El violín y María Padilla: cuando la música no entiende de edades

| 10 enero, 2021

La violinista está inmersa en sus estudios en el Conservatorio Jesús Guridi de Vitoria-Gasteiz

La música siempre ha estado muy presente en casa de María Padilla, joven violinista que actualmente cursa sus estudios en el Conservatorio de Música Jesús Guridi de Vitoria-Gasteiz y a la que sus padres desde muy pequeña le impulsaron a sentir interés por la música en general y por la música clásica en particular.

Con 13 años esta violinista gasteiztarra se decantó por un instrumento como el violín por puro azar, unos papelitos doblados tuvieron la culpa: “Mi madre y mi tío Basi me pusieron cuatro papelitos con otros tantos instrumentos entre los que estaban el arpa que era mi favorito, el piano, el saxofón y el violín, y de pura casualidad salió este último”.

Fue entonces cuando María recibió sus primeras clases de violín en su colegio y tuvo la oportunidad de descubrir a artistas como Monteverdi y Beethoven. Más tarde llegaría su predilección por el violinista internacional Ara Malikian: “Creo que es un referente como violinista que ha hecho de su música algo muy personal”.

La artista no se arrepiente de que esa unión con el violín, instrumento que hoy es parte esencial en su vida, se crease de esa forma: “Que nuestra unión surgiese de esa forma no es algo que me importe. Este instrumento me ha aportado mucho y con el cada día es una prueba de superación para conseguir el sonido que quiero y desarrollarme tanto musicalmente como personalmente. Y quizás, con otro instrumento no hubiese llegado a sentir tanto amor por la música”.

Una de las profesoras de música en Marianistas fue la que animó a los padres de María a que su hija completase sus estudios musicales: “Mis padres quisieron apuntarme a las pruebas del Conservatorio y yo, que en aquel momento no estaba tan unida al violín, aunque hice las pruebas y las aprobé, no les dije nada y les hice entender que no las había superado. En ese momento el violín no me llenaba tanto como para dedicarle muchas horas y yo tampoco creía en mis cualidades musicales. Y hoy en día, este instrumento sigue siendo mi cara y mi cruz“.

🎼Nombre:María Padilla

🎧Género:Música clásica

🗓En la música desde:2000

Pasado el tiempo, María Padilla retomó la música en la Escuela Municipal de Música Luis Aramburu: “Siempre me quedó la duda de saber que hubiera pasado si hubiera entrado en el Conservatorio. Volví a tocar el violín, parecía que mejoraba y me sentía contenta y el último gran empujón fue apuntarme de nuevo a las pruebas de acceso al Conservatorio. No tanto por entrar, sino por saber qué podía conseguir dedicándome durante cuatro meses a tocar el violín exclusivamente. Quería saber si realmente podía mejorar, y si alguien externo a mí podía valorar mis progresos con el instrumento“.

Hubo quien, siendo un referente musical para María, no la animó en su intentó de superar la prueba de acceso al Conservatorio alegando que iba a resultar complicado para ella, que iba a tener que compartir estudios con niños y que no iba a poder dedicar todo el tiempo que el violín precisa debido a obligaciones propias de su edad.

Desoyendo dichas recomendaciones, la joven decidió apuntarse a unas clases particulares impartidas por el violinista georgiano Nika Bitchiashvili. Tras recibir clases intensivas durante cuatro meses, María superó en 2017 dicha prueba y desde entonces cursa el Grado Medio Profesional: “Nika me dio esa confianza que necesitaba y fue sincero con mis progresos”.

María cursa en la actualidad el cuarto curso del Grado Medio Profesional y se siente muy orgullosa y feliz de formar parte del Conservatorio Jesús Guridi: “Me quisieron desanimar por mi edad y porque en el Conservatorio iba a tocar con muchos niños pero esa es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida y de ellos, he aprendido mucho y siempre me he sentido muy bien acogida“.

Sobre la situación de la música clásica en Vitoria-Gasteiz la violinista cree que a este género en nuestra ciudad aún le queda mucho recorrido: “La oferta educativa existente es muy buena, recibes estudios por gente muy cualificada pero en cambio la oferta a nivel de conciertos, como por ejemplo ópera o música clásica, sigue llegando a una parte muy reducida de la población. Por desgracia, la fama de ser elitista y aburrida le pesa“.

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