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Los vecinos inician una nueva Guerra Civil

16 febrero, 2012

La directiva saliente llevará a los tribunales la nueva junta directiva de la FAVA por incumplir los estatutos

El pasado mes de mayo el movimiento vecinal en pleno se echó a la calle, unido bajo una voz y una pancarta, para reclamar a los políticos voz en las decisiones que afectan a Vitoria. Fue una marcha unitaria, en la que la FAVA e Interbarrios, junto a otras asociaciones, se unieron bajo un mismo lema.

Ocho meses después las cosas son muy distintas. Interbarrios camina por su lado, mientras que la FAVA vive una auténtica Guerra Civil que ha concluido este jueves con la celebración de una asamblea en la que se ha nombrado una nueva directiva, presidida por Antonio Estébanez (presidente a su vez de la Federación Alavesa de Gimnasia), que será recurrida en los tribunales por la directiva saliente.

Las posturas en la Fava -o si prefieren Vecinos de Vitoria y Álava- llevaban meses muy enfrentadas. Tras la marcha de Ángel Lamelas, al que algunos tildan de traidor por haber dejado la Fava para pasar a un cargo de asesor en el Ayuntamiento, la Fava entró en un periodo de pausa y las diversas asociaciones han ido cada una por su lado, creando dos bandos totalmente opuestos.

Tras la dimisión de Adolfo Gago como presidente en funciones, las elecciones quedaron convocadas oficialmente por éste para el 9 de marzo, con Antonio Estébanez y Fernando Cuesta como candidatos. Sin embargo, desde la mayoría de asociaciones aseguran que la de hoy era legal, convocada por la mayoría de la junta directiva.

Una asamblea a la que, en protesta, no ha acudido la convocatoria de Fernando Cuesta y en la que, por tanto, se ha elegido por mayoría absoluta, con el apoyo de la mayoría de las asociaciones de la Fava, la candidatura comandada por Antonio Estébanez.

Una candidatura, la de Cuesta, en la que se había incluido a algunos miembros que no habían dado su consentimiento para estar en ella. Como Cuesta y sus más cercanos no acudieron al debate no pudieron explicar esta situación. Por ello la junta optó por anular esta lista al considerarla ilegal. Sin embargo, al mismo tiempo desde la junta directiva saliente denuncian la ilegalidad de dicha candidatura electa, ya que tanto el vicepresidente como el secretario pertenecen a la misma asociación. El propio Adolfo Gago calificaba de putxerazo la situación y anunciaba la "muerte de la Federación vecinal". Por ello, y porque consideran ilegal la reunión de este jueves, la junta saliente y la otra candidatura, comandada por Fernando Cuesta, acudirán este martes a los tribunales para exigir la anulación de dichas elecciones.

Por cierto que desde uno y otro bando se acusa a Fernando Cuesta y Estébanez de ser sólo las cabezas visibles de otras personas en la sombra. Así, unos creen que la candidatura de Fernando Cuesta estaba en realidad dirigida por Adolfo Gago, mientras que los otros veían en la de Estébanez la mano de Ángel Mesón, responsable de Gure Auzune. Es más, Adolfo Gago denuncia en su Twitter que el propio Lamelas también estaba anteriormente a merced de Mesón.

Trifulcas constantes

Las trifulcas en la FAVA han sido una constante en los últimos años. Durante el mandato de Ángel Lamelas parecía que se producía cierta unificación, que empezó a saltar por los aires a partir de este otoño. Ya en noviembre algunas asociaciones de la FAVA optaron por buscar una alternativa y crearon UVA, la Unión de Vecinos de Álava. Entre estas asociaciones se encontraba la de Mariturri, presidida por Adolfo Gago, a su vez presidente en funciones de la FAVA.

Adolfo Gago criticó que, pese a ser presidente en funciones, no hubiese recibido aún de Ángel Lamelas la posibilidad de gestionar las cuentas, lo que dejaba además a la asociación en una situación de parálisis. Y desde numerosas asociaciones se denunció también la inactividad de la Fava durante varios meses. Esta situación llevó a Adolfo Gago a plantear su dimisión, y presentar unas nuevas elecciones. Sin embargo, por el camino, su asociación junto a otras como Burdinbide, crearon la UVA.

Por ello, desde las asociaciones que se han hecho ahora con el poder consideran que el retraso en las elecciones, pospuestas inicialmente hasta marzo, era una estrategia para poder desactivar la FAVA y coger impulso con la UVA.

Desde la directiva saliente se acusa asimismo a varias de las asociaciones como Gure Auzune de buscar un acercamiento a diversas asociaciones como Acampada Gasteiz. Incluso, aseguran que, en medio de todo este lío por el poder, hay también un asunto económico, derivado de una subvención pública que aún no se había ejecutado y cuya vigencia terminaba en breve.

Desde otras asociaciones tampoco se entiende la candidatura de Fernando Cuesta como presidente de la FAVA. El presidente de la Asociación de Vecinos Iparralde es militante del Partido Popular, y su acción como líder vecinal contrasta con la presencia de un gobierno de su formación en el Ayuntamiento de Vitoria.

Sea como fuere, las asociaciones de vecinos vuelven a estar en pie de guerra. Unos se culpan a otros y cada uno vela por sus intereses, individuales o colectivos. El movimiento vecinal en Vitoria siempre ha sido numeroso y muy pocas veces ha estado bien avenido. Su separación y su fractura debe ser una vez más un motivo de alegría para la clase política. Alguien en la Plaza de España lo estará celebrando.