Mateo de Moraza: el defensor de los Fueros que murió con ellos

Mateo Benigno de Moraza (Vitoria-Gasteiz, 21-9-1817 – 17-1-1878). Jurista, consultor de la provincia, escritor, político, docente, rector de la Universidad, padre de la provincia, e incansable defensor de los Fueros Vascos. La trágica muerte de su esposa e hija, la batalla constante condenada al fracaso no le detuvieron. Hasta su último aliento luchó por sus ideales.

A pesar de estar a mediados de febrero la temperatura invita a caminar perezosamente, regodeándose en los destellos que esa luz desvergonzadamente primaveral arranca de las calles. Un espectáculo contradictorio para el ánimo, por un lado se te llenan los ojos de colores, por otro no puedes evitar pensar en el cambio climático.

plaza de la Provincia Mateo de Moraza

La Plaza de la Provincia luce esplendida. Los miradores de un blanco resplandeciente, la gente disfrutando de las terrazas, el tejado del palacio provincial azuleando sobre la piedra de color arena y rodeado de un jardín con galas de primavera. Merece la pena detenerse. Me pregunto si el insigne arquitecto Martín Saracibar pensó cuando lo planeó que algún día, casi dos siglos después, sería recordado por su obra. Dos fases para construirlo y finalizado en 1858. Permanece igual, pero en una ciudad distinta o quizás no tanto. Me imagino a elegantes damas y caballeros, a aguadoras y repartidores… diferentes ropas, pero unos caminado despacio, meditando, conversando, algunos haraganeando y otros andando deprisa ocupados en sus quehaceres, igual que ahora.

A la derecha, sobre un pedestal y rodeado por una columnata en semicírculo está la escultura de bronce de Mateo Benigno de Moraza, jurista, político, escritor y padre de la provincia. Han colocado una placa explicativa junto a ella. Ya no es suficiente con la frase que figura a sus pies para que la mayoría recuerde el motivo por el que fue erigida.

La causa que hemos sostenido ha sido, es y será la causa de la razón, del derecho, de la justicia y de la humanidad

La causa que hemos sostenido ha sido, es y será la causa de la razón, del derecho, de la justicia y de la humanidad”. Una frase que forma parte del encendido y brillante discurso con el que, el 13 de julio de 1876, durante toda la mañana y la tarde, Mateo Moraza defendió los Fueros vascos.

Sin embargo, el Congreso de Diputados y el gobierno ya estaban decididos a eliminar lo que de facto era un autogobierno legislativo, judicial y económico y el 21 de ese mes mismo fueron abolidos. Su fracaso debió causarle un enorme dolor. Dimitió al poco tiempo, junto con Martín Garmendia y Lasquíbar, alegando problemas de salud y aunque fue reelegido, su única intervención fue para pedir la revocación de la ley de supresión foral el 8 de mayo de 1877.

Murió el 17 de enero de 1878 en Vitoria, a los sesenta años. “A la sombra de los Fueros hemos nacido y a la sombra de los Fueros quisiéramos morir”, fue otra de las locuciones de su memorable discurso.

La noticia de su fallecimiento coincidió con la boda del Rey, pero los periódicos vascos dedicaron más páginas a su deceso que al enlace real. En el Noticiero Bilbaíno se publicó su esquela ocupando toda la primera página, homenajes y encendidos panegíricos en la prensa… todo el País Vasco lamentó su pérdida.

mateo benigno de moraza

Ubicación inicial de la Estatua en honor a Mateo de Moraza

Incluso se realizó una suscripción popular en Álava, Vizcaya y Guipúzcoa para erigirle un monumento en Vitoria, pero el gobierno se opuso y los donativos hubieron de devolverse. No fue hasta 1895 cuando pudo realizarse el proyecto. Una estatua que debía ser “de una altura de dos metros y medio metros, y el pedestal tendrá de cinco a seis; este llevará en sus cuatro caras los escudos de armas de las provincias euskaras en bronce; la piedra será para el zócalo mármol negro de Llodio y el resto blanco de Mañaria ó de Alaba, y la estatua será de bronce, vistiendo levita cerrada y gabán abierto, y teniendo en la mano un libro o papeles. El monumento no irá rodeado de verja, para que aparezca esbelto y más elevado”, según consta en la descripción de la Comisión de Monumentos.

Y así fue como se inauguró el 3 de agosto de ese año frente al Palacio de la Diputación, diseñada por el escultor Agapito Vallmitjana y fundida en bronce por Frederic Masriera. Ahora no ocupa como entonces el centro de la plaza, tampoco tiene el pedestal original, pero sigue formando parte del paisaje y de la historia.

mateo de moraza

También se le ha dedicado una calle en esta ciudad, otra en San Sebastián y una plaza en Bilbao. Homenajes, memoria…. pienso en ello, otras huellas señalan su paso por esta ciudad y por la vida.

