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Manuel Iradier, "la gran olvidada del centro"

28 enero, 2013

Una decena de comercios ha cerrado en los últimos tres años en la Calle Manuel Iradier

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Pese a que el uso del vehículo privado para ir al Centro sigue descendiendo, aún son decenas de miles los coches que cada día recorren las calles de Vitoria, incluso las más céntricas. Calles como Manuel Iradier se han convertido en auténticas autopistas, donde los coches son dueños de la arteria, pese a que en otras zonas vecinas es el peatón el gran protagonista.

Con la llegada de la crisis, la calle ha caído además en una importante depresión, ya que parte de la zona ha perdido su carácter comercial, principalmente en su tramo entre la Calle Fueros y Dato. Mientras que la reforma de Amárica ha insuflado aire a esas manzanas colindantes, la situación es completamente distinta una vez se cruza Dato. Porque los siguientes 170 metros se han convertido en una acumulación de carteles de Se Vende o Se Alquila en sus lonjas. En los últimos tres años han desaparecido en esa calle Academias, Bancos, Enotecas, Tiendas de Muebles o Restaurantes, mientras que Foncea, una de las dos tiendas de ropa que aún quedan abiertas, anuncia ya su liquidación por traslado a un entorno probablemente más amable.

Así las cosas, el Sindicato ELA, la Cámara de Comercio y el Casón ocupado por Emakunde son en estos momentos los auténticos protagonistas de la arteria en esa manzana.

Muchos culparán a la crisis económica de estos cierres, y lo cierto es que la coyuntura actual ha sido para muchos de estos negocios la puntilla, en vista de que cada vez eran menos los clientes que pasaban junto a sus escaparates. Además, el mayor protagonismo de calles vecinas como Fueros, San Antonio o Correría también ha hecho mella.

Y es que, por su propia constitución, Manuel Iradier se ha convertido en una de esas calles a evitar si no es especialmente necesario. Los vehículos pasan a escasos centímetros de quienes pasean por la acera de los números impares, y enfrente la anchura de la zona peatonal apenas deja cruzarse a tres personas.

Foncea se trasladará en breve hasta Navarro Villoslada. Lo hará, según asegura Begoña, para huir de "la gran olvidada". Manuel Iradier es una calle "por la que la gente evita pasar". Hasta ahora ha aguantado gracias a la fidelidad de los clientes, pero reconoce que se ha quedado sola en el lugar. El constante paso de vehículos y la nula actuación en la zona ha hecho mucho daño, según reconoce Begoña.

Tras el cierre de Foncea, Alfonso se quedará como la única tienda abierta en la zona. Y se mantendrán pese a reconocer que es una calle "por la que no apetece pasar y es muy oscura".

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