes realicen las comprobaciones necesarias sobre el paradero real de la persona supuestamente secuestrada y para que lleven adelante las indagaciones que permitan localizar y detener a los delincuentes.

Hay que mantener la calma y tener presente que una imposibilidad puntual de contactar con la persona supuestamente secuestrada puede deberse en realidad a que ésta se encuentre en una zona sin cobertura o donde no pueda tener encendido su teléfono móvil (colegio, universidad, cine etc.).

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Hay sólo 1 comentario. Yo sé que quieres decir algo:

  1. Lector dice:

    Habrá que volver a usar rubricas para tener los numeros cerca y llamar desde otro telefono a la persona que se supone hayan secuestrado

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