Hace unos minutos, al pasar por la calle Independencia junto a la plaza de los Fueros, al mirar hacia la fachada de lo que fue el magnífico Hotel Pallarés, he vuelto a ver la placa que señala otro acontecimiento histórico vinculado con él.

  • Zortxiko de Iparagirre

Ocurrió en febrero de 1878, aunque en la inscripción figura la fecha de la llegada de José Iparraguirre a Hendaia “Atzerritik-honuntza etorria / hemen birraurkitu nuen herria/ Joxe Mari Iparragirreri / 1877-20-20 — 1977-10-20”. Moraza ya había fallecido, pero su amigo le brindó un zortxiko y un sentido recuerdo. Lo hizo presente. Fue durante el banquete de recibimiento con el que se celebró en Vitoria la vuelta del poeta.

Muchos habían peleado por su retorno del exilio, entre ellos Mateo. Entonces, ¿Cómo no iba a hacerlo?Cuando Iparraguirre llegó a Vitoria en 1832 tuvieron el mismo maestro, Izaga, y compartían ideales. Debió dolerle al bardo su temprana muerte. “Bitoriako semeak ernai ta nobleak guztik maita zituan fueroku leneak, galdu ziradenean zer naigabeak bizia galdu arte. Moraza maiteak“.

“El esclarecido y noble hijo de Vitoria era muy amante de nuestro Fueros, pero cuando éstos se perdieron tuvo tal pena y aflicción que le costó la vida. Querido Moraza”. Cantó Iparraguirre, convencido, como otros, que la perdida de los Fueros había precipitado la desaparición de su amigo. Tituló su poesía: “Galdu genuen gure Moraza”, “Hemos perdido a nuestro Moraza”… nuestro querido Moraza, que aún permanece en pie, en acto de pronunciar su afamado discurso, delante de la Diputación Foral… algo más que frío bronce.

En la calle Cuchillería número 4 una placa señala su lugar de nacimiento “En esta casa nació Dn Mateo Bo de Moraza insigne y esclarecido alavés defensor constante de los Fueros y libertades vascongadas”. Sus padres, Juan Agustín Moraza y Lafuente, escribano, y Sinforosa Ruiz de Garibay y Moñino, se preocuparon porque tuviera una buena educación. Latín y humanidades en el colegio de Santo Domingo en Vitoria, Filosofía en el Colegio-Universidad de Oñati. La primera guerra carlista supuso una interrupción en sus estudios, pero en 1840 obtuvo el título de abogado.

placas mateo de moraza

Placas en Cuchillería y Prado, donde nació y murió Mateo de Moraza

Fue jurista, fiscal, consultor de la provincia, profesor, rector de la Universidad libre, secretario del Ayuntamiento, miembro de diferentes juntas, del Ateneo científico, literario y artístico de Vitoria, de la Academia Cervántica Española, de la Asociación Euskara de Navarra, diputado, correspondiente de la Academia de la Historia, colaborador del Lirio, de El porvenir Alavés,…

No puede negarse que fue prolífico y brillante en los trabajos que acometió. Sin embargo, su vida personal estuvo marcada por la desgracia. Se casó el 10 de diciembre de 1843, con veintiséis años, con Josefa Sebastiana Fernández de Leceta y Gómez de Urra, de veintiocho años, natural de San Vicente de Arana (Álava) e hija de Sebastián Fernández de Leceta San Vicente, alias ‘dos pelos’, fusilado por tropas absolutistas en 1822. El 26 de diciembre de 1846 falleció su esposa dejando una hija de un mes, María de la Paz, que murió el 25 de julio de 1847 de sarampión. No volvió a contraer matrimonio.

sepultura de Mateo de Moraza

Sepultura de Mateo de Moraza

También una placa rememora el lugar de su fallecimiento en la calle Prado número 8. “El 17 de enero de 1878 falleció en esta casa Dn Mateo Bo de Moraza consultor, padre de la provincia y diputado a cortes por Álava. Mantenedor constante de sus derechos y libertades e impugnador de la ley de 21 de julio de 1876”. Se celebraron solemnísimos y multitudinarios funerales, se publicaron artículos, elegías y biografías y fue conducido al cementerio de Santa Isabel con numeroso acompañamiento. Allí reposan sus restos, en la calle San Roque número 20, una placa con una breve biografía y la transcripción del texto de Iparraguirre y un sencillo monumento le recuerda. Una columna partida, símbolo quizás de la ruina de los Fueros o tal vez, como prefiero pensar, como atributo de la virtud de la Fortaleza con la que Mateo Moraza los defendió.

Hay sólo 1 comentario. Yo sé que quieres decir algo:

  1. Yehi dice:

    Se dice zortziko. Por favor un poco de rigor periodístico y respeto a nuestro idioma…

